Calzada o vereda: la disputa por la nueva “ciclovía” en Camino a Melipilla

Polémica ha causado el proyecto para construir una nueva ciclovía en esa ruta. La principal piedra de tope que ha causado ruido en algunas organizaciones ciclistas ha sido que su diseño está contemplado sobre la vereda y no por la calzada. Desde el MOP explican que ésta en realidad se trata de una senda multipropósito.

 

Por Michelle Raposo

 

La muerte de Antonio Zúñiga en febrero de 2015 en la esquina de Leopoldo Infante con Camino a Melipilla fue el catalizador para que la agrupación Ciclistas Camino a Melipilla se acercara al Ministerio de Obras Públicas (MOP) para mejorar la seguridad del sector y que se hiciera una ciclovía en esa vía, por la que pasan entre 50 a 60 mil vehículos diarios, entre camiones, buses y autos particulares, y en que raramente se respeta la velocidad máxima de 60 km/h.

 

Atendiendo a esa demanda y a la urgencia del caso, el MOP, a través de su Secretaría Regional Ministerial, ideó un proyecto con una inversión por sobre los $800 millones que contempla su trazado por la vereda y no por la calzada, lo que ha causado debate entre algunas agrupaciones ciclistas y el Ministerio. La idea original era hacerla desde esquina Blanca hasta Ciudad Satélite, pero luego de un estudio de diseño se acortó unos cuatro kilómetros aproximadamente, hasta calle 3 Poniente.

 

“En realidad la opción de ellos siempre fue hacerlo arriba de la vereda, lo que a mí personalmente no me deja contenta, ya que la bicicleta es un vehículo, entonces no junta ni pega con el peatón arriba de la vereda”, opina Daniela González, presidenta de Ciclistas Urbanos Padre Hurtado y miembro de la Corporación Poniente Pedalea, que agrupa a ciclistas de Maipú, Pudahuel, Padre Hurtado, Talagante y Peñaflor.

 

Este punto es importante para Poniente Pedalea, ya que “nosotros buscamos la conexión de todos esos sectores porque finalmente Camino Melipilla pasa por todas esas comunas y lo que buscamos es una ciclovía bien hecha porque hay mucha gente en esas zonas que se mueve en bicicleta para ir a trabajar”, agrega González.

 

Santiago, 22 de septiembre de 2016. Entrevista a activista ciclista, Daniela Gonzalez. Paul Plaza/Revista Pedalea

Foto: Paul Plaza/Revista Pedalea

En la visión de González, que vive entre Maipú y Padre Hurtado, importa más que el proyecto salga rápido a que se incorporen cambios en la ciclovía: “Cada vez que paso por ahí me preocupo, trato de imaginarme una ciclovía arriba de la vereda y no lo veo factible porque está lleno de industrias y empresas y se llena de camiones. Estamos claro que se puede hacer una ciclovía por la vereda, pero quién se va a preocupar que un camión u otro vehículo no se estacione ahí. Ya hemos visto que eso ocurre en otras partes, ¿Por qué va a ser diferente acá?”, comenta.

Agrega que “No estamos en contra de la ciclovía, lo que buscamos es que tenga todos los estándares de seguridad que correspondan y que tenga la posibilidad de extenderse a otras comunas que están más al poniente. Si el MOP tuviera la voluntad de hacerla por la calzada como corresponde, se podría extender hasta Talagante”.

 

 

La visión del MOP

Aunque el ámbito de acción de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas son las zonas más bien rurales y carreteras más que los caminos urbanos, hay algunas excepciones según Decreto Supremo para que ellos tengan la tuición de algunas rutas, como es el caso del antiguo Camino a Melipilla.

 

Fue así como el MOP fue contactado a fines del  año pasado por ciclistas del sector para ver el tema de seguridad de pedaleros y trabajadores del sector. “Ahora nosotros explicamos que no hacemos ciclovías, sino sendas multipropósito que puedan ser ocupadas tanto por ciclistas como por peatones”, comenta Claudio Aravena director de Vialidad del ministerio.

 

Una vez que se dio el visto bueno se hizo un levantamiento en terreno para ver la ejecución del proyecto. “Primero se pensó en el tema de la calzada, pero en realidad, por seguridad era imposible hacerlo así debido al alto nivel de tránsito. Además encontramos complicaciones desde el punto de vista de ingeniería para implementarla entre 3 Poniente y Ciudad Satélite por problemas de espacio. Vimos distintas alternativas, tanto por el costado sur, bandejón central y por el costado norte que es justamente además por donde pasa la línea férrea y en realidad en ese tramo era imposible”, explica Aravena.

 

En la última reunión de participación ciudadana que se realizó con varias organizaciones de ciclistas se volvió reclamar por la construcción en la calzada. “En realidad los dos puntos de vista me parecían válidos pero apuntaban a distintos objetivos. Los ciclistas que querían la ciclovía por el camino, obviamente apuntan a un tránsito de bicicleta como está establecido en la nueva ordenanza. En cambio los otros ciclistas apostaban a un tema de seguridad”, relata.

 

Sin embargo, agrega el director de Vialidad, analizaron la ordenanza y se encontraron con dos puntos importantes a considerar. “Si bien la nueva ordenanza establece que las nuevas ciclovías tienen que ir por la carpeta del camino, también dice que si hay una ciclovía que ya está construida y hay que darle continuidad, se puede continuar con el mismo diseño. Y justamente la situación en que nos encontramos porque está la ciclovía existente del Serviu que llega hasta esquina Blanca“.

 

Por otra parte, de seguir la ordenanza, se establece la instalación de ciertos elementos de seguridad, como barreras New Jersey, en caso que la ciclovía se haga por la calzada. “Ahí se nos complicaba más el tema. Porque un camino con esa cantidad de vehículos, le quitas una pista para las barreras; primero estrangulas el tráfico y segundo, por un tema de seguridad vial, la cantidad de accidentes aumentaría, porque hay que considerar que además que todo ese sector está lleno de empresas donde entran y salen camiones”, comenta Aravena.

 

Ante esto, “yo necesitaba el consenso de toda la comunidad si estaba de acuerdo. Y si no estaban de acuerdo entonces no se podía ejecutar el proyecto y esos recursos podíamos destinarlos a otras necesidades. Porque no por hacer este proyecto iba a poner en riesgo la seguridad vial del antiguo Camino a Melipilla”, señala Aravena.

 

A pesar de lograr una aprobación media forzada por los ciclistas, aún faltan algunos pasos para la realización del proyecto. “Estamos en conversaciones con Serviu porque parte del trazado pasa por una parte que depende de ellos, una vez listo ese punto se inicia el proceso de licitación y la idea es hacerlo de aquí a fin de año. Como cualquier proyecto se pueden presentar situaciones que uno no tenía pensado, pero antes de licitar voy a pedir a los abogados de Vialidad que le peguen una buena leída”.

 

La mirada del frente común

Varias asociaciones de ciclistas estuvieron presentes durante el desarrollo de este proyecto. Uno de los que fue testigo de parte de estas instancias fue Ignacio Abé, director de investigación de Pedaleable.

Desde su visión, frente a las pocas opciones que tenían las asociaciones ciclistas, “obviamente dijeron que sí, aunque no la hubieran querido por la vereda. Aunque igual en la organización de ciclovía para el Camino de Melipilla tienen una concepción un poco equivocada de diseño vial y seguridad”, opina Abé.

Y agrega, “si el camino es peligroso hoy en día para las bicicletas es porque es una especie de engendro urbano que está bajo la tuición del MOP y se ha transformado en un lugar de altísima peligrosidad y con velocidades de operación sobre los 100 km/h, siendo que no tienen nada de los aspectos de seguridad para que funcione como autopista”.

 

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¿Cómo afecta esto al resto de los ciclistas de la ciudad? Mucho se comentó también sobre la capacidad de opinar que tenían otras asociaciones ciclistas que no eran del sector, a lo que Abé responde: “La pelea de los ciclistas no es solo por lo que pasa en frente de su casa, que es una de las cosas que le expliqué a la gente del MOP. Nosotros nos juntamos y peleamos juntos porque nos vemos en la obligación de coordinarnos entre distintos lugares de la ciudad y del país para exigir que se nos entregue una infraestructura segura y coherente porque sino hacen lo que se les ocurre”.

 

“Colaboramos y estamos en este movimiento y trabajando no para que la ciclovía que pasa por fuera de mi casa sea mejor, sino para que el país se pueda recorrer, en el fondo, es una causa común, da igual si vivo en Maipú, Melipilla o Santiago”, concluye.

 

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