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Dos Santiagos, una Alameda: la ciclovía que se detuvo donde más se necesitaba

Por Michelle Raposo

Un día, el Cherokee Laredo turbo diésel de Cristián Jara quedó para siempre en la casa de su mamá. En ese momento -antes incluso que ocurriera el estallido social- el hombre conocido por todo Chile como DJ Black cambió para siempre su vehículo para subirse a la bicicleta y de paso cambió también su forma de vivir la ciudad.

El locutor -uno de los conductores de “El portal del Web” programa radial que ya lleva más de 20 años al aire- se cansó de los cachos de la bencina, del estacionamiento, de los partes, de los robos, pero principalmente, cuenta: “me saqué todo ese peso de encima, de ver gente peleando de un auto a otro, de los bocinazos, de las caras de culo a la vuelta”. Desde entonces, su vida ocurre sobre dos ruedas, pedaleando todos los días desde el sector de Vespucio con Pajaritos hasta Providencia.

La frontera del oasis

En sus años de pedaleo por el sector, DJ Black ha notado claramente los últimos cambios realizados en la Alameda y Estación Central. No solo en lo relacionado con la ciclovía, sino también con la mejora de las veredas, la recuperación de las fachadas y la renovación de Plaza Italia. “De Exposición hacia Plaza Italia es un amor la ciclovía”.

Pero de Exposición hacia el poniente, la magia se acaba y comienza lo que DJ Black ha bautizado como la “Franja de Gaza”. Entrar en este tramo, especialmente cerca de los terminales de buses y el Persa Estación, cambia radicalmente la experiencia de moverse por la Alameda. Basura acumulada, el olor de las necesidades biológicas, y vendedores ambulantes que en Navidad repletan el espacio. Qué decir cuando se va el sol, y el peligro que se siente al pasar por el sector.

El animador radial relata con crudeza haber visto a gente haciendo sus necesidades biológicas en plena vía pública. “Puede pasar de todo. Se te cruza gente, los comerciantes también son un asco. Buena onda que quieran trabajar, pero dejan las bolsas, botan la basura. En Navidad es una asquerosidad pasar por ahí. Eso es lo que yo le explicaba a Orrego, que era imposible pasar por la parte del medio, se te cruza gente con carros, hay locos durmiendo, locos cagando, locos meando, curados”, señala. No solo eso, también fue testigo de un robo violento. “Vi como asaltaban a un ciclista. Eran cuatro, le pegaron en la cabeza, en la sien y saltó cagando el chico. Le quitaron la bicicleta y salieron para el frente todos”.

Por eso, si se hace muy tarde, prefiere pedirle permiso a un chofer para subir la bici a la micro y evitar esa parte del trayecto y no pasar malos ratos.

Esquivando hoyos y peleas

La basura y la delincuencia son una pata del problema que buscaba mejorar la construcción de la 3º etapa de la Ciclovía de la Alameda, que incluía nuevas luminarias y paisajismo entre otros elementos.

La otra pata tiene que ver con la mejora de la conectividad para ciclos hacia el sector poniente de la ciudad, dejando atrás el trazado de la antigua ciclovía famosa por su pésimo diseño, llena de baches y desvíos. Situación que se va a acentuar aún más sin la continuación del nuevo trazado.

Al final, para muchos ciclistas es más fácil pasarse a la pista de los autos o de buses, donde también tienen que esquivar hoyos, y por ende estar en más situaciones de riesgo. 

Fue justamente esquivando hoyos a la altura del Portal Edwards que DJ Black tuvo un impasse con otro ciclista hace un par de años, que se volvió viral. “Quedé como el agresivo, que le iba a pegar, pero nunca se mostró lo que pasó antes y porqué yo reaccioné así. No lo había aclarado con nadie, pero tampoco quiero quedar como el agresivo con los cabros de la bici que andan todos los días, que van a trabajar”. Son estas situaciones, en que una infraestructura no adecuada lleva a “pelearse” por cada centímetro de calle.

El eco de una ciudad rota

Mientras el Ministerio de Vivienda y Urbanismo decide que la equidad puede esperar y retira los fondos para el tramo que falta, las voces de alerta resuenan con fuerza incluso fuera de Chile.

Desde París, Carlos Moreno, el padre del concepto “Ciudad de 15 minutos” y quien ha estado en Chile en ocasiones anteriores observa con preocupación. Para él, lo que se ha detenido en Estación Central no es una obra de ingeniería, sino una promesa de justicia social.

“El proyecto de la Nueva Alameda representa una de las pocas oportunidades reales de reequilibrar Santiago entre su oriente privilegiado y su poniente históricamente postergado. El tramo entre Estación Central y Pajaritos no es un detalle técnico ni una obra secundaria: es el corazón de esa promesa”.

Carlos es tajante: suspender este tramo es una señal política que fragmenta Santiago, aceptando que la dignidad de un ciudadano vale menos dependiendo de si vive hacia la cordillera o hacia la costa. “Reactivar este financiamiento es una obligación ética”, sostiene, recordándonos que la movilidad es, en el fondo, el derecho a la ciudad. Esta visión es respaldada por la Sochitran y el Consejo de Regeneración Urbana de Estación Central. Los expertos advierten que la lógica del “ahorro inmediato” es una falacia económica. Con el diesel por las nubes, la bicicleta es el salvavidas de las familias más vulnerables. Interrumpir un eje que ya mueve a más de 7 mil personas al día es, sencillamente, una forma costosa y negligente de gestionar el futuro. Peor aún, el Consejo advierte que, al avanzar otras obras en el bandejón central sin la ciclovía proyectada, se corre el riesgo de borrar incluso la precaria huella que hoy permite a los ciclistas sobrevivir.

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Etiquetas: , , , Last modified: abril 5, 2026
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