Venganza x cambio: cómo Porto Alegre ha superado su trauma

Por Livia Araujo, periodista y miembro de la Asociación para la Movilidad Urbana en la bicicleta (Mobicidade). Era parte de la organización de la 1º y 2º Foro Mundial de la bici en Porto Alegre. 

 

El 24 de Noviembre de este año, se ha terminado una angustiante espera para los ciclistas de Porto Alegre, Brasil. El bancario Ricardo José Neis ha sido considerado culpable de homicidio triplemente calificado y 5 lesiones corporales premeditadas y ha recibido una penalidad de 12 años y 9 meses en régimen cerrado. Las acusaciones se refieren a un incidente que ha ocurrido el 25 de Febrero de 2011: Neis ha acelerado su VW Golf en dirección a un grupo de 150 ciclistas que participaban de un grupo de cicloactivistas llamado “massa critica” en un viernes por la noche. Afortunadamente no hubieron muertos entre los atingidos por su coche.

Neis podrá recurrir de la sentencia en libertad, o sea, puede quedar libre por algún tiempo más antes de que tenga que irse a prisión. Puede parecer injusto, la penalidad puede parecer chica para algunos. Lo que tal vez sea más importante para quién ha vivido los momentos de terror de aquella noche – el sonido del metal, las personas en el piso, los gritos de desesperación, la huida cobarde del atropellador de ciclistas y, después, las imágenes cuya violencia han estremecido al mundo -, es la elección del jurado. Siete personas, representado la sociedad, ha comprendido que lo que pasó no ha sido un accidente y que este hombre es responsable de lo que hizo y ha elegido la violencia de manera egoísta. Han constatado que eso no puede pasar en una sociedad civilizada, por que hiere las reglas de convivencia y rompe el contrato social. En esos tiempos de polarización política y ascensión de ideas de exclusión y exterminio, que de tiempo en tiempo nos asombran, la condena­ de Neis es casi un oasis.

Pero más que un crimen y su condena, el atropello a la masa crítica de Porto Alegre nos dio la oportunidad de convertir el trauma en algo positivo. En lugar de la venganza, el ataque – terrorista? – Nos dio sed de cambio. Incluso con una infraestructura mínima y poca voluntad política de nuestros gobernantes, los desplazamientos en bicicleta aumentan en Porto Alegre. En una encuesta realizada por la ONG Transporte Activo, el 52% de los encuestados dijo que comenzaron a utilizar la bicicleta como medio de transporte en los últimos años, es decir, después del atropello.

Y, por último, Porto Alegre dio al mundo el Foro Mundial de la bici. Y lo hicimos, tal vez, por un egoísmo inconsciente: Creo que lo que queríamos ver y saber que la gente como nosotros, en otras ciudades, regiones y países, podían construir ciudades más justas y humanas; podría, a pesar de las dificultades, tener la fuerza para innovar y crear. Necesitábamos que fuesen sobretodo los ciudadanos, y no sólo las empresas y los gobiernos los promotores de la transformación de sus mundos por medio de la simple mecánica de pedalear. Así que nos sentimos más capaces de hacerlo.El éxito del foro, creciendo cada año que pasa, complejo y cambiante en cada edición, (Hola, México 2017!) en cada ciudad donde se lleva a cabo, muestra que esta necesidad no es sólo la nuestra: Que otras pueblos también necesitan incentivo, también necesitan el intercambio de ideas y conocimientos, y que sólo unidos, con todas nuestras diferencias, es que esta transformación se llevará a cabo y será permanente. Que todo acto de violencia se transforme en mil actos de amor. Larga vida al FMB! 

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