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Diez años de CicloRecreoVías: “Poca gente creía que iba a funcionar”

Por Michelle Raposo

Fotos Víctor Rojas

Una década ha pasado desde que la empresa Geomás, liderada por Gonzalo Stierling, cambiara la cara de las calles los domingos y no piensa detenerse. Aquí cuenta cómo fue convencer a los chilenos y las autoridades de llevar a cabo el proyecto y la difícil búsqueda de financiamiento para llevar la actividad a más partes.

Muchos de los que están leyendo estas líneas podrán recordar su infancia y lo que era pasar veranos enteros jugando en la calle, donde la máxima preocupación era la amenaza del temido “viejo del saco” y no la cantidad (y la velocidad) de los vehículos circulando.

Esa justamente esa la experiencia y el sentimiento que Gonzalo Stierling, geógrafo y director de CicloRecreoVías quiere devolver a las calles con este proyecto, que en enero pasado cumplió una década desde su implementación en Chile; y que celebraron con una gran foto tomada desde el aire formando la frase “CicloRecreoVía 10 años” con los asistentes a la actividad. “Justamente quisimos hacerlo de esa forma para que las personas, la ciudadanía, que son los que participan los días domingos en las CicloRecreoVías fueran de alguna forma los protagonistas de la celebración en sí”, cuenta.

 

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Gonzalo Stierling

Poca fe: las trabas a un proyecto rupturista

La idea final siempre fue cumplir muchos años de aniversario desarrollando la CicloRecreoVía a nivel metropolitano y con cientos de miles de personas participando de ellas, cuenta Stierling. “Lo que quizás no pensamos es qué tan difícil iba a ser”.

Inspirado en un viaje a Bogotá (Colombia), ciudad pionera en el tema hace más de 40 años, la iniciativa partió con el fin de “habilitar las calles el día domingo para liberarlas de los autos y dejar que las personas puedan pasear y ocuparlas, ya sea a pie, bicicleta, patines o todo aquello que no tenga motor. Un arquitecto y unos alumnos partieron con esta idea loca de recuperar los espacios para las personas, en una época donde todavía la presión del automóvil no era tan grande como lo es hoy”, explica el director de las CicloRecreoVía.

Esa visión de gente recuperando los espacios fue lo que motivó a Stierling para importar la idea a Chile y particularmente a Santiago, donde las relaciones humanas entre vecindarios, vecinos y la comunidad están tan destruidas. La capacidad de los niños de jugar en la calle está prácticamente limitada. En Santiago se necesita mucho de eso, más incluso que en Bogotá”.

Armado de la mejor de las intenciones y con las ganas de desarrollar un proyecto a todas luces beneficioso para los niños y la ciudad, fue a golpear las puertas de las municipalidades. Si ya era difícil lograr un permiso una vez al año para cerrar algunas calles, para corridas y maratones, lograr un permiso permanente para cada domingo fue muy complejo. Eso sumado a la subdivisión de la ciudad en cuanto a la toma decisiones en la que se tienen que poner de acuerdo muchas voluntades.

Así enumera Stierling algunos de los “peros” con que se topó en el camino: “Primero, poca gente creía que iba a funcionar o que iban a ser ocupadas por muchas personas. Segundo, mucha autoridad temerosa del alegato, del reclamo del automovilista porque cerraron una calle. Tercero, que iba a generar mucho caos vial… Desde que se iban a robar las bicicletas a que en Santiago llueve mucho. O sea, en Bogotá que es donde nació llueve prácticamente 150 días al año”.

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A nivel de gobierno, la historia no fue muy diferente. “Normalmente existía la sensación de que esto era algo que no requería mayor financiamiento. Que era llegar y poner unos conos, unas cintas y con eso se cerraban las calles. O muchas veces decían que tenían pensado hacer algo similar en algunos meses más y nunca ocurría”.

Pero más allá de las trabas burocráticas, y a nivel general, “la mayor de las dificultades es que el chileno en general, sean ciudadanos o autoridades, le tienen mucho miedo a cualquier cosa nueva. Otros países más jugados tienen una cultura menos temerosa y esto era algo muy rupturista y eso generalmente causa rechazo”, reflexiona el hombre tras el proyecto.

 

Autos: Las señales claras mantienen la amistad

A pesar de todo, las ganas fueron más. Stierling y su equipo -la empresa Geomás quienes organizan las CicloRecreoVías en Santiago y regiones (también están en Antofagasta)- siguieron adelante y con el tiempo no solo han llegado a los 10 años de existencia, también han cambiado un poco la percepción de la ciudad. Al menos los fines de semana.

“Claramente ha habido un cambio, en el sentido en que en general es muy difícil que alguien no haya vivido la experiencia de que se trata. Sabe que los domingos de alguna forma u otra la ciudad está girando hacia una escala más humana y está aceptado que efectivamente el domingo pueden haber algunas calles cerradas”, comenta el geógrafo.

Si bien hay semanas más complicadas cuando se abre un nuevo circuito, especialmente si está alejado de los ya existente, muchos automovilistas lo miran de forma más neutra. “O al menos no escriben al diario reclamando por el cierre de una calle”.

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La clave para esta buena convivencia explica Stierling se fundamenta en lo siguiente: “Primero, generar un desvío de tránsito razonable para el automovilista, que no se tenga que desviar un kilómetro para seguir. Segundo, generar la señalización suficiente que diga calle cerrada, desvío; Tercero, tener el personal suficiente en terreno que cuando el automovilista ya llega ahí y piensa meterse por una calle u otra que está siendo ocupada, le puedan dar buenas indicaciones. Ahí la cosa se tranquiliza”.

Lamentablemente advierte, han habido otras iniciativas similares que copian la idea o que ya no son administradas por CicloRecreoVía, que al estar mal implementadas en este sentido retroceden todo lo avanzado. “Pero la respuesta en definitiva es que el automovilista sí ha ido cambiando para mejor en aceptar más esta actividad. Aunque ha habido este factor negativo que es el cierre de calles mal implementados que hacen retroceder un poco esa culturización que estaba teniendo el automovilista”.

 

Financiamiento: no todo es por amor al arte

Disfrutar un evento gratuito no significa que no tenga costos para algunos. Se puede decir que son tres las formas en que Geomás ha llevado las CicloRecreoVías adelante. En un primer momento fueron ellos golpeando puertas en los municipios para hacer el proyecto. “Cuando ya pasaron tres años y nos dimos cuenta que ninguno aceptaba, dijimos ya no pidamos financiamiento sino que solo nos dejen cerrar la calle”, cuenta Stierling. Así pasó otro tiempo más hasta que finalmente se pudo hacer por primera vez en La Reina. Le siguieron comunas como Las Condes, La Florida, Providencia y Ñuñoa.

Luego vino una etapa intermedia en que el Instituto Nacional del Deporte se interesó por financiar la actividad, lo que permitió a Geomás ir a los municipios donde ya habían estudiado posibles circuitos y ponerlos en funcionamiento.

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Y ahora, en la etapa actual, son los municipios los que se ponen en contacto para hacerlo en sus comunas. “Lamentablemente con el crecimiento llegó un momento en que nosotros no podemos seguir financiándolo y de los que nos llaman hoy, quedan solo en eso, porque no tenemos la capacidad de implementarlo”.

Ya que ni el Estado, ni los municipios son los que financian la actividad, esta se mantiene arriba gracias a distintos auspiciadores. Sin embargo, “y para nuestra tristeza, es lo que nos tiene siempre complicados. Nosotros desarrollamos el evento todos los domingos, haya o no haya auspicios. Ese es nuestro compromiso”.

Si bien se puede ver como una actividad fácil de llevar a cabo, hay una logística detrás que se mantiene todo el año. Los vigías y la gente de primeros auxilios por poner un ejemplo, no son ni funcionarios municipales ni voluntarios, sino personas que se les paga por el trabajo que se hace. La señalización tiene que ser repartidas en un camión y ocupar espacio en una bodega durante la semana.

“Los costos grandes son el personal, el flete, la bodega, el material que hay que reparar o reponer y equipos de comunicación. Además tenemos la oficina para preparar lo necesario para la CicloRecreoVía del próximo domingo para que salga todo bien. Y ahí se ve la diferencia cuando una actividad está bien hecha, organizada a nivel metropolitano, que cuando está mal hecha”.

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Actualmente comunas como La Florida, Ñuñoa y Santiago son algunos de los circuitos que hace más de un año no tienen auspiciador “y nosotros las seguimos haciendo con nuestro financiamiento y con lo que queda de las otras comunas. Lo malo es que ese chorreo no alcanza y estamos al déficit buscando soluciones para ellas”, comenta Stierling. En ese sentido, encontrar apoyo monetario para comunas como Pedro Aguirre Cerda o Lo Espejo, donde hay tramos estudiados para su desarrollo, es aún más complicado.

A pesar de todo, en Geomás no piensan bajar los brazos. En lo inmediato, el plan es unir circuitos existentes. Por ejemplo Providencia con Ñuñoa y Las Condes, a través de Pocuro, Sanchez Fontecilla, El Bosque y la Costanera Andrés Bello.

“Nuestras proyecciones, sean realistas o no, es hacer una red metropolitana de CicloRecreoVía y poder llegar a otras ciudades” dice Stierling. Para esto saben que tienen que contar con la participación de todas las comunas. “Esto es como la red de bicicletas públicas. Para que una red funcione tiene que ser unitaria. No puede haber una comuna con un sistema y las otras con otro. Y la gran amenaza es esa, que en la medida que alguien lo quiere hacer por su propia cuenta se diluya ese sueño”.

 

 

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