Pedaleando al ritmo de la naturaleza con Sr. Compost

Por Natalia Bobadilla

Fotos Víctor Rojas

Para el arquitecto Álvaro Pineda, creador de la empresa de retiro de residuos orgánicos a domicilio, el compostaje y la bicicleta tienen algo en común: son formas para conectarse con los tiempos del planeta, lejos de la inmediatez y aceleramiento de la actualidad.

 

A diferencia de los(as) entrevistados(as) que han pasado anteriormente por esta sección, Álvaro Pineda, más conocido como Sr. Compost, no fue de esos niños que soñaban con una bicicleta ni le pidió a sus padres una de regalo. “Nací en Antofagasta. Siempre fue una ciudad que tenía muy poco de todo o que las cosas no llegaban. Había pocos supermercados, llegaban solo algunas películas,  teníamos 1 o 2 canales de televisión y casi no se veían bicicletas. Tener una era bastante lujoso y las que llegaban eran súper pesadas. Entonces como no las conocía, no tengo recuerdos de cuál fue la primera que tuve”, recuerda el arquitecto de 41 años, que hoy encabeza una empresa de retiro de residuos orgánicos a domicilio y compostaje.

 

Ya siendo más grande, comenzó a tomarle el gusto al pedaleo. “La bicicleta la usé siempre solo, no era de andar con amigos. El ciclismo en Antofagasta no era un deporte muy popular porque siempre lo fue el fútbol. Como es una ciudad angosta y larga, me gustaba salir en bici para llegar a la zona más lejana, al sur. Eran unos 20 kilómetros.  Podía recorrer la ciudad y poder salir de ella de forma fácil”, cuenta. “Mi experiencia de haber vivido en Antofagasta, una ciudad muy pequeña que se puede recorrer a pie, en micro y en bici, me acostumbró a no necesitar el auto”.

 

Por cuestiones personales, hasta el día de hoy, no ha sentido la necesidad de andar en vehículos motorizados. “Nunca fui amigo de los autos. Siempre usé bicicleta, más que nada por un tema de poco cariño a los autos, por temas familiares que son un poco complicados de contar. Durante la universidad y de ahí en adelante siempre me he movido en bici. La tomo como una forma de despejar la cabeza. No la veo como deporte, sí como un medio de transporte, a diferencia de andar en auto, que es aburrido, no es seguro y es caro”, explica.

Sin prisa

Álvaro hasta el año 2016 trabajaba como arquitecto. En sus tiempos libres disfrutaba realizando compostaje en su casa de los residuos orgánicos que generaba y también de algunos vecinos que se motivaron a participar.

Un día, navegando en Instagram, conoció una iniciativa que lo llevó a lanzarse con su proyecto Sr. Compost (www.srcompost.cl). “Conocí una empresa en Estados Unidos que se llama The urban canopy. Está en Chicago y es de unos cabros jóvenes que hacen retiros de residuos orgánicos de domicilios en bicicleta. Los vi y pensé que era lo que tenía que hacer, el paso que tenía que dar. Me di cuenta que podía seguir ayudando al medio ambiente uniendo mis dos pasiones: andar en bicicleta y el trabajo que ya estaba haciendo con el compostaje. Y si podía ganar dinero para dedicarme solo a esto, era una buena posibilidad. Así que me atreví, me arriesgué a hacerlo y aquí estoy”, detalla.

 

Hoy tiene un equipo que incluye más de 25 ciclistas, con turnos rotativos, que lo ayudan al retiro de los residuos de los suscriptores en las comunas de Santiago, Independencia, Recoleta, Providencia, Ñuñoa, La Reina, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea.

 

Álvaro Pineda “Sr. Compost” junto a Luisa Osorio, jefa de ventas de la empresa.

 

El servicio funciona así: hay que escoger alguno de los planes de pago mensual, se recibe un balde de 10 o 20 litros con una bolsa compostable hecha de maíz en su interior. Al llenarla, la retiran y entregan una bolsa nueva. Los residuos van a un área de compostaje en Chicureo. Tres meses después, se entrega el resultado: abono natural.

Además de generar conciencia sobre el desecho de residuos, toda la cadena de transporte implica una huella de carbono muy baja, por lo que es una labor doblemente sustentable.  

Hoy tiene como clientes personas particulares, pero también empresas. Sus objetivos son llegar a los 300 suscriptores este año y el 2019 ver la posibilidad de llevar el servicio a regiones.

-¿Cómo es para ti poder dedicarte a lo que te gusta: andar en bicicleta y ayudar al medio ambiente?

-Pedalear te lleva a usar tu cuerpo para moverte. La bicicleta, según yo, es el mejor momento para que se te ocurran ideas, para conectar puntos de tu vida, experiencias, cosas que viste o que escuchaste. Tiene que ver con cómo te conectas con una velocidad humana. Cuando estás en un auto, tienes que estar concentrado en manejar, porque es una máquina, que si no la manejas tú, te maneja a ti. Pero en bici puedes ir disfrutando la ciudad, ir mirando, darte cuenta de cosas que no verías si vas en un auto. Hace muchos años me di cuenta que cuando logras entender que la demora es algo positivo y no negativo, tu vida cambia. En bici te vas a demorar un poco más que en auto, pero en esa demora, te sincronizas con la demora que tiene la naturaleza para crecer, fluir, transformarse, que es lo que puedes ver con el compostaje. Vivimos en un mundo muy rápido y uno a veces piensa que todo tiene que ser así. La demora que te ayuda a comprender que estamos en un mundo, en un medio ambiente y en un planeta que se mueve a otro ritmo y si andas más acelerado, nunca vas a ser muy feliz. Me hace mucho sentido una frase de Nicanor Parra que dice “hay que volver a cocinar a leña”. Demorarse y esperar no es negativo.

 

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