Mark Minneboo, fundador de Plastic Oceans Chile: “Dejar el auto por la bicicleta es lo que te pone incómodo, pero cuando estás pedaleando, sabes que es la mejor decisión que tomaste en tu vida”.

¿Cómo convencer a la humanidad para que tome las medidas necesarias para proteger el planeta? Con pequeños ajustes, esfuerzo y concientización, entre otras cosas, se pueden lograr cambios de hábitos, según el fundador y director ejecutivo de Plastic Oceans Chile, Mark Minneboo. Y eso es justamente lo que él ha estado haciendo en nuestro país.

Por Catalina Le-Bert

Fotos: Myriam Salazar

Llegó desde Holanda a Santiago hace 12 años, sin hablar una gota de español y a una ciudad que se comporta totalmente diferente al lugar donde él creció.

“En Holanda, la cultura de la bicicleta es fuerte. Tu aprendes a andar en bici, casi que antes de saber caminar. Además, es un regalo que tiene un sentido. Llegas a una edad en que te la dan porque ya estás listo para tener tu primera bicicleta. Inicialmente es algo recreativo, para jugar con tus amigos. Pero sabes que esa bicicleta va a ir creciendo contigo a través de los años, hasta que seas adulto. Entonces, es como un regalo, entre comillas, de paso hacia la adultez y para todos los niños representa lo mismo”, sostiene.

¿Cómo era tu primera bicicleta?

-Era roja y creo que tenía como 3 o 4 años cuando me la dieron. En un cartón pinté el número de la Fórmula 1 y lo pegué en la parte delantera de la bici. También hice que tuviera ruido, como las Harley-Davidson. Teníamos esos perritos para la ropa y un naipe. Y ese naipe lo poníamos justo en la rueda. Entonces los rayos lo tocaban todo el rato provocando el sonido.

Mark también destaca un valioso requisito, que todos los habitantes deben cumplir, y que sigue presente hasta el día de hoy en Holanda.

“Cuando tienes 11 años, la bicicleta deja de ser algo recreativo y se convierte realmente en un medio de transporte. A esa edad, en los colegios hacen un examen, parecido a como cuando sacas la licencia de conducir. Tienes que pasar por el barrio, alrededor del colegio, con apoderados y voluntarios que están en ciertos puntos observando. Por ejemplo, evalúan si llegas a un cruce donde tienes que parar, mirar el tráfico, estirar tu brazo a la izquierda o a la derecha y muestras que entiendes las reglas del tráfico. Y eso es parte del colegio, te dan un diploma ¡A los 11 años!”.

Mark junto a su hermana Nicole y sus bicicletas de infancia.

¿Cómo son tus recuerdos de infancia en un lugar donde la bicicleta está tan presente para los niños, cómo viviste eso?

-Yo creo que el mejor ejemplo es que tu sabes que cuando cumplas 18 años, vas a poder tener tu licencia de conducir y eventualmente un auto. Pero entonces, tener 18 años se convierte en sinónimo de auto. No hay etapas previas. En cambio, la bicicleta en Holanda si es una etapa previa. Te la dan a los 4 años y tu sabes que el objetivo final, es llegar a ser una persona que es parte del tráfico, por donde andan los adultos y ser responsable. Además, a los 12 años pasas a educación media, y tienes que ir a otros colegios que quedan mucho más lejos de tu casa. Entonces ya estás preparado para cruzar grandes calles y tienes que cumplir las reglas porque no hay papás que te acompañen ni te cuiden. Tienes que ser responsable, pero mucho antes de los 18.

Para Mark el tema no es menor, porque además de desarrollar en los niños la capacidad de tomar decisiones desde muy pequeños, la bicicleta, además, les otorga libertad.

“Es la forma de ser más independiente de tus papás. Y ellos también tienen que soltarte como hijo. Porque ya tienes edad para andar solo en bicicleta. ¡Pero eso es a los 11 años! Entonces, imagínate lo que hace eso con la cultura general de un país, donde eso lo viven todos los niños. Pasas el examen y literalmente te vas de la casa, porque puedes llegar a cualquier parte de la ciudad, sin tener que pedirles a tus papás que por favor te lleven en el auto. ¡No! Yo tomo la bicicleta y voy solo.

¿Qué más aprendiste en Holanda, un país donde el uso de la bicicleta es parte de la cultura?

-Puedo agregar que es una de las primeras cosas que cuidas de una forma muy distintas a como cuidarías un juguete. La bicicleta es tu medio de transporte, es tu independencia, entonces te relacionas con ese objeto de una forma muy distinta. Cuidas tu bicicleta, la dejas limpia, cuando pinchas una rueda, tienes que saber cómo arreglarla. Piensa eso en 2019. Un niño que se hace responsable de su propio medio de transporte. Y claro, en Holanda es algo cultural, pero eso empezó recién en los años 70. No es que los holandeses hayamos crecido así desde 1400. No es algo tan del pasado.

Desde el 2017 Mark Minneboo trabaja en Plastic Oceans Chile, una fundación que busca cambiar la relación que tiene el mundo con respecto al plástico dentro de una generación. Nuestro país cuenta con la oficina más activa de todo el mundo, y aporta con programas educativos para colegios, universidades o empresas, charlas para explicar la problemática del plástico en los océanos, investigaciones propias y colaboraciones con proyectos audiovisuales. Además, este año, Plastic Oceans Chile será parte del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), donde Chile ya definió como una de sus prioridades en su rol de anfitrión, la protección de los océanos.

¿Cómo hacer para que todos entendamos que este problema es grave y global?

-Antes de que la fundación existiera y que desarrolláramos un programa propio para reducir el plástico en Chile, traje el documental “A Plastic Ocean” – disponible actualmente en Netflix– y lo mostré en un evento que organicé en la Municipalidad de Providencia. El documental cuenta que en el mundo se vierten 8 millones de toneladas de plástico al mar todos los años. ¿Tu entiendes ese número, cuánto es? No es un numero que alguien entienda. Entonces explicamos que es un camión de basura por minuto. Pero quizá es mucho todavía. Entonces seguimos advirtiendo cuántos cepillos de dientes son, cuántas bombillas, cuántas botellas de plástico. Bajamos y bajamos ese número hasta que tu entiendas cuál es tu huella. Desde ese lugar tenemos que empezar a reconstruir. Porque así hemos llegado a este problema, y no porque todos nos pusimos de acuerdo para contaminar el océano. Hemos llegado a este punto porque nos acostumbramos y acomodamos mucho a esa vida rápida, a esa sociedad en que todo es desechable y termina en la basura, sin darnos cuenta del real daño que estamos generando. Entonces nuestro trabajo es hacer todo al revés. Hacer que todos se pregunten ¿cuánto plástico represento yo?, ¿Cuál sería el impacto de reducir eso que yo represento durante mi vida?  Si estamos con 100 personas, y cada una compra 4 cepillos de diente al año, son 400 en total. Entonces, representaríamos eso al año, más las botellas plásticas que consumimos, y todo los demás. Si yo reduzco y esas 100 personas alrededor mío hacen lo mismo, eso tiene un impacto positivo.

¿Cuál es la realidad en Chile?

-Chile no es diferente a Holanda, Francia, Inglaterra, Estados Unidos o China. El tema de la contaminación del plástico surgió en todo el mundo más o menos al mismo tiempo. El plástico está en lugares que tal vez no puedes ver desde tu casa, como el océano. Aunque tu ves pura masa de agua, es masa de agua mezclada con plástico. En ese punto Chile no es diferente y esa es la gran oportunidad. Los países desarrollados tienen mejores sistemas municipales para gestión de residuos, pero ellos consumen más plástico y hace más tiempo. Entonces, al final el resultado es el mismo. La diferencia es que en Chile todavía tenemos la oportunidad, en vez de enfocarnos 100% en el reciclaje, de enfocarnos en la reducción. Si sabemos que para el año 2030 se va a duplicar la cantidad de plástico que estamos produciendo, mientras que el reciclaje va por un camino mucho más lento, entonces el reciclaje no es la solución. Hay que reducir y ese descenso viene con cambios de hábitos.

¿Cuándo va a llegar el día en que puedas decir lo logramos?

-En 5 años. No queda más tiempo. Pero mira, piénsalo así. En 2015 comenzó la prohibición de las bolsas de plástico en algunos lugares. Ahora estamos en 2019, han pasado dos gobiernos. El gobierno anterior, quería prohibir todas las bolsas en la zona costera. Y ahora, el gobierno nuevo, que tiene otro color político, prohibió todas las bolsas a nivel nacional. No prohibieron las bombillas quizá, pero hicieron una campaña nacional, #chaobombillas, para que la gente dejara de usarlas. Además, Chile acaba de convertirse en el tercer país del mundo que firma el Pacto Chileno de los Plásticos, después de Reino Unido, Holanda y Francia.

Parece fácil motivarse después de todo lo que has explicado.

-Es como cuando decides dejar el auto por la bicicleta. Tal vez, para muchas personas parece algo incómodo como medio de transporte, pero si somos muy honestos, andar en bicicleta es lo más rico que hay. Estás al aire libre, estás conectado con tu entorno, haciendo ejercicio y posiblemente llegas mucho más rápido a tu destino. Hacer el cambio, dejar el auto por la bicicleta es lo que te pone incómodo, pero cuando estás pedaleando, sabes que es la mejor decisión que tomaste en tu vida. Lo mismo pasa con el plástico. Dejarlo en un inicio es algo incómodo. Pero cuando compras a granel es más barato. Ir a la feria, gozar al elegir alguna verdura o sentir su olor, son pequeñas cosas que te hacen disfrutar más la vida. ¿Es tan terrible hacer eso? No. Tenemos que ser capaces de ponernos un poquito incómodos, porque se puede vivir sin plástico.

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