DJ Haití y su Mapocho Bailable: “A Santiago le falta apropiarse de las calles, los parques y los espacios públicos”

El músico chileno se reencantó con el pedaleo gracias a su proyecto donde en su triciclo lleva música, cultura y solidaridad a todas partes.

Por Natalia Bobadilla

Lo que partió siendo un tímido evento, al que se convocó en Facebook, terminó siendo todo un hito de la vida urbana santiaguina. La tarde del 26 de diciembre del 2015, un centenar de personas acudió a la convocatoria realizada por José Miguel Martín-Buitrago, más conocido como DJ Haití, a tomarse el Parque Uruguay, junto al Río Mapocho, en la intersección de Avenida Andrés Bello y La Concepción, en la comuna de Providencia. Con su triciclo, unos parlantes y sus equipos, el también músico animó la primera versión de Mapocho Bailable.

“El evento en Facebook se viralizó, hubo más de 1.500 personas confirmadas. Me empezó a contactar gente que no conocía: oye, yo puedo llevar mi foodtruck, yo tengo unos baños químicos, me decían. También me llamaron de Las Últimas Noticias y hasta Carabineros para ver qué estaba haciendo”,  recuerda. “La gente pensó que era un concierto gigante, pero yo tenía solo un par de parlantes, estaba recién empezando. Fue harta gente, de muchas partes, y todos muy motivados. La idea es tan noble que va gente de todos los estratos sociales”, suma.

foto 1-web“En ese tiempo me puse a pensar que a Santiago le falta apropiarse de las calles, los parques y los espacios públicos. Desde después de la dictadura, como la gente cree que no podía salir libremente. La ribera del Mapocho es un lugar que nadie pesca y es súper bonito, con el río al lado. La idea era desmitificar que ese lugar está vedado, para que la gente vaya y se reúna”, cuenta el DJ sobre cómo surgió la idea de este popular evento que además de ser una instancia recreativa, es solidaria: se piden donaciones de alimentos a los asistentes, los que entrega a personas en situación de calle, escasos recursos o inmigrantes.

Cuando lo estaba pensando, surgió un problema. “Pensaba si voy al parque, me pueden quitar los equipos si llega la policía, tampoco tendré dónde instalarme. Ahí nació el carrito. Tengo todo el sound system armado, desde ahí tocamos y también guardamos los alimentos. Tiene un generador de una batería de auto, con autonomía para estar 8 horas tocando música”, recuerda sobre cómo le puso, literalmente, ruedas a su proyecto. “Si llega la policía o al vecino le molesta el ruido, me muevo en el triciclo y la gente de la fiesta te sigue como el flautista de Hamelin, jajajá”, explica.

De sus primeros eventos, vivió varias anécdotas. “Al principio usaba parlantes recargables. La fiesta se acababa cuando la carga se terminaba. Llevaba 4, usaba primero 2 y luego los cambiaba por los otros”, dice. “Después, hubo una vez que usamos un generador. Era uno gigante y la persona que lo llevó, lo dejó como a un kilómetro de donde estábamos tocando. Así que le dije a todos los de la fiesta ya, cabros, ayúdenme y todos fueron a tirar el camión para traer el generador y seguir la fiesta”, detalla de otro chascarro que vivió.

-¿Cómo te conseguiste el triciclo?

-Me contacté con el creador de La musicleta, pero tenía el carro en otro lado, así que fui a La Vega. Empecé a preguntar entre los caseros quién me vendía un carrito más barato hasta que encontré a un señor que me dijo yo tengo uno guardado que quiero vender. Así que se lo compré y me salió mucho más barato que si hubiese invertido en uno nuevo. Me costó como 100 mil pesos y usé plata que había ganado teloneando a Justin Bieber.

-¿Ahora cómo ha evolucionado tu carrito?

-Hace poco, desde la marca de cerveza Tuborg, me contactaron para una actividad que se llamó Barrio arte. La idea era que me pudiese mover por los lugares donde se estaban pintando murales. Me compré un sistema de sonido increíble, pero les pedí plata para comprar un generador y enchular el carrito. Así los artistas Norton Maza y Beatrice Di Girolamo se sumaron al proyecto. Ellos le hicieron el diseño y ahora es una obra de arte. Antes tenía plantas y flores de plástico como decoración, jajajá. Lo del Mapocho Bailable es como una bola de nieve. Mucha gente  encuentra bonita y creativa la idea y se van sumando y aportando ideas. Así pienso que quizás en 1 año más le cambie el aspecto, pidiéndole colaboración a otro artista. La idea es que el carrito se pueda replicar en otras comunas y regiones. Para eso es necesario buscar auspiciadores. Por ahora, estoy también participando en eventos privados, exposiciones y hasta cumpleaños.

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Su reencanto con las ruedas

DJ Haití se prepara para volver con eventos de Mapocho bailable en octubre, cuando mejore el tiempo. Esto, en paralelo a su carrera profesional como DJ y músico. Así, el pasado 24 de agosto, lanzó “Inflamable”, un nuevo disco con su grupo Afrik and The smiling orchestra, otro de sus proyectos. También, se apronta a viajar a Europa, ya que tiene fechas para tocar en Alemania.

-¿Siempre te ha gustado andar pedaleando? ¿Qué recuerdos tienes de tu primera bicicleta?

-Me acuerdo perfecto de cuando le saqué las rueditas a mi bicicleta. Fue para una Navidad, tenía como 8 años. Y recuerdo que era una azul con blanco. Creo que cuando tenía unos 18 años dejé de andar en bici y pasé a moverme en auto. Con esto de la música, me tocaba acarrerar parlantes y equipos. Siento que mi primera bici más bacán y la que más he querido es este carrito de Mapocho Bailable. Antes tuve malas experiencias, porque me las robaban entonces no quería saber más de ellas. Pero ahora he aprendido harto con el carrito, incluso me muevo en él cuando no hay plata para transportarlo. Por ejemplo, hace unos días participé en el Festival Recreo, en un colegio abandonado en Independencia. Y de ahí me lo llevé hasta mi casa en Metro Alcántara (Las Condes). Un pique más o menos, pero me voy tranquilo y disfrutando el pedaleo.

 

 

 

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