Nacido para ser libre

Por María Paz Castillo

Alojar gente. Me gusta alojar gente, porque siento que esas personas algo nos enseñan siempre, le dan un nuevo aire a las energías de la casa y sobre todo porque es muy entretenido.

Ya había completado mi cuota de alojar gente 2014-2016 (La única vez que alojé a alguien por Couchsurfing, era un evangélico extremista, que me decía que ser gay era castigo de Dios y que la biblia lo decía. Creo nunca más volví a recibir a alguien por esa ni por ni una otra red social), cuando de repente me llega una solicitud de Warmshower.

Sigo pensando que es una muy buena idea alojar gente y que a una la alojen, pero la realidad no estaba siendo muy certera por redes sociales. Otras veces que he alojado gente, ha sido por contactos de amigos. Así es como he recibido viajeros de Brasil, Uruguay, Ecuador, Inglaterra, Argentina y todo bien.

Warmshower

Una amiga, me comentó de una red social de viajeros en bicicleta, en la cual la idea era conseguir, principalmente, alojamiento y ducha. Lo encontré lo más que hay, me inscribí, pero nunca había resultado que alguien se quedara en casa y todavía no hago un viaje de largo aliento. Pero esta decía algo muy simple y amable:

 

“Hola, somos 2 cicloturistas de Brasil que están cruzando la América latina en bici. Buscamos un lugar para quedar 2 o 3 noches en Santiago y después seguiremos para Valparaíso. Los días que necesitamos 26, 27 y 28/12/2016. Tenemos una página en Facebook Latintin America e Instagram latintinamerica donde puede nos acompañar. Desde ya, gracias por tu atención”

 

Miré las fotos, no me parecieron asesinos en serie ni violadores ni extremistas islámicos Me dejaron sus redes sociales así que aproveché de sapearlos, ver que el proyecto de viaje era verdad. Me escribían desde Los Andes contándome que llegarían a Santiago y no tendrían donde quedarse.

 

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Nos pusimos de acuerdo en una hora aproximada y de repente, tenía a 2 rucios (ellos dicen que no, pero para mí eso es “rubiosidad”) en la puerta del edificio, con bicicletas que parecían camellos y sus sonrisas abiertas. Así que una nueva aventura estaba por venir, en esta experiencia de alojar a gente a través de esta red social.

Más que viajeros a los que uno les presta un espacio, se transformaron también en amigos. Y eso implicó pasar el año nuevo juntos, ir a conciertos, ir a carretear a casas de amigos, conseguirles pegas, pedalear hasta el infinito y sobre todo conversar mucho. Agradezco a la vida haber aceptado y contestado esa solicitud y que hubiesen llegado a mi casa. Es una experiencia totalmente recomendable. Es como viajar un poco también.

Latintin América

En su ciudad, Porto Alegre-Brasil -el mismo lugar donde ocurrió el grave accidente que dio paso al Foro Mundial de la bicicleta- 5 amigos deciden recorrer Latinoamérica en bicicleta.

Latintin América es el nombre del proyecto de cicloturismo y que se financió con actividades, cicletadas, alleycats, para conseguir el dinero para lograr llegar en primera etapa a Chile. Una vez lograda esa meta, la idea es continuar viaje por Latinoamérica. ¿Llegar a Costa Rica? ¿Encontrar algo en el camino que les interese quedarse un poco más? La gracia principal es esa,  no lo sabe, no lo sabemos y así es la bici y la libertad también: te permite hacer una larga ruta, detenerte cuando gustes y continuar cuando se te plazca.

 

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Partieron en Porto Alegre y han recorrido Uruguay, Argentina y Chile. Atravesaron la cordillera de Los Andes, pasaron la navidad con los trabajadores de la Aduana. Fueron recibidos de brazos abiertos en ciudades como Sampacho, donde hasta les dieron un galvano por visitar la ciudad. Cocinaron en el camino, se despertaron con perros apoyados en la carpa. Se encontraron con gente muy contenta por su pasada y gente que se motivó incluso a comprarse una bicicleta y hacer un viaje así, inspirado por ellos.

Caio

De los 5 que partieron -como la clásica canción de los perritos- sólo queda uno: Caio.

Caio, en estos 20 y tantos días que nos conocemos, es una de esas personas que a uno le gustaría que se clonaran y existieran siempre como opción número 3 en la lista de teléfonos frecuentes: luego de la mamá, algún amigo y él. Se le nota que la opción de trabajar en cosas distintas -tan distintas como un frigorífico, en un buffet de abogados o haciendo repartos en bici- le han curtido la piel y el trato. No es sólo una persona simpática, sino una que está atenta a lo que te pueda pasar, a acompañar, que tiene experiencia en tratar con personas en distintas circunstancias y que sabe cómo hacer que los otros se sientan bien.

Caio tiene 29 años, varios viajes en el cuerpo. Dejó su carrera-Derecho, por hacer cosas que realmente le gustaban y se define “Nacido para ser libre” como versa su tricota. ¿Por qué alguien no quiere quedarse en un lugar, crear y formar lazos en un sólo espacio? ¿Por qué alguien decide que su casa no sea sólo un lugar? ¿Qué hay en su cabeza que decide tomar este riesgo?

 

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El viaje en bicicleta

Es difícil entender y sobre todo aceptar a una persona libre, casi tan difícil como entender un viaje de estas características. El alojamiento puede ser plantar una carpa en la mitad de la cordillera, la higiene puede ser conseguirse una ducha en un lugar a medio camino. Y la comida puede ser la preparada en la orilla de la ruta, en una cocinilla a gas. Y todo eso arriba de una bicicleta. ¿No es al menos alucinante? ¿No se les vienen como a mí preguntas obvias tipo “¿Y cómo…?”

Andar en bici te puede cambiar la vida, pero la experiencia de la bicicleta cuando se comparte, puede ser aún mejor ¿Acaso no es entretenido andar en bici, pero mostrarle a alguien tu ciudad en esa bici puede ser aún más?. Además, como escribí por ahí, mi casa se ha vuelto más casa, desde que otras personas vienen a iluminar este lugar. Y claramente, esta casa se ha visto iluminada con toda esta buena onda de Caio, Andrey, Latintin América, como de cada una de las personas que pasa por esta casa y este corazón y sobre todo con sumarle la experiencia de disfrutar el gusto por la bici.

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Que sigan los viajeros, que sigan las bicicletas, ¡Vamos a andar al fin del mundo!