Por Michelle Raposo
El cine y la bicicleta comparten una cualidad casi poética: ambos se basan en el movimiento, en la capacidad de transformar el paisaje a medida que avanzamos y en la posibilidad de mirar el mundo desde un ángulo distinto. Esa misma sinergia fue la que dio vida a un proyecto que, desde la gran pantalla, busca cambiar la forma en que habitamos las ciudades.
Detrás de esta iniciativa se encuentra Olga Tapia, fundadora y directora de la Muestra Internacional Cine y Movilidad (CIMOV). Una historia que comenzó en la calle, al alero de la resistencia y el pedaleo colectivo.
De las calles de Brasil al lienzo de la Ciudad de México

Para entender el origen de la CIMOV es necesario viajar en el tiempo. Hace 15 años, en Brasil, una masa crítica pedaleaba pacíficamente cuando un automovilista embistió deliberadamente a decenas de ciclistas. Aquel acto de violencia vial conmocionó a la comunidad y sembró la semilla del Foro Mundial de la Bicicleta (FMB).
Años después, en 2016, la Ciudad de México se convirtió en la sede de la primera edición del Foro fuera de Brasil. Fue ahí donde Olga Tapia, gestora con amplia trayectoria en exhibición cinematográfica, recibió un llamado para articular la parte cultural del evento.
“Me convocaron para poder generar una muestra de cine. Me pidieron que buscara distintos festivales que tienen la bicicleta como temática, pero me pareció muy importante también hacer nuestra propia convocatoria, abierta a nivel internacional, pero sobre todo con la idea de tener material audiovisual local».
La respuesta superó las expectativas. La muestra no sólo proyectó materiales internacionales, sino que abrió la pantalla a cortometrajes independientes de toda Latinoamérica. Lo que comenzó como un evento puntual del FMB tomó vida propia, consolidándose año a año de forma autónoma pero siempre ligada a la red ciclista.
Resistir sin presupuesto: El poder de la comunidad

Llevar a cabo un festival independiente en América Latina es una carrera de resistencia. Tras unos primeros años con apoyos puntuales, vinieron tiempos complejos: la pandemia congeló las salas, frenó las producciones y cortó los financiamientos. Sin embargo, la red que se había tejido resultó ser indestructible.
“A mí me impresionó mucho que hubo gente de otros países que me empezó a contactar para que les pudiera enviar el material. Eso me animó a continuar a pesar de no tener apoyos económicos. Fue muy interesante ver cómo la comunidad internacional fue quien mantuvo este proyecto en pie”.
Para Olga y su equipo, el objetivo va más allá de proyectar ante un público cautivo o ciclista. El propósito fundamental es tomar el espacio público y llegar a quienes aún no se suben a la bici.
“Queremos mantener nuestra audiencia, pero también llamar la atención de toda esa gente que no se había interesado en la movilidad. Mucha gente nos dice: “Yo todavía no me atrevo por miedo, pero ahora tengo una perspectiva distinta de la cultura vial, de tener en cuenta que en una bicicleta va una vida”.

Cicloviajes, cuidados y medio ambiente
La Muestra Internacional Cine y Movilidad se distingue por su filosofía inclusiva. No exige grandes presupuestos ni grabaciones en formato Hollywood; lo importante es conocer historias sobre las distintas realidades de la movilidad sostenible.
A lo largo de sus ediciones, el catálogo de la CIMOV ha ido construyendo un mapa diverso de las preocupaciones urbanas y territoriales. Temas como los cicloviajes y la exploración, los cambios climáticos y perspectiva de género y el impacto de moverse como mujer en las ciudades.
“Hacemos mucho énfasis en que no importa si lo haces con el celular o una GoPro. El criterio es sencillo: con que tenga un buen mensaje sobre movilidad sostenible, está dentro. Queremos que la gente pueda ver su cortometraje en una pantalla grande”.

Próximamente: El Salvador y el Foro Mundial de la Bicicleta
Actualmente, la CIMOV maneja dos convocatorias anuales: una nacional (en México) y una internacional orientada a acompañar el Foro Mundial.
Para esta nueva edición internacional -que se realizará del 17 al 20 de septiembre- en la convocatoria recibió piezas de Colombia, Chile, Venezuela, Francia, España y México, que viajarán directo a las pantallas de El Salvador.
La selección de este año es:
• Cumbia y pedal de David Ricardo Cañarte (Colombia)
• Mujeres en bicicleta, la ciudad también es nuestra de Myriam Salazar (Chile)
• Amo pedalear Caracas de BiciCultura (Venezuela)
• Los 15 de la SiCLeada de Colectivo SiCLas (Colombia)
• Febicidad de Claudio Mella (Chile)
• La Cyclodyssée de Antonin Savoye (Francia)
• Misión Bicifolk de Roberto Prieto (España)
• 620 km en bici por los Andes: Una aventura de ultradistancia en Perú de Paola Berber
Cada obra proyectada pasa a formar parte de un catálogo itinerante disponible para cualquier colectivo, escuela o centro cultural del mundo que desee organizar una función gratuita.
A través de las imágenes en movimiento, la CIMOV demuestra que la bicicleta no es solo un juguete o un medio de transporte: es una herramienta de transformación cultural y política. Mientras haya historias rodando por las calles, habrá pantallas encendidas para mostrarlas.





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