Luis Andaur: “Entiendo la bicicleta no como un medio de transporte, sino como una forma de vida”.

Por Natalia Bobadilla

A sus 52 años, este periodista, profesor de educación física y conductor de televisión ha batido récords, cumpliendo sus sueños pedaleando, viajando y disfrutando de la naturaleza. Siempre con pasión y amor hacia las dos ruedas.

Escuchar a Luis Andaur hablar sobre su vida, es casi como el relato de una película de acción y aventuras, mezclado con un programa del National Geographic y una charla motivacional. En una sola palabra: intensidad.

A sus 52 años, este periodista, profesor de educación física y conductor de televisión dice que no le quedan muchos sueños por cumplir, ya que ha tenido la fortuna de concretarlos. Pero lejos de desmotivarlo, eso le permite hoy enfocarse en los legados que quiere dejar, siempre teniendo a la bicicleta como protagonista.

Para entender esto, hay que, necesariamente, remontarse a la infancia de Luis. “Mi primera bici fue para una Navidad, yo tenía cinco años. Era una bicicleta roja, chiquitita, con ruedas de apoyo. Recuerdo que pasé muy cerca por un muro de ladrillo, me rasmillé el brazo entero y lloré mucho. Aprendí a andar solo”, cuenta el conductor de “Bicitantes”, de Mega, quien es el mayor de cuatro hermanos.

Ya en esos días, dejaba ver su personalidad aventurera. Los porrazos fueron algo cotidiano. “Estaba todo el día en bicicleta y patines. Era muy loco. Recuerdo que me fracturé una muñeca y estuve un verano entero con yeso. Fue terrible para mí”, dice ahora entre risas. “Y seguí siendo así, jajajá. En bici me arrancaba de las cuadras de seguridad que siempre establecen los papás para que uno no se aleje de la casa. En el colegio me acuerdo que organizaba un grupo con mis cuatro amigos más locos. El acto más osado fue habernos ido a Las Vizcachas, cuando yo vivía en La Cisterna”, suma.

Una forma de vida
Pero fue cuando ingresó a estudiar Pedagogía en Educación Física en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), que se comenzó a dar cuenta que el pedaleo sería su compañero de por vida.

“Mi papá no quería comprarme una bici porque pasaba cayéndome. Hubo un hecho que fue traumático para mí. Cuando me iba colgando en la micro, un día se acercó otra micro y chocaron ambas. Se murieron personas en ese accidente. Eso me marcó.

Decidí comprarme una bicicleta, pero tuve que juntar la plata yo. Hice clases de acondicionamiento físico para eso”, recuerda. “Me iba a la universidad en bici. Me demoraba 25 a 30 minutos versus a 45 en micro. Me desestresé mucho”, acota.

Por esos días, otro hecho gatilló su pasión por las dos ruedas. La bicicleta amor a primera vista: desde que la vi siempre soñaba con recorrer el mundo, con pescar mi mochila con cámaras y equipos para viajar. Pero creo que el momento que marcó un cambio fue cuando vi a un amigo en la universidad que se hizo una mountain bike hechiza, con neumáticos anchos. Imagínate, era mediado de los 80. Yo me obsesioné con eso. Quería una bici más pro. Era bueno para subir cerros. Yo destacaba en los deportes extremos y de aventuras”, explica.

Luego de eso vino su primer paso en televisión. “Se me ocurrió ir a Canal 13, donde un amigo que trabajaba en un programa que se llamaba ‘Deporte color’. Les vendí la idea de subir el Aconcagua en bicicleta. Me dijeron este tipo está loco. Después fui a Oxford a pedir auspicio. No creían mucho en mí, pero igual me prestaron una bici”, cuenta.

Así, en 1991 emprendió una de sus primeras grandes aventuras. Alcanzar la cumbre del cerro Aconcagua, a ‎6.959 metros de altura, en bicicleta. “Yo iba a sacarme un par de fotos nomás. Cuando venía bajando me di cuenta que había hartos periodistas. No tenía idea que había batido un récord mundial: ser el primer hombre en solitario que había escalado en bici la montaña más alta en América Latina y la altura máxima en bici en el mundo”, recuerda de esa hazaña que repitió nuevamente ocho años más tarde. “De ahí en adelante Oxford me apoyó para desarrollar una carrera profesional. Estuve 5 años recorriendo cuanta montaña había y batiendo récords. El Ojos del Salado, el volcán Licancabur, también montañas de Perú y Bolivia, como la Cordillera Blanca y la Cordillera Real, respectivamente. Toda la plata me la gastaba en cámaras de fotos, grabadoras de video, parapente, equipos de buceo, todo lo que necesitaba. Comencé haciendo mis primeros videos, los que llevaba a RTU Deportes. Las fotos que sacaba las llevaba en exposiciones a colegios y universidades”, dice sobre sus inicios en la TV.

Tras estudiar periodismo, gracias a una beca que le dio una universidad privada, continuó haciendo su práctica profesional en “Extra jóvenes”, luego “Pase lo que pase”, “Sábado gigante”, “La ley de la selva”, “Animales”, “Pasaporte salvaje” y, actualmente, “Bicitantes”. En sus proyectos ha sumado siempre también su afición por los animales, algo que desarrolló desde pequeño.

 

-¿Ha sido muy difícil llevar toda una vida fiel a lo que te apasiona?
-Estoy en mi mejor momento porque este programa (“Bicitantes”) reúne todo lo que me gusta: ciclismo, animales y viajes, pero dándole contenido a lo que hago, algo que antes no podía hacer porque el tiempo en televisión es muy breve. Mi papá me educó muy bien, pero nunca me apoyó mucho con lo que yo quería hacer, los deportes extremos, porque él era muy timorato con el tema de que me fuera a pasar algo. Con mi mamá pasaba lo mismo. Al final después cedieron al ver todo lo que fui logrando.

-Pero eso de los accidentes, tiene algo de cierto e incluso tu vida ha estado en riesgo.

-Siempre he llevado una vida muy deportiva, muy sana, nunca he fumado, pero he tenido muchos accidentes. Tengo placas de metal en el brazo, el coxis, las costillas, la pierna derecha, etc. Curiosamente en bicicleta nunca he tenido accidentes ni en todos los cerros que bajé. Siempre ha sido por caídas y cosas así. Jugando fútbol, hace dos años, tuve una fractura expuesta. Estuve a punto de morir porque cuando me estaban operando tuve una trombofilia, se dispararon trombos para todos lados. Fue realmente grave, pero solo quedé con un daño muy severo en el pie. Aún no recupero la sensibilidad y funcionalidad del pie.

-¿Cómo afectó esto tus proyectos?
-Estoy en kinesiología para recuperar la musculatura y poder irme de viaje para una nueva temporada de “Bicitantes”. Requiero una operación por otro problema que me detectaron en un pie. Pero espero poder viajar en enero o febrero.

-Has hecho todo lo que te gusta en bicicleta, ¿te queda algo por cumplir?
-Yo hice con mis compañeros mi memoria de título en la UMCE sobre la bicicleta. Era un estudio súper acabado, donde hablamos de las ciclovías, lugares para andar en Santiago. Esto era en el año 90, es decir fuimos precursores con este tema. Por eso ver mi ciudad y que la gente ande en bicicleta es como un sueño cumplido, uno de mis mayores logros. En televisión he hecho todo lo que me ha gustado. Estoy muy feliz ahora, en una postura de no exigirme tanto y relajarme un poco. Siento que debo aportar ahora, ir a distintos lugares, para hacer temas más sociales o el cuidado del medio ambiente. Yo entiendo la bicicleta no como un medio de transporte, sino como una forma de vida, de descontaminación, para desestresarse, de beneficios físicos, etc. Además te muestra dos realidades. El subdesarrollo, por un lado, porque en países africanos se usa como necesidad, pero en países desarrollados es un modo de vida y creo que en Chile ya estamos consiguiendo que sea así.

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