Amor sobre dos ruedas

Por Gonzalo “Chalo” Ferrada

El desamor puede ser una de las situaciones más dolorosas para una persona, la sensación que te provoca una ruptura se asemeja a un dolor físico, a darse un golpe, torcerse un pie o hacerse un corte con sangre incluida. Lo positivo es que también puede ser una de las instancias más creativas para una persona, sobre todo si sabes canalizar ese sentimiento a un objetivo, el mío fue escribir y escribir. Así nació esta versión de Amor en Bici.

Las historias ya estaban, solo faltaba plasmarlas en papel, cada uno de esos momentos que inspiró la chica que me rompió el corazón estaban dispuestos a salir a la luz, pero me faltaba una plataforma. Ahí fue cuando recurrí a mi amiga Paula Sommariva, una diseñadora brillante que tiempo atrás había creado una página llamada “Amor en Bici” para promocionar contenidos relacionados con el mundo de las bicicletas, siempre pensando en demostrar el cariño que la gente tiene por pedalear.

Hablé con la Pau y le dije: “Tengo una idea para revivir Amor en Bici”. Y Acompañé ese mensaje con el siguiente texto: “Un momento romántico puede llegar en cualquier instante, pero el momento más romántico de la vida es menos frecuente. En mi caso fue un beso de otoño junto a las primeras gotas de una lluvia nocturna mientras su bicicleta y la mía se apoyaban en nuestros cuerpos para no terminar por el suelo. Un romance en bici, un romance distinto.”

La idea – Dije, es pedirle a la gente que comparta sus historias de amor, desamor o joteo para publicarlas y compartirlas con el mundo ciclista nacional de forma anónima y colectiva. Y, sí, dije eso así tal cual, como si lo estuviera leyendo de un manual corporativo. Quizás es por mi formación en comunicaciones, formación que estamos usando a nuestro favor para ayudar a crecer esta comunidad y que más personas compartan sus historias. Historias que son acompañadas de preciosos diseños de la Pau.

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Hasta ahora tenemos muchas colaboraciones de amigos y desconocidos, pero lo que más nos gusta es el cariño de la gente por nuestro proyecto. Nos encanta sentir que la gente empatiza con textos e historias y que, además, nos invitan a participar de eventos ligados al amor por la bici y al Amor en Bici.

Dentro de los momentos más bonitos de estos meses de trabajo están dos eventos puntuales: El matrimonio de una pareja ciclista, Sergio y Eliette, quienes nos invitaron a compartir su ceremonia en la cima del cerro San Cristobal, con pedaleo incluido, y la historia del Patiperro Joaquín, quien pedaleando por Europa rescató a un cachorro que nombró Gospodín Dinosaurus, ahora pedalean juntos por el mundo. Cómo ves, el Amor en Bici no es solo en torno al concepto romántico de encontrar una pareja y compartir un pedaleo ocasional, está pensado en todos esos lindos momentos que encontramos al usar la bici. El robar una sonrisa, un saludo, un beso, el conocer nuevos amigos, parejas o mascotas. El celebrar un pololeo, noviazgo o matrimonio. El amar a tu bicicleta y usarla cada vez que puedas.

No solo de momentos bonitos se trata esto, también hay unos tristes o muy divertidos. Recuerdo perfectamente una historia que llegó y que siento es la peor manera de resolver la situación de querer conocer a alguien que pedalea como tú. Resulta que nos escribió este chico para contarnos que que por mucho tiempo casi todos los días se encontraba con una chica que pasaba en dirección contraria a él. Con los días la empezó a encontrar bonita y cada día tenía más ganas de hablar con ella, pero no sabía cómo. Por lo mismo, un día tomó una valiente desición  y se  le ocurrió la brillante idea de chocar de frente con ella. Los dos cayeron y este pobre cabro quiso ser galán para recogerla y se llevó una ensalada de puteadas encima, claramente su plan no funcionó y desde ese día cambió su ruta para pedalear al trabajo.

19958981_1513421802054021_2358881634246578390_nTambién hay una historia de hoteo intenso de parte de una chica a uno de nuiestros colaboradores, el nos contaba que una compañera de pega le hablaba mucho de que le gustaba pedalear y salir en bici, que era algo que él amaba, hablaron por varios días y el notaba que todos los días la chica llegaba másy más con pinta de ciclista, lo que llamó su atención al grado que la invitó a salir a pedalear. Pero la chica siempre se negó y estuvieron así por semanas. Siempre había excusa para no hacerlo y el chico que nos escribió nos contaba que a él le parecía sospechoso todo. Sobre todo un día que esta chica llegó hablando de que era parte del movimiento MACLETA (mujeres arriba de la cleta). Todo raro, claro, pero lo mejor fue cuando lograron salir a pedalear, después de varias semanas de intento. Ahí él se dio cuenta de que ella aprendió a pedalear solo para tener excusas para hablarle y que se demoró semanas en ganar confianza arriba de las dos ruedas. Al menos personalidad tenía para mantenerle la historia hasta aprender a pedalear.

Respecto a mí, lo de la chica ya pasó, quizás me costó más la cuenta dejar atrás la sensación cálida de compartir tu amor por la bicicleta con alguien más, pero cada instante de desamor que viví gracias a ella me llevó a generar la plataforma que tenemos ahora, por lo mismo te quiero invitar a leer y compartir nuestro trabajo y de paso que compartas tu historia en éste enlace: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfORbFsdCkix8H6bEl7Dau-gXtpe1Y6Xlj6AhDWdTm8sAxaEA/viewform

Por ahora no sabemos hasta dónde llegará esto, pero nuestro objetivo es poder editar un libro el próximo otoño, cuando ya cumplamos un año compartiendo el amor cletero por internet. <3

PS.: Por cierto, siempre estoy dispuesto a aceptar invitaciones a pedalear. ¿Quién sabe? Quizás también encuentro el amor por ahí.

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