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Fotógrafos ciclistas: la importancia del registro en las manifestaciones sociales

Estéticamente las y los ciclistas le dan una belleza especial a la selva de cemento. Así mismo ocurre en las manifestaciones cuando se llenan de banderas, poleras y pancartas coloridas. Es por esto que muches profesionales y aficionades a la fotografía se han volcado a las calles para registrarlo.

Por Eduardo Inostroza Villarroel

La bicicleta y la fotografía se complementan particularmente bien, así lo entendieron en Revista Pedalea, un medio de comunicación fundado por fotoperiodistas, donde se han unido ambas disciplinas para entregar un material gráfico y periodístico de calidad  para instalar el ciclismo urbano como parte importante de las transformaciones para el futuro de la sociedad y el planeta.

Para saber el sentir de quienes están detrás del lente, conversamos con ciclistas y fotógrafas/os, quienes apuntan y capturan la esencia de la calle.

El valor de la memoria

Víctor Rojas es co-fundador de Revista Pedalea. Comenzó su carrera como reportero gráfico en 1998, cuando el dictador Augusto Pinochet fue detenido en Londres. Ese día por la mañana compró su primera cámara. En ese entonces trabajaba en escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, sin embargo decidió dejar sus labores y asistir a una manifestación en celebración del hecho y registrarlo con su cámara. Mientras fotografiaba, se le acercó quien en un futuro próximo se convertiría en uno de sus mentores, Carlos Villalón, y le hizo preguntas capciosas para saber quién era. Cuando se aseguró de que no era “sapo” y pudo ver su trabajo, le entregó unos rollos fotográficos e hizo el contacto con una agencia internacional para que vendiera sus fotografías, cuestión que hizo el mismo día que comenzó. 

Luego de más de 20 años como fotoperiodista, @rojasmovil va a la Plaza Dignidad todos los viernes que puede desde el 18 de octubre de 2019. Para él este lugar es una referencia del proceso de transformación que vive Chile. Así su trabajo se basa en la hipótesis de que “las imágenes presionan como mecanismo al interior de la sociedad y que construyen realidad. Pero también te das cuenta del valor de la memoria, de lo que significa cómo un fragmento de la historia puede permanecer en el tiempo”. 

Rojas ha sido testigo de situaciones en las que Carabineros pide el material fotográfico a ciertas agencias y medios de comunicación, a lo que estos acceden haciéndose cómplices de la represión. Esto ha significado que, “hoy en día los fotógrafos son rechazados por los manifestantes. Sin embargo, estas personas se enfrentan a una contradicción profunda, porque todos en la manifestación están con un teléfono, como si los teléfonos no fueran cámaras. La pega de nosotros a veces es mal vista, porque algunos medios de comunicación se han encargado de denostar nuestro trabajo, por eso entiendo a la gente en la plaza, pero yo no me dejo amedrentar”. 

Durante el desarrollo de la vida de Víctor, la bicicleta siempre lo ha acompañado, y es que para él “al practicarse en la calle, tanto en el ciclismo como en la fotografía, hay una sensación de libertad. La bicicleta es un instrumento político, pedalear es un acto político y es ser disidencia de un modelo. Además la bicicleta es una forma de recuperar la democracia de los espacios”.

Nuevas visiones

Muy parecido es el sentir de Valentina Cerda, de 28 años. Ella es fotógrafa publicitaria de distintas marcas de ropa y equipamiento para ciclistas. Con el fin de comunicar lo que estaba pasando durante el estallido social, @valita.ph salió a la calle alineada con la idea de que “la gente pudiera ver a través de mis ojos, de mi lente”. 

Valentina Cerda

Durante una ciclomarcha tuvo una fuerte caída, donde estuvo en riesgo su integridad física y su equipamiento, por lo que decidió dejar por un tiempo estas instancias y disfrutarlas como ciclista.  Para ella “es complejo el pedalear y andar con la cámara porque también te expones a caídas. Yo corría de principio a fin de la ciclomarcha, me quedaba hasta el final, entonces era súper agotador, aparte también estaban surgiendo muchos fotógrafos y fotógrafas nuevas”. 

Unos de estos nuevos elementos en la fotografía callejera es Ignacio Barrios de 24 años, quien es ciclista de la organización San Joaquín en Pedales. Demostrando su humildad y admiración por sus pares, en mayo de 2021, compartió en sus redes sociales los nombres, perfiles y fotografías de al menos diez compedales fotógrafas/os. Para él la fotografía “entrega al movimiento y a la gente la posibilidad de acceder a buenos registros de su participación en las cicletadas. Muchos subimos las fotos a un drive, y cuando la gente nos pide sus fotos les mandamos el link”.

Ignacio Barrios

El domingo previo al 18 de octubre, se viralizaron las imágenes que Nacho captó con su nuevo drone y publicó en su perfil de Instagram @_ghost_ph_ .Según su experiencia hay varias formas de fotografiar pedaleando, “algunos que sacan fotos con una mano y con la otra manejan la bicicleta. O hay otros que se adelantan a la masa, se bajan de la bici, buscan la posición y sacan fotos de frente. Lo importante es reconocer lo que es más seguro, el ambiente y contexto de la cicletada. Yo en lo personal trato de jugar con todas las formas”.  

Impulso y empatía

María Jesús Pueller @folilpueller, ocupa este alias que en mapuzungun significa raíz. Y es que ella rescata una tradición familiar que viene desde que su bisabuelo construyó una cámara de cajón y comenzó a capturar daguerrotipos de los mineros del salitre, haciendo de la fotografía su oficio para mantener a sus nueve hijos. Uno de ellos era Gustavo Pueller, un reconocido reportero gráfico, que inspiró con su ejemplo y educó con su experiencia a generaciones de fotoreporteres que han estado en momentos icónicos de la historia del país. 

A pesar de su historia familiar, su primera cámara la consiguió gracias a su propio trabajo. Con mucha valentía Folil ha caminado por las calles de África, España y Santiago con el objetivo fijo  de “sensibilizar, ya que me identifico más con la parte emocional y al hacer una fotografía busco que la persona que lo vea empatice con lo que está viendo. Que puedan sentir lo que yo sentí en el momento de tomar la foto”. 

María Jesús Pueller

Para María Jesús su foco está claro, “yo salgo a la calle y me guío por el instinto. Obviamente tengo mis principios, sé que nunca voy a enaltecer a Carabineros, más bien voy a denunciar. Si yo veo detención voy a ir, porque estoy empatizando con la persona que se están llevando. La fotografía en mi caso se mueve por el impulso y la empatía”. 

La cámara como testigo

Marcelo Hernández Maldonado es un fotoperiodista de basta experiencia. Hace algunos años fotografió a Carmen Gloria Quintana, con esa imagen obtuvo un importante reconocimiento, el premio Fotografía del año 2016 en la 38° edición del Salón Nacional de Fotoperiodismo. Hernández tiene 53 años y es fundador de la Agencia Aton Chile. Durante la dictadura, estudiaba publicidad en USACh, cuando en una protesta conoció a un fotógrafo alemán que estaba haciendo un reportaje sobre la dictadura de Pinochet. Éste le entregó una cámara y le recomendó una academia donde enseñaban los grandes fotógrafos chilenos. Tuvo una importante participación en medios de comunicación de Chile y el extranjero, en los que destacan el Diario La Época y La Nación.  

@marcelo.hernandezfoto por mucho tiempo reporteó en bicicleta, pero por temas de seguridad dejó de hacerlo, ya que para él es un peligro la convivencia vial que se da en la ciudad. Cuando sale a la calle a fotografiar busca tener cuidado de involucrarse demasiado en las acciones, “si voy a hacer fotoperiodismo hay que ser honesto y sincero, y te digo esto porque hay muchas personas que ocupan las cámaras como armas, buscando provocar sacando fotos a 10 centímetros de la cara de un paco. Para mi uno tiene que ser más espectador que autor. Yo cuando voy a protestar, voy sin cámara”. 

Marcelo Hernández

Hace algunos años, Hernández estaba en Angola y fotografió a unos niños de piel morena que eran albinos y estaban desnutridos. Su impactante fotografía recorrió el mundo y un empresario lo contactó para ayudar a estos menores. “Uno quiere interpretar y contar una historia, y decirle a la gente que aquí está pasando algo. Yo lo hago, porque siento la necesidad de que alguien debe decirle a la gente que reaccione. Para eso yo hago fotoperiodismo, para mostrar y que alguien haga algo. Para el estallido yo estaba ahí, porque si mataban a alguien, debía estar mostrando eso, así que me concentré en las violaciones a los Derechos Humanos”.

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