Por Michelle Raposo
Con la llegada del verano y más horas de luz, no es de extrañar ver más ciclistas en las calles. Lamentablemente, con el aumento de los viajes en bicicleta, los “amigos de lo ajeno” también se suman a las calles. Por eso mismo, nunca está demás hacer un recordatorio con consejos para asegurar la bici, y qué hacer en caso de pasar por este mal rato.
Primer obstáculo: ¿dónde dejo la bici?
Antes de hablar de candado, un elemento crucial de este problema es dónde dejamos la bicicleta. Cómo cuenta Felipe Araos, encargado de educación de la Fundación Pedalea Ciclismo Urbano, “la falta de biciestacionamientos seguros es una de las barreras más importantes al momento de movernos en bicicleta”.
Con una experiencia de más de 10 años en el biciactivismo, Felipe cuenta que una de las principales peticiones de las organizaciones tiene relación con este tema. “Más allá de la infraestructura tal como la ciclovía, o ese tipo de cosas, siempre hemos hablado de biciestacionamientos. En oficinas públicas, por ejemplo, que el registro civil, que las municipalidades tuvieran bicicleteros custodiados o vigilados. No puede ser que en las oficinas públicas no haya donde dejar la bici”.
Esto porque una pregunta que aparece cada vez que alguien decide moverse en dos ruedas es ¿y dónde dejo la bici?. Y si bien se han construido mega estacionamientos en un área de la ciudad como los del MUT o Cenco Costanera, en el resto de la ciudad hacen falta estos espacios. “No puede ser que vayas a hacer un trámite a un servicio público y no tengas dónde dejar la bici de forma segura. Te obliga a buscar una rejita por ahí, esperando que sea lo suficientemente firme”.
Ante eso no queda más que ser creativo, buscar un buen espacio para dejar la bici, y ojalá haber comprado un buen candado.

Lo barato cuesta caro
Dejar la bici estacionada no es solo ponerle el candado y ya. Si bien un ladrón que se quiere robar algo lo va a hacer, hay algunas técnicas que lo pueden disuadir de hacerlo.
Lo primero es elegir un buen candado (o más de uno). No todas las calidades son iguales, y en este ítem sí que vale el dicho que lo barato sale caro.
Si bien en el mercado se pueden encontrar desde candados con bluetooth y alertas de movimiento al celular, hasta candados que emiten gases que hacen a los ladrones vomitar, el rey de estos elementos es el U-lock; especialmente de marcas reconocidas como Kryptonite, Abus y OnGuard, por nombrar algunas.
Si no sabe cual elegir, lo mejor es ir a una tienda especializada, más que comprarlo en el supermercado para tener una mejor asesoría.
“Los candados tienen un nivel de seguridad, que es distinto en todas las marcas. Pero es súper personal, porque hay muchos detalles. En el caso de un candado que es, por ejemplo, full seguridad, lo más probable es que sea más pesado. Hay candados que son más largos, más cortos, para fijarse en eso hay que pensar y proyectar el uso, dónde lo vas a usar, con qué estructura, si te va a dar el largo para amarrar el marco más la estructura”, explica Ignacio Jaque de la tienda Mi Bicio.

Por su parte, comenta Felipe, un U-lock más corto y ajustado es mejor, ya que “los candados ultra largos dejan mucho espacio para hacerle palanca o meter una herramienta para cortarlo”.
El arte de amarrar la bicicleta
Una vez que tenemos el candado, viene la parte de dónde amarrar la bicicleta. La primera recomendación de los expertos es elegir una zona con alto tránsito y bien iluminada, si es que es de noche. Lo ideal obviamente son estacionamientos vigilados o custodiados, en especial en los que hay que registrarse (aunque sea un cacho a veces).
En caso de no haber, amarrar la bici a un soporte fijo, como postes, bancas, rejas, y evitar árboles, rejillas y cables. “Un lugar donde sepamos que con un tirón no se va a romper. Amarrar siempre el marco y, en lo posible, alguna rueda”, explica Felipe.
En Internet abundan los tutoriales que enseñan a hacerlo, pero el consejo principal es amarrar siempre el marco de la bicicleta.
Otras prácticas que ayudan son llevarse algunos elementos como el sillín o la rueda, y obviamente todos los accesorios que puedan ser fácilmente robados. Y aunque no lo parezca, este es el error más común.
Ignacio es enfático: “Hemos visto muchas veces gente que amarra solo la rueda delantera. Es súper fácil de robar: sacas la rueda y te llevas el resto de la bicicleta. Lo más valioso siempre es el cuadro”. La regla es: el U-Lock debe pasar por el marco de la bicicleta y el objeto fijo. Si tienes un cable adicional, úsalo para asegurar la rueda delantera.
Pasó lo peor ¿qué hago ahora?
A veces, a pesar de todas las precauciones, el robo ocurre. Es frustrante, pero es clave mantener la calma y actuar rápido, sobre todo si el robo fue en un recinto privado como un mall o un supermercado, ya que tienes derechos como consumidor. De hecho hay casos de ciclistas que han sido indemnizados por el robo de sus bicicletas, en que la empresa fue condenada a pagar una indemnización de $400.000.

En Bicicultura, que han estudiado este tema, crearon una guía de acción para cuando ocurren estos casos.
- Aviso Inmediato: Informa al guardia de seguridad del recinto. Pídele que constate el robo, revise las cámaras y llame a Carabineros. Fotografía el candado cortado y cualquier evidencia.
- Contacta a la Administración: Habla con el administrador del lugar. Pídele su nombre, cargo y un correo para formalizar tu solicitud de indemnización.
- Denuncia Formal: Realiza la denuncia en la Comisaría más cercana o directamente en el lugar si Carabineros llega. Pide un certificado que acredite la denuncia y, días después, llama para obtener el número de causa de la Fiscalía.
- Solicita indemnización: Envía un correo formal al centro comercial adjuntando todos los antecedentes: copia de la denuncia, fotos, boleta de la bicicleta si la tienes, etc.
- Si no responden, acude al SERNAC: Si la empresa no se hace responsable, presenta un reclamo formal en www.sernac.cl.
Otra recomendación de los usuarios es poner avisos en Facebook market, por ejemplo, alertando que si ven un modelo así es robado. Otros más tecnológicos, aprovechan tecnologías como el Apple AirTag u otros tipos de tracker escondidos en las bicis, para poder hacerles seguimiento.
Finalmente, la protección de la bicicleta no depende solamente de un buen candado o buen lugar, sino más bien una combinación de buenas prácticas, y aunque no parezca necesario, hacer la denuncia correspondiente a las autoridades, que si bien quizás no te van a devolver la bicicleta, si van a estar al tanto de dónde ocurren estos delitos.



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