Escrito por: 8:00 am Mi primera bicicleta

Yasna Hidalgo, ultraciclista: “Da lo mismo si llegaron últimas o primeras, lo importante es que desafíen sus capacidades”.

La bicimensajera recorre a diario largas distancias para llegar en perfectas condiciones a participar del BikingMan Brasil a fines de septiembre.

Por Michelle Raposo

Fotos: Víctor Rojas


Los recuerdos de la ultraciclista Yasna Hidalgo de su primera bicicleta son un poco difusos. Incluso tampoco se acuerda bien quién le enseñó a pedalear, lo más probable que alguno de sus papás comenta. Sin embargo, sí hay un momento que marcó su vida de ciclista y que ahora la tiene a punto de ir a competir a Brasil, siendo un ejemplo no solo para los ciclistas nacionales, sino también para todas las mujeres y niñas que ven en la bicicleta una forma de extender sus horizontes. 

“Hace como dos años salí con mi hermana a pedalear cerca de la casa acá en San Bernardo, hacia el río Maipo y nos perdimos. Yo andaba con una bici antigua, que estaba toda pinchada. Sabía andar en bicicleta, pero no sabía cómo hacer una ruta, nada. Y desde ese día que anduvimos juntas, le pedí la bicicleta a mi hermana y no la solté más”. 

“Después de esa vez aprendí a reparar las cámaras. No sabía nada al principio, de hecho, un día tomé la bici para tratar de reparar el pinchazo y no saqué la llanta y después no podía sacar la cámara porque estaba atrapada. Fue toda una odisea cuando recién aprendí”. 

La sanidad mental también fue otro factor que la llevó a tomar la bici. Por esa época, un estrés laboral la incentivó a hacer deporte y escalar cerros y fue durante esta época que sumó la bici para ir aumentando de a poco sus desafíos. 

“Como empecé a salir un poco más porque usaba la bicicleta para movilizarme, empecé a salir sola y me tiré con rutas más largas. La primera que hice fue de 40 kilómetros, también iba a Pirque y otros lugares. Después me sumé a un grupo, porque igual me daba miedo andar sola y quería conocer”. 

Así comenzó su aprendizaje y a organizar salidas a la Cuesta de Chada o de Mallarauco entre otros lugares. En un momento una amiga le comenta de las carreras de velocidad. “Yo no tenía mi rutera en ese momento, y ella me prestó la plata para comprarla. Y como era más rápida, empecé a ir a lugares más lejos”. Una de sus primeras rutas con más distancia fue a Baños Morales en que recorrió 180 kilómetros. 

Luego de esto, se topó con un evento de 200 km que organizaba la escuela “Que no te falte el aire”. “Con mucho temor me metí a participar, pensaba cuánto me iba a demorar porque era un desafío con tiempo o si me la podía. Y lo logré. Fue una ruta super dura, con unas cuestas que nunca voy a olvidar, que marcó un antes y un después en mi entrenamiento, de lo que me gusta hacer ahora”. 

Superada esa experiencia, aparecieron en el panorama las Brevet, desafíos que suelen superar los 200 km con un máximo de tiempo para terminarlos. Le siguió picando el bichito, mejorando sus tiempos, las distancias y buscando nuevos lugares donde llegar: “Y así empecé con el ultraciclismo, entrenando desafíos personales”.

Acondicionado el cuerpo, mejorando el sillín

Acostumbrar al cuerpo para andar tanto tiempo en bici requiere de fuerza mental, pero como dice Yasna, además de un acondicionamiento físico no queda más que subirse y pedalear. 

“Estoy andando aproximadamente 100 km diarios y a la semana entre 500 y 600 km. Igual es duro porque es todo un proceso de adaptación por el cansancio. Hay que aprender a educar al cuerpo para que reaccione de la mejor manera”. 

La anatomía femenina también ha jugado un papel dentro de esta adaptación que cuenta Yasna. Estar tanto tiempo sentada sobre una parte sensible para las mujeres, no deja de ser un factor para las ciclistas.

“Antes tenía otro sillín y me dolía demasiado estar tanto tiempo encima. Un día pregunté por internet, porque igual era un tema súper tabú, pero entre mujeres nos vamos a entender dije. Así que pregunté por calzas que fueran buenas, y me dicen que puede ser el sillín y me compré una réplica del Mimic que me ha funcionado súper bien”. 

Pero no es solo donde vamos sentados. La recomendación de Yasna es que la comodidad es muy importante en este caso y no dejarse llevar por cómo debería estar configurada la bicicleta. “Una tiene que sentirse bien, que no te digan cómo debe ser tu bici, y eso se aprende mientras más tiempo pases arriba de ella. Por ejemplo, la mía tiene una T más corta para sentirme más pequeña en la bicicleta, le cambié el asiento y el manillar”. 

“Por eso es importante también como mujer o como persona, saber de mecánica y conocer su bicicleta, porque al final una pasa todo el día arriba, y es fome andar incómodo. La idea es que no duela la espalda, fijarse en la altura del sillín”, entre otros detalles. 

Destino Brasil y 1000 km de competencia

Fue como un regalo de cumpleaños divino, cuenta Yasna. “Un amigo me cuenta que le ofrecieron ir al BikingMan de Brasil, pero no podía ir y quería que yo fuera, y lo acepté altiro”. 

BikingMan Brasil es la última de una serie de carreras de ultraciclismo que se corre entre el 26 de septiembre y el 1 de octubre. En cinco días, o un máximo de 120 horas, los participantes recorrerán 1.000 km con una elevación total de 19,000 metros. 

“Es mi primera competencia fuera del país y también la primera vez que visito otro país. Todavía estoy tranquila, pero es raro porque tengo sentimientos encontrados entre ansiedad, y querer pasarlo bien, no hacerme expectativas, pero sinceramente… quiero ganar”.


Para llegar a Brasil, Yasna ha contado con el apoyo de la escuela “Que no te falte el aire”, con la que ha compartido desde que se inició en su faceta de ultraciclista. Hicieron un evento y también tienen una rifa en la que todavía quedan números disponibles para ayudar a comprar los pasajes y los gastos de estadía entre otros. 

Mujeres, no dejen de desafiarse Antes de despedirse, Yasna tiene un mensaje para todas las mujeres que están buscando salir: “no se limiten, da igual si no terminan los desafíos, pero lo importante es que se atrevan a hacerlo, da lo mismo si llegaron últimas o primeras, lo importante es que desafíen sus capacidades y uno se puede sorprender de los resultados. Más que se atrevan a competir, que salgan a hacer cosas nuevas, salir de la zona de confort. Igual es rico el tema de la competencia, pero más que nada el descubrir sus capacidades y aprender de una misma”.

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