Ganar lucas pedaleando: Así es trabajar en las aplicaciones de delivery

Por Natalia Bobadilla

Fotos Víctor Rojas

 

En el último año se ha visto un aumento evidente de repartidores en bicicleta de grandes compañías. ¿Qué tan rentable es? Repartidores cuentan cómo es la experiencia de esta opción de trabajo extra que permite compatibilizar el gusto por el ciclismo.

 

Las bicicletas para delivery de aplicaciones están por todos lados. Ciclistas que con sus mochilas llevan desde pedidos de comida hasta artículos de farmacia en sus ya típicas mochilas.

Para algunos es una opción más para generar ingresos y para otros una mezcla de placer, amor al pedaleo y dinero.

En el último año se ha visto el aumento de repartidores en dos ruedas de las principales firmas de la industria, como Uber Eats, Pedidos Ya, Glovo, Rappi y Menú Express, entre otras.

En general, las distintas aplicaciones solicitan completar una ficha de inscripción, que incluye entregar documentos como fotocopia de la cédula de identidad (hay que ser mayor de edad) y el papel de antecedentes. Luego, deben esperar hasta que les confirmen la recepción y comienza el proceso para la entrega de la mochila para transportar los pedidos. Esto último, ocurre en un plazo que varía de acuerdo a cada compañía, lo mismo pasa con el valor de dicho implemento, que corre por cuenta del repartidor.

Pasando todo eso, solo queda esperar que lleguen los pedidos y salir a pedalear.

_MG_7722-webGanancias relativas

Cinthya Muñoz (32) es repartidora de Rappi y Uber Eats hace dos meses. Ella lo compatibiliza con su trabajo de comerciante independiente y también sus labores como Presidenta del club de ciclismo Team Mapu Pudahuel. “Esta actividad la hago en las tardes, ya que la complemento con mi negocio independiente. Es súper fácil poder hacerlo porque uno se acomoda en sus propios horarios”, asegura.

Sobre las remuneraciones, dice que es muy variable. “En días malos se hacen pocos pedidos, en días buenos, que generalmente son los fin de semanas, se pueden llegar a hacer unos 10 o 15 mil pesos en mi caso, ya que otras personas están a tiempo completo y ganan más. Las ganancias son muy variables según el día y el sector de reparto”, aclara.

Algo similar opina Flavia Méndez (29). Ella comenzó a trabajar en Uber Eats porque estaba sin trabajo. Al ver que cada vez había más repartidores en bicicleta en las calles le llamó la atención. Tomó su celular, postuló y en un mes le entregaron la mochila oficial.

“Ahora estoy exclusivamente con esto, no lo compatibilizo con nada. No tengo hijos, así que estoy bien.  Al principio trabajaba de 13 a 15 horas  y de 19 a 22 horas. Ahora trabajo desde las 12 hasta las 22hrs, de lunes a viernes”, cuenta. En un día bueno, puede ganar 40 mil pesos en promedio.

Para Nicolás Quezada (21) pedalear para hacer entregas de pedidos es una alternativa que le permite juntar dinero extra cuando lo necesita y tiene tiempo, ya que estudia ingeniería civil industrial en la Universidad de Chile. “Empecé a trabajar desde el primer día de Uber eats. En ese entonces pagaban por horas y no por pedidos. Recuerdo que las primeras 2 semanas gané 600 mil pesos. Luego sacaron este pago por horas y se empezó a realizar por pedidos. Ahí comencé a ganar, con suerte, 8 mil pesos diarios (de 13 a 21 horas aproximadamente)”, recuerda. Como las ganancias no eran muchas, a principios de este año se inscribió en Glovo. “También tuvo el pago por hora, aunque duró hasta solo un par de días desde que me puse a trabajar. Al menos me alcanzó para pagar los materiales, es decir, la mochila y soporte para la bicicleta, que costaba 50 mil pesos (en Uber Eats costaba 25 mil pesos)”, agrega.

Ahora solo destina algunos fines de semana a este oficio. En cuanto al dinero que gana, el estudiante asegura que convienen los días en que se entregan incentivos. “Lo que uno gana es súper relativo. Pero el mejor día fue cuando te pagaban un 50% por pedido ya que estaba lloviendo. Ese día, que fue desde las 11 hasta las 19 horas, saqué 25 mil pesos. Es una buena opción de trabajo temporal, solo para cuando necesites dinero extra, no como un trabajo principal, ya que te pagan semanalmente en el caso de Uber y cada 2 semanas en Glovo”, opina.

 

Lo bueno y lo malo

En general, los repartidores califican la experiencia del día a día como buena y que no viven grandes complicaciones, más allá que tener que esperar en los locales o que uno que otro pedido se estropee o derrame durante el traslado. En lo que sí existen reparos es en los vacíos o desprotección que pueden tener en materia de condiciones laborales. “No tenemos grandes garantías laborales porque no hay contrato de por medio y la seguridad depende de cada uno. Eso es algo que yo mejoraría, que se exijan las condiciones de seguridad al igual que un motociclista. En mi caso soy súper precavida y para mí, el uso de casco y luces es fundamental”, asegura la repartidora de Rappi.

Ante esto, las empresas han reaccionado. Jordi Suárez, Gerente General de Uber Eats Chile, explica que los socios repartidores son personas que prestan servicios independientes y que solo utilizan la aplicación para generar ingresos. “De igual forma, Uber Eats brinda el soporte de un seguro de accidentes, de modo que están protegidos en cada trayecto que realizan para entregar los pedidos. La póliza de seguro (en alianza con Sura)  cubre todos los gastos médicos ante accidentes. Asimismo, incluye responsabilidad civil del conductor ante terceros”, detalla. Además de contar con un servicio de soporte de la aplicación, el que se encarga de atender cualquier duda, sugerencia o reclamo.

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Desde Glovo explican que recientemente lanzaron un seguro para los repartidores que los resguarda. Cubre en situaciones como accidente, daños a terceros (responsabilidad civil) y cualquier daño que sufran los productos transportados. En el caso de accidente estarán cubiertos en muerte por accidente, invalidez por accidente, compensación por hospitalización y gastos por sepelio.

Pero si en algo coinciden los repartidores es en la gran ventaja de este tipo de ocupaciones para los cleteros de corazón. “La opción de trabajar repartiendo es muy buena para quienes amamos el uso de la bicicleta. En mi caso lo hago por gusto, ya que quizás en otro trabajo puede que gane más, pero este lo disfruto, siempre me ha gustado andar en la calle”, dice Cinthya. “Que te paguen por hacer algo que para uno es un placer, es, paradójicamente, impagable. Además también llama la atención el no tener jefe”, suma Flavia.

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Desde las aplicaciones, también valoran las bondades de la bicicleta. “El 45% de los socios repartidores de Uber Eats utilizan bicicleta (el otro 45% es moto y solo 10% en auto). Desde el inicio de la operación de en Chile, hemos visto una tendencia a utilizarlas para realizar las entregas. La bicicleta es un medio de transporte muy amigable y que se adecúa perfecto para hacer entrega de los pedidos solicitados a través de la app”, dice el gerente general de Uber Eats, quien detalla que además de Santiago y Viña del Mar, prontamente estarán en Concepción. “Es un medio de transporte económico y amigable con el medio ambiente, ya que no genera mayores costos para su uso. De hecho, son muchos los beneficios para los socios repartidores: no gastan en bencina, se mantienen activos físicamente y no contaminan. Además la bicicleta es muy útil para las horas de alta demanda, ya que la congestión de los automóviles en las horas peak, permite que la bicicleta sea una vía muy efectiva para hacer entrega de los pedidos”, agrega.

Desde que llegaron a Chile, en noviembre del año pasado, a la fecha, Glovo tiene más de mil repartidores y el 30% de ellos movilizan en bicicleta.  Según sus datos, la mayoría son estudiantes que dedican entre 5 y 6 horas diarias a esta labor. “Son conductores independientes los cuales tienen la plena libertad de seleccionar las horas y días en los que desean colaborar, no existe ninguna relación laboral directa sino una relación de prestación de servicio”, cierra Willem Scholl, country manager de la app.

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