Viejas Cleteras: comunidad ciclista con poder femenino

 

Por María José Vallejo, mamá de 2 niños, diseñadora gráfica y fundadora de Viejas Cleteras.

 

Todo empezó en febrero del 2018 cuando un día quise salir a pedalear y empezaron las preguntas en cuestión. ¿Dónde ir? ¿salir sola nuevamente? ¿llamar a amigas? ¿a cuáles? ¿habrá más mujeres en las mismas? ¿Cómo motivarlas? ¿Será tan peligroso salir sola? ¿Existirá una comunidad de mujeres “normalitas” y ciclistas? ¿Qué hago si pincho rueda? Y un largo etcétera.

La respuesta llegó sola. Me decidí a crear una red de apoyo con la cual contactar y conocer a más mujeres que les guste pedalear; que no necesariamente fueran campeonas, que estuvieran en la misma parada, que sean independientes, que amen la vida al aire libre. Mujeres normales, fuertes, amantes del pedal, con determinación. Capaces de trasladarse libremente por la vida, de engrasarse las manos, de caer y subir nuevamente sin llorar. Mujeres que necesiten ser motivadas por otras, que no dependan de ningún hombre. Mujeres que a la larga lo único que les guste sea la sensación, la satisfacción, el placer y el dolor que produce pedalear.

Fue así como creamos @viejascleteras con la siguiente descripción: “Mujeres pasaditas de los 30 que prefieren pedalear antes que tomar té. Ni campeonas ni últimas, ni watacas, ni musculosas y lo más importante: con amor a la bicicleta”.

De esa manera empezamos a subir fotos cada vez que salíamos con una amiga a pedalear y en menos de 1 mes ya teníamos más de 1000 seguidores. Muchas nos preguntaban si podían salir con nosotras, que donde nos juntábamos y como lo hacíamos. Nos organizamos e invitamos a salir y nos dimos cuenta de que efectivamente no éramos las únicas, que en Chile somos muchas las mujeres que nos gusta pedalear, pero que hay muy poca ventana para nosotras y que por defecto la bicicleta está asociada al hombre, desde la ropa hasta como están pensadas las competencias. Que la mayoría parte pedaleando por algún pololo o amigo que la subió a la bicicleta y que ganas y energías sobran cuando las juntas y reúnes tras el pedal.

El grupo crece rápidamente y creo que es debido a que- hasta ahora- ha sido un nicho inexistente y muchas se han sentido identificadas con el entusiasmo y las ganas que le ponemos al salir a pedalear. No se trata de competir, solo de motivarnos y darnos ánimo que se traspasa a través de nuestro IG.

La mayoría somos mujeres que trabajan, que tienen que unir el mundo de oficina, casa y niños, pero que tienen el bichito constante de conocer lugares, gente, salir al mundo, explorar sensaciones nuevas. Mujeres a las que les sobra energía para regalar al mundo, las que no se echan a morir nunca, las que un porrazo nunca las deja en el suelo, al contrario, las hace más fuertes y empoderadas.

Hoy ya somos 10.000 las viejas cleteras que nos motivamos mutuamente, que compartimos el amor por el pedal y formamos parte de un mundo que hace muy pocos años atrás era netamente masculino. Somos capaces de organizarnos y hablar en los mismos términos que los hombres.

Una anécdota que recuerdo es una que ocurrió el año pasado en la Gran fondo fin del mundo. Llegué llorando, “literalmente llorando” y una amiga cletera en la meta me perseguía con el celular diciéndome mira, alguien llegó peor que tú. La quería matar estaba en otra, no podía ni respirar y me seguía con el celular mostrándome algo. Era un video de Nico, su marido que llegó antes que yo. En el video se ve a Nico llegando victorioso a la meta con los brazos en alto por la misión cumplida, en eso retoma el manubrio y pierde el equilibrio, cayendo primero sobre la señalética y luego de cabeza al suelo. Lo vi y se me pasó la angustia, estuve como 2 horas riéndome ja, ja, ja.

Otro de mis logros fue cuando hice el Giro del Lago Llanquihue (168 Km) con mucho viento. Me demoré 7:12 en el último punto de abastecimiento y tuve que parar al baño, no podía dejar la bicicleta en ningún lado porque se volaba, fue súper intenso. Después hice el Subaru Trek, que parte del Mall Sport hasta Farellones, 33 kilómetros de pura subida, preciosa la ruta, pero bien power.

En Chile de norte a sur encontramos viejas cleteras, armamos nuestras rutas y vamos generando red de apoyo, como el de Bianchi donde nos hemos capacitado en talleres, lo que nos ha ayudado a empoderarnos cada vez más y no hablar de se me pinchó o se rompió “esta cosita” de la bicicleta. Así fue como logramos crecer y seguir motivando a más mujeres.

Las invitamos a conocer gente nueva y motivarse, a través de un deporte tan transversal como lo es el ciclismo, el cual invita a salir del metro cuadrado y compartir. La bicicleta nos abre a un mundo de alegría y satisfacción que nos hace ser cada vez más fuertes.

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