Instalado desde agosto en una casona de la calle Giradi, Facundo Manríquez le ha dado vida a un pequeño y agradable espacio donde ciclistas pueden armar y también a arreglar su bicicleta.
Por Myriam Salazar
“Tenemos un sistema muy japonés en términos de taller, cabe aquí en un pequeño mueble. No me falta absolutamente nada, tampoco me sobra. Este mueble lo diseñé y lo mandé a hacer. Donde caben herramientas grandes, que no ocupo siempre, y cajones con herramientas más grandes que ocupo incluso menos y todo lo que está a mano es lo que ocupo siempre”.
Facundo de padres chilenos, nació en Buenos Aires y a los dos años se fue a Estados Unidos, ahí comenzó su pasión por las bicicletas. “Me crié en New Jersey a unos minutos de Nueva York, me movía muchísimo en bicicleta. En 2001 vine a Chile de visita, conocí a una niña y me casé, ahora tengo hijas y toda una vida familiar. Tuve una empresa en el mundo de búsqueda y selección de personal. Me aburrí del tema, en algún momento mandé todo a la cresta y me fui”.
Trabajando independiente como consultor tenía tiempo para lo que más le gustaba. “En ese tiempo me dediqué ene a la bicicleta, ahí empecé. Mi señora me regaló mi primera bicicleta de piñón fijo y empecé a mandarme 100, 150 kms todos los días. Me levantaba en la mañana, hacía las cosas con mi familia, quedaba todo impeque y partía a todas partes. Empecé a conocer más gente de talleres, especialmente el taller Euscadi. Me iba de aquí a la playa o de aquí a la punta del cerro, al Cajón de Maipo iba y volvía, solo o acompañado. Me daba cuenta que yo ¡puta que pedaleaba! , pero para estos cabros era como la primera patita”. Así y todo tenían un taller, hacían su vida pero pedaleaban mucho en poco tiempo. Empecé a conocer a gente que es muy máquina para la bicicleta. Uno después se va metiendo en las carreras, ves en la tele y dices claro también hay compadres que hacen 250 kilómetros en cuatro horas. Te das cuenta que las distancias arriba de la bicicletas es una cuestión totalmente mental”.
“Yo nunca no he sido gordo, nunca no he sido fumador, no estoy diciendo que esté orgulloso de esas cosas, pero siempre a través de un tema mental uno puede subir un cerro o recorrer grandes distancias, es muy interesante el tema. Pasó el tiempo y hace como dos años empezó Uber, así que manejaba en las mañanas y en las tardes seguí con mis peguitas para juntar un poco de plata porque quería poner un taller, a la vez estaba tan metido en otro taller empecé a aprender más de la mecánica, porque no sabía mucho”.
Facundo ha aprendido bastante sobre la mecánica de las bicicletas, pero como su taller es pequeño externaliza algunos servicios con un mecánico de la vieja escuela que trabaja a un par de casas de Pedal y Bomba que les permite potenciarse mutuamente.
Productos de factura local también tienen un espacio en esta tienda. “Me gusta tirar para arriba marcas nacionales, recuperar componentes y cosas que son bonitas y están en buen estado que no hay que botar. Por lo general lo que vendo aquí nadie más lo tiene en su tienda, trato de mantener esa línea. Armo bicicletas para que quien las compre no tenga que encalillarse. Sé que la gente que anda arriba de la cleta no es gente adinerada, en general, siento que aporto en ese sentido”.
Junto al venezolano Leonardo Patiño crearon la marca Pedal y Bomba -dicho venezolano-, él dijo empecemos un equipo Pedal y Bomba, los dos siempre fuimos los que llevábamos el equipo en Santiago Velódromo y ahora en Santiago Pista también. Leo llevaba la marca y yo el taller. Ahora está en proceso de fusión ya que el taller va mucho más hacia arriba que la marca sola.
En esta época y durante todo el verano, arman salidas en bicicleta, “Los domingos en la mañana pedaleamos 50 kilómetros, no ha velocidad máxima, hay mucha gente que quiere hacerlas. Llegan 20, 30 personas, a veces 60, así como también han llegado 10. Vamos a Pirque, El Toyo, cuesta Barriga, lo que permita pasarlo bien sin romperse el lomo”.
Facundo tiene altas expectativas con Pedal y Bomba. “Se ve un futuro bueno, hablando con marcas de fuera y haciendo alianzas. Con Nano Vera por ejemplo, vamos a sacar unos cuadros de pista exclusivos. También dándole vitrina a nuevas marcas, hay mucha gente que está en la periferia que hace straps, ropa, accesorios y un montón de cosas increíbles y no tiene donde venderlas. En la tienda vendemos marcas como Nothing ropa enfocada en los ciclistas como jeans y cortavientos. Bolsos y straps Chevy , además las poleras de Cleta Store. Facundo asegura: “En bicicletas de pista y calle si no lo tengo lo consigo”.
Pedal y Bomba
Girardi 1573, Ñuñoa
Facebook: Pedal y Bomba
Instagram pedalybombascl