Nos urge como ciudad y sociedad comenzar a generar espacios de educación vial para nuestros niñes[1].

Por Daniel Lanfranco, investigador Laboratorio Cambio Social

No puede ser que la mayor causa de muerte infantil en Chile y el mundo, sean los siniestros viales y, digámoslo fuerte y claro, el atropello de niñes por automóviles que van a una velocidad exagerada para su entorno urbano.

Hace un mes, dos niñas fueron atropelladas en Puente Alto al cruzar un paso peatonal dándose a la fuga el autor del crimen. Un mes antes una madre y dos hijas fueron atropelladas y muertas por un automóvil que iba en exceso de velocidad en Quinta Normal y, en ambos casos, los medios de comunicación relataron estos hechos como “accidentes”. Digámoslo fuerte y claro, NO SON ACCIDENTES. Los accidentes son hechos inevitables, los atropellos y siniestros viales son causa directa de políticas de movilidad deficientes.

En Chile hace años que no se actualizan estas políticas de acorde a estándares internacionales. Forman parte de un imaginario colectivo creado sobre la base de que la calle, el espacio público vial, es para los motorizados y todos los demás modos quedan fuera o deben adaptarse a esa condición.

Hoy estamos a punto de aprobar una nueva Ley de Convivencia Vial que por fin bajará la velocidad máxima de los automóviles dentro de nuestras ciudades, y regulará el tránsito de los otros modos diferentes de los motorizados, pero cabe preguntar: ¿Es esto suficiente para dejar de matar y atropellar  a nuestros seres queridos a lo largo del país?

Co-creando Rutas “Bakanes” a las escuelas partiendo en El Bosque

Desde el Laboratorio de Cambio Social, colaboración entre el Centro de Desarrollo Urbano Sustentable, Centro de Excelencia BRT, Ingeniería de Transporte PUC y Ciudad Viva, creemos en cambiar las cosas desde abajo hacia arriba y desde adentro hacia afuera, a través de colaboraciones horizontales. Por eso iniciamos un programa en la comuna El Bosque para diseñar e implementar rutas seguras a la escuela. No sólo busca mejorar la seguridad en el transporte de la comuna, sino que además, busca educar a nuestros niñes y a todes, sobre la importancia de un sistema de transporte que nos cuide, nos lleve, y nos provea de las oportunidades que todes necesitamos para buscar una vida digna en esta ciudad. Por esto, estamos desarrollando un Programa Curricular en conjunto con una Guía Paso a Paso, para que docentes a lo largo de todo el país puedan replicar este proyecto en sus propias escuelas. El taller de Transporte y Movilidad, como hemos denominado al taller que acompaña a lo largo del año la implementación de las rutas “bakanes” a la escuela, consiste en educar a les niñes sobre los diferentes tipos de transporte, los diferentes modos de transporte, las consecuencias sociales y medioambientales de sus usos, etc.

El taller integra charlas con ingenieros de transporte, bicimensajeros y ciclistas urbanos profesionales, sociólogas, conductoras de micro; contiene sesiones de talleres de mecánica para que incentivemos la autonomía a una temprana edad; contiene salidas pedagógicas a oficinas del Transantiago, Redbus, o el Museo Ferroviario para los más pequeños y, como última instancia, contiene intervenciones urbanas diseñadas e implementadas por les niñes para bajar la velocidad en calles aledañas a la escuela. Niños y niñas que crecen conociendo los diferentes modos de transporte, saben cuales contaminan menos, cuales saturan el transporte público, cuales son mejores para la salud de toda la ciudad, ellos y ellas ya saben estas respuestas. ¿Y tú? ¿Las conoces?

El proyecto de Rutas Bakanes a la Escuela y el Taller de Trasporte también contiene un eje transversal en su pedagogía metodología y forma de actuar y es la inclusión de una perspectiva de género dentro de todo el trabajo.  Esto, ya que creemos que una educación sobre movilidad que no tenga incluida esta perspectiva, no está generando el cambio necesario para asegurar la seguridad y dignidad de nuestras abuelas, madres, hermanas, e hijas, quienes se ven violentadas de manera significativa en su diario transitar por la ciudad.

Construir una movilidad segura y digna para esta ciudad y todes significa que tenemos que poner nuestro granito de arena y no podemos esperar a que las autoridades legislen lentamente mientras a nuestros seres queridos los atropellan en las calles. Por eso, te invito  a que manejes más lento, te subas a la bici, respeta a los peatones y las personas con movilidad diferente, deja que se tomen su tiempo en cruzar la calle, ayuda a construir una ciudad que nos cuide a todes, y no una que nos violente.

[1] Digo niñes  y hago uso del género neutral -ya que hay que hacer un énfasis especial en las diferentes experiencias que tienen las niñas de los niños usando el transporte y más aún si se está pasando por un proceso de transición de su propio género, como lo son las personas trans.