Escuela para Ciclistas: avanzando hacia la autonomía del usuario

Por Myriam Salazar

Fotos: Escuela para Ciclistas

 

En el agradable patio del Club Social Malaquías Concha, se dictan talleres de mecánica para quienes quieran volverse expertos en sus bicicletas. Francisco Lagos es abogado, ciclista y uno de los creadores de “Escuela para Ciclistas”, iniciativa que busca capacitar y empoderar a la comunidad pedalera.

“Llegué a esta casa hace 3 años, un lugar privilegiado dentro de la ciudad. Aquí convergen personas que tienen intereses comunes y que ocupan el espacio para diferentes actividades. Coincidió que varios amigos son vecinos y disfrutando bajo la sombra de la palmera infinitas tardes, dijimos tenemos que hacer algo con este lugar. Le pusimos Club Social Malaquías Concha -por el nombre de la calle- con la idea del club social como un espacio de encuentro, donde gente con intereses afines se reúne, elabora proyectos y se ayuda mutuamente. Es un espacio que está abierto a la red de amigos y los nuevos que van llegando. Cada cierto tiempo lo abrimos para eventos públicos. Cuando llegué al barrio lo primero que hice fue ir a la junta de vecinos, no me fue muy bien, ni me atendieron, así que tuve que hacer las cosas por mí mismo”.

foto 1-web¿Cómo te vinculas a las bicicletas?

-Ando en bicicleta hace mucho tiempo, por lo menos 10 años. Cuando chico tuve una, , en algún momento se echó a perder, quedó  tirada y después la dejé de usar. Como a los 25 la agarré de nuevo y de ahí no la dejé nunca más. Como cualquier ciclista he tenido que ir aprendiendo en el camino como funciona mi bici para poder  arreglarla. Dentro del mundo diverso del ciclismo lo que me gusta es el cicloturismo, viajar en bicicleta. En ésta disciplina surgen eventualidades que hay que saber resolver y de ahí un poco va naciendo la idea de este proyecto. Desde que tomé la bicicleta he tratado de meterme en este mundo y me he dado cuenta que uno va a un taller y te cobran carísimo por reparar alguna falla que podrías arreglar por ti mismo. La idea junto con otros proyectos que hay dentro de la casa, tienen que ver con cómo uno se empodera como usuario frente a algo, en este caso frente a la bicicleta.

Desde un comienzo Francisco buscó talleres donde aprender. “Le preguntaba a los viejitos ¿oiga cuánto me cobra por enseñarme esto? y nadie enseñaba, lo mantienen como un oficio bien reservado, no lo transmiten. Tiempo después con un amigo levantamos este proyecto, del que quedó la fan page Escuela para Ciclistas dando vueltas, hasta que  pasó algo bien extraño, pasamos de los 200 me gusta a más de 4.000 seguidores en un fin de semana.

 

¿Hicieron algo para que eso ocurriera?

-Nada, nada, fue un regalo de Facebook, yo creo que regalan “me gusta” para echar a andar los proyectos. Lo vi como una señal, lo tenía que retomar. Había pasado un año y medio desde el primer taller que hicimos. Eso fue la primavera del año pasado, ahí me hice cargo del proyecto.

Buscó dentro de la misma red de amigos a nuevos mecánicos. “Llegó gente súper buena, como el Seba de Recicleta y Félix de Bike Lovers, hace poco se sumó Emilio de Cleteros Weed. Revisamos el programa que teníamos y empezamos a moverlo por las redes sociales. Así se fue armando el equipo, Óscar un amigo que también es ciclista hace el diseño y amigos que son fotógrafos nos vienen a apañar de vez en cuando. Queremos levantar un buen producto, por lo mismo es que decidimos cobrar y hacer sustentable el proyecto, existen muchas instancias donde se enseña mecánica de bicicletas gratis y encuentro que es muy bueno que pase, ahora, el cómo se da esa dinámica, no es pedagógicamente tan productivo, porque en general es una persona que se pone a arreglar una bici y el resto mira como se hace. A esa persona pocas veces se le paga por esa labor ya que generalmente pertenece a alguna organización ciclista”.

O sea es una pasada general sobre los contenidos…

-Claro son nociones, uno mira y si es que paró bien la oreja entendió algo y si tuvo la suerte que fue su bicicleta la que tomaron se fue para la casa con la bicicleta en buenas condiciones. Entonces lo que queríamos armar era un producto en donde la gente metiera las manos en su bicicleta.

“Cuando hicimos el primer taller, nos dimos cuenta que la parte que más disfrutaron fue cuando tomaron la cámara pinchada y buscaron el hoyo para parchar. Estaban como niños chicos buscando donde estaba el pinchazo. Tratamos de que el curso sea personalizado, entre 10 y 15 personas por taller con dos profesores, uno que ve los temas más teóricos y otro que funciona como ayudante y ahí se van intercambiando según los temas, logrando una enseñanza más dirigida. Cada persona viene con su bici y herramientas, también tenemos herramientas disponibles, así la gente le pierde el miedo a meterse en la bicicleta, ese es el primer objetivo que se logra”.

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El programa que actualmente desarrolla “Escuela para ciclistas” está enfocado en ciclismo básico y los problemas más frecuentes que pueden ocurrir en torno al ciclismo urbano, como pinchazos, información sobre ruedas, regulación de frenos, funcionamiento de los cambios, geometría de la bicicleta, entre otras.

¿Qué aprenden los participantes del taller?

-Partimos pesando las bicicletas, para que cada uno tenga la idea de cuánto pesa, un dato que nadie tiene y sorprende. Luego cada uno cuenta su experiencia como ciclista y el nivel de conocimiento que tiene, con esa información vemos cómo abordar el taller. Seguimos con la geometría de la bicicleta, el tamaño, posición del sillín, nombre de piezas como primera parte. De ahí nos metemos de lleno en la rueda, desmontaje, reparar un pinchazo, tenemos cámaras que les pasamos a todos los asistentes.

¿Todos van haciendo algo al mismo tiempo?

-Más o menos o por lo menos en grupos chicos de 2 o 3 personas. Le entregamos toda la información respecto a la rueda, la presión a la que se debe inflar. El nivel de desconocimiento es tremendo, desde quien va a comprar una cámara al taller y no sabe cuál comprar y termina llevando la rueda para resolverlo.

Después nos pasamos a los frenos y ahí es terapia de shock, le desregulamos los frenos a todos, el que no los arregla se devuelve a la casa caminando. Les explicamos los distintos tipos de frenos y con cada profesor vamos viendo cómo ajustarlos en cada bicicleta, y también vemos los cambios para entender su funcionamiento, es algo más complejo pero la idea es entender  para que sirve cada tornillito y como usarlo para pedalear más eficientemente. Esos son los temas que vemos en el curso, que abarca 5 horas y en que a veces nos pasamos de la hora, es harto rato pero la idea es que con esa inversión de $10.000 el usuario se pueda ir con un conocimiento base sobre la bicicleta.

¿Al ser un taller pagado la gente se lo toma más en serio?

-Sí, lo hemos conversado con varios de los profesores, ellos también hacen talleres gratuitos en las organizaciones a las que pertenecen y me cuentan que a veces a esos talleres no llega nadie o la gente no tiene mucho interés y llega tarde o se van antes de que termine a clase, es muy extraño, pero pasa. En nuestros talleres la gente se compromete, llega a la hora y se quedan toda la clase.

A nuestra Escuela para Ciclistas llega todo tipo de ciclistas y bicicletas, como el caballero que se va en bici a la pega, la chiquilla que está recién aprendiendo, el que ha pedaleado toda la vida pero no sabe cambiar la cámara, así se va dando la comunidad. Es muy enriquecedor reconocerse en otro ciclista en un mismo espacio, con varios nos hemos hecho amigos y estamos levantando nuevos proyectos.

¿Cuál es el perfil de los profesores?

-Todos son ciclistas que en algún momento de sus vidas han tenido o trabajado en talleres, y se manejan con la mecánica de distintos tipos de bicis, es algo que nos interesa. Hay un montón de bicicletas distintas y si bien la lógica es la misma, tienen diferencias a la hora de meterle mano.

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¿Han pensado en la evolución de los talleres?

-Hasta ahora solo hemos hecho el  taller básico, pero existe la idea de ir avanzando. Así como rota el público, los profesores también. Se ha ido armando un buen staff de profesores. La idea es hacer talleres avanzados también, enfocados por ejemplo en enrayar una rueda o en hacer una mantención completa. La idea es que el usuario pueda resolver frente a los problemas que va teniendo y no tener que pagar por todo o esperar a que otro lo resuelva. Como ciclista si sé cómo funciona mi bici y puedo resolver problemas soy un sujeto mucho más autónomo y empoderado frente a las cosas que me pueden pasar, ese es el concepto que hemos  trabajado.

La proyección de Escuela para ciclistas

Para profesionalizar la escuela planean expandir sus servicios en áreas como la educación a niños y trabajadores. “Queremos abrirnos camino en la conducción responsable, temas de mecánica y conocimiento de la bicicleta. Las áreas que queremos desarrollar a futuro y que implicarían sacar una personalidad jurídica y hacer otro tipo de gestiones,  es la parte educativa en colegios y mecánica de bicicletas en empresas. Hay varias de ellas que en el último tiempo han estado desarrollando políticas para sus trabajadores que tienen que ver con promocionar el uso de la bicicleta, queremos insertarnos en ese espacio prestando este tipo de servicios”.

Muy acorde a las fechas Escuela para Ciclistas ha desarrollado un nuevo producto, la Gift Card válida por una clase de mecánica”,  ideal para quien quiera hacer un buen regalo esta navidad. Francisco agrega: “La gente se pregunta que regalarle al amigo ciclista. Para salir de la típica lucecita y la campanita, regala enseñanza. Tenemos un calendario de clases para enero y febrero donde quienes reciban la Gif Card puedan elegir el día de su clase”.

Además de la continuidad de las clases de mecánica básica, están preparando  para enero y febrero un ciclo sobre mecánica más avanzada. “Hasta ahora todos los ciclistas que han asistido a los talleres -más de 70- se han ido felices de haber aprendido más sobre su bicicleta”, concluye Francisco.