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A dos años del 18-O: El camino de dos ciclistas hacia un nuevo Chile

El 18 de octubre de 2019 se puso en jaque al sistema neoliberal que, por más de 30 años le ha quitado espacio a los derechos sociales.

Por Eduardo Inostroza Villarroel

Todo Chile, el Wallmapu y la Patagonia, se movilizó en grandes marchas. Se unieron las fuerzas de los movimientos sociales, que por años estaban luchando por mejorar las condiciones de vida de la población. Esto puso al bloque en el poder en alerta, y al presidente Sebastián Piñera en guerra contra el pueblo organizado, que solo fue contenido por la cuarenta y el toque de queda impuesto en la pandemia.

Desde ahí en adelante, se inició un proceso constitucional, diseñado por los partidos políticos, pero que gracias a un grupo de constituyentes están representades las y los secundarios que evadieron el cobro usurero del transporte público, todes quienes han visto la violencia estatal en primera línea, como observadores de derechos humanos y que por estos días sienten la muerte de una de sus compañeras, Denisse Cortés. También los pueblos originarios y todes quienes salieron a manifestar sus luchas caminando o pedaleando por las grandes alamedas del todo el territorio.

Antes de ser constituyente, hay que palpar la realidad de la mayoría

Para conocer la experiencia juvenil durante el estallido social, fuimos hasta Los Espejo para conversar con la ciclista y constituyente más joven de la Convención Constitucional, Valentina Miranda, de 21 años.

El ejemplo de su madre como dirigenta sindical, le mostró un camino al lado del pueblo trabajador, lo que expresó como lideresa en el movimiento estudiantil secundario. Actualmente le está haciendo frente a una nueva experiencia, para ella “ha sido de una maduración, no solamente política, sino que de aprender a ser adulta muy rápido. Me tocó de muy chiquitita ser la segunda mamá de mi hermano, y creo que ya tenía una cierta lucidez de lo que ocurría en Chile. Yo todavía estoy en shock, de repente estoy sentada votando y no me doy cuenta que soy constituyente”.

Los primeros días del estallido social estuvieron marcados por la represión policial y militar. En las vivencias de la ex vocera de la CONES, se identifican hechos que se asimilan a muchas otras  experiencias. Así Valentina relató, “recibí tres agresiones por parte de los pacos en menos de cinco días. El 18 de octubre estábamos en Plaza Egaña y nos quedamos protestando un rato, se empezó a sumar mucha gente y ahí me llegó una bomba lacrimógena en el brazo izquierdo. Al otro día me fui a protestar a la Plaza Dávila, que está en la PAC, y ahí me llegó un perdigón.

Valentina Miranda, Constituyente por el distrito 8

El martes 23 en la noche los pacos nos secuestran. Estaba en la casa de un compañero, como el toque de queda empezaba a las ocho, no alcancé a llegar a la casa. Estábamos caceroleando y los pacos entraron al edificio, nos sacaron de adentro, les tiraron gas pimienta a los vecinos, me reventaron un gas pimienta en la cara, me sacaron la cresta y media, me pegaron hasta que no pudieron seguir pegándome y pasé toda la noche declarando en la Brigada de DD.HH de la PDI, porque el fiscal de turno dijo que la detención había sido ilegal”.

En bicicleta y con un carro de arrastre lleno de verduras llegó a conversar con nosotros Manuel Woldarsky, quien es convencional constituyente por el distrito 10, pero antes de esto es un implacable defensor de los derechos humanos, así que los relatos como el de Valentina, lo indignan.

Woldarsky participó en la formación del colectivo ciclista Ciclo Lumpen, y como abogado no dudó en salir a las comisarías a prestar apoyo a las y los presos de La Revuelta. En sus palabras, “mi intención no era la mojigatería a la que estábamos acostumbrados por la política tradicional, sino que llevar la discusión del territorio al órgano de debate más importante que ha tenido la historia de nuestro país. La experiencia ha sido inmensamente gratificante, un privilegio y una gran felicidad con algunos dolores permanentes, como, por ejemplo, que hayan pasado tres meses desde que se instaló la Convención, y que el parlamento siga con su cobardía en cuanto a no aprobar el indulto general como una necesidad humanitaria”.

Manuel Woldarsky, Constituyente por el distrito 10

El 18 de octubre Manuel estaba en Arica trabajando en un caso como abogado. Al retornar ese viernes por la noche a Santiago, se encontró con barricadas por toda la ciudad. De todo lo que vio en televisión fue testigo al día siguiente, “el sábado 19 me llamó un amigo, porque un amigo de él había sido detenido en una manifestación. Ese día me tocó por primera vez sacar mi salvoconducto y salir en calidad de abogado a una comisaría. Esa noche fue bastante extraña, porque si bien cumplía con todos los requisitos que la ley y el Estado de Excepción habían impuesto para que las personas no pudieran circular en la calle, me tocó que acercándome a la comisaría fui detenido por una patrulla militar quienes me bajaron a la fuerza de mi auto, me tiraron al suelo y me pusieron un fusil de guerra en la cabeza”.

A la convención en bici

A partir del Estallido social se han formado variadas organizaciones de ciclistas, ya que la bicicleta históricamente ha sido herramienta para concientizar a la población y manifestar sus luchas. De esta forma su uso cotidiano toma un sentido y un valor en busca de la libertad.

A Valentina la bicicleta le ha servido mucho, porque cuando su papá quedó cesante y no podía darle dinero para cargar el pase escolar, tomó su bici de paseo rosada con canasto y empezó a movilizarse en ella para el liceo. Así expresó que “cuando llegó el 18 de octubre de acá no salían micros. Efectivamente empecé a ocuparla porque tenía que llegar al centro a tener reuniones. En mi canasto le puse un cartelito que decía “Chile despertó”. La ocupé harto para salir a protestar, porque era el único método de transporte para poder llegar sanos y salvos a la casa sin que nos pasara nada”.

Para Manuel pedalear tiene un gran simbolismo, “andar en bicicleta en una ciudad y comuna como Santiago es un acto revolucionario. Hoy en este país es un riesgo pensando en la cantidad de ciclistas que han muerto a causa de conductores de vehículos motorizados, que han cometido imprudencias y que han llevado a esos desenlaces fatales. Hay que ser valiente para andar en bicicleta, pero no es una valentía superior a la del promedio, por lo tanto cualquier persona puede hacerlo y mientras más personas lo hagamos, más vamos a forzar la transformación de la ciudad”.

#Nomásciclistasmuertxs es la consigna de todas las ciclomarchas

La mañana del viernes 24 de septiembre, Valentina fue víctima de un siniestro vial. Iba de camino al ex Congreso Nacional, cuando a tan solo algunas cuadras de su casa, un conductor la atropelló y se dio a la fuga. “Fue terrible, uno trata de salir todas las mañanas con la idea de que puedes volver vivo a tu casa, nunca me había tocado vivir un atropello ni mucho menos que el tipo que me atropelló se diera a la fuga. Quedé tirada ese día en la mañana, mi bicicleta quedó prácticamente bajo del auto. Tuve buena suerte y no me pasó nada grave, pero todos los días ocurre algún siniestro vial y los que vamos arriba de la cleta somos los más perjudicados”.

Manuel es tajante con que las autoridades están al debe en materia de convivencia vial. Para él “que vivamos en ciudades que no sean aptas para que las bicicletas puedan transitar de una manera segura, es un problema estructural del cual el gobierno no se ha hecho cargo. No se soluciona con la cantidad de ciclovías es un problema que se soluciona cuando entendamos que todos los medios de transporte tienen igual valor”.

Según Miranda “las ciclo marchas han sido súper vitales para la demanda de nosotros y la transversalización también. No solamente luchamos por los ciclos y por la movilidad y por el derecho a la ciudad, sino que también transversalizamos el derecho al trabajo, a la educación, a luchar por una sociedad más igualitaria. La movilidad no depende de cuánta plata tengas en tu bolsillo”.

Sobre lo mismo, Woldarsky dijo, “siento una profunda fascinación por las ciclomarchas. Son muy necesarias para que ciclistas se organicen y permitan que la ciudadanía se dé cuenta de que vivimos en una ciudad no apta para ciclistas. A mí me llena de esperanza, cuando hay crisis, hay éxitos y oportunidades, y la bicicleta desde que nace ha sido una oportunidad, no solo para el deporte o como medio de transporte, sino como un medio para generar comunidad”.

Soñar es gratis, construir cuesta trabajo

A través de las experiencias de ambes constituyentes, nos encontramos con violaciones de a los derechos humanos, con la fuerza de la movilización social y con el futuro constitucional de Chile. Es por esto, que cerramos preguntándoles cómo es el país que sueñan.

Miranda no se pierde en las utopías, es que tiene los pies en la tierra de tanto marchar y de ver las injusticias que vive la gente. Para ella “hay una convicción y que no es soñar un Chile, es construir un Chile y mientras más manos tengamos para construirlo mejor va a ser y creo que tiene que ser justo, no más justo, donde la justicia esté a la altura de los problemas que vive la sociedad. Luchar por un país con más igualdad es una de las banderas de lucha más importante, y por supuesto, consagrando la dignidad como la columna vertebral de toda la institucionalidad. Es un Chile soñado, pero que lo podemos construir si existe la disposición política y la sensatez, por parte de aquellos que estamos involucrados para poder hacerlo”.

Manuel cuenta que no tiene muchas aspiraciones con el futuro del país. “lo único que espero es que el Estado de Chile respete las obligaciones internacionales, en materia de derechos humanos que ha suscrito. Me van a importar las obligaciones económicas cuando el Estado asegure para todas las personas dignidad, y esa dignidad se va a medir a través de la persona que menos tiene. Tener un lugar donde vivir digno, tener una educación de calidad gratuita, laica, no sexista, feminista, tener una sociedad inclusiva hecha para las personas que cuentan con discapacidad, hecha para las personas sordas, para las personas que no son físicamente típicas, sino que pensadas en todas y en todos por igual, para que podamos acceder a los beneficios que tienen unos pocos como privilegios, que dejen de ser privilegios y se transformen en derechos sociales”.

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