Written by 1:51 am Actualidad

Bykids: Ciclismo, familia y comunidad en el corazón de Puerto Varas

Por Michelle Raposo

Para quienes viven en el norte o el centro del país, una lluvia tipo diluvio suele ser sinónimo de encierro, calles inundadas y actividades suspendidas. Pero en el sur, la vida sigue su curso, como se puede ver en un video de la escuela de mountain bike Bykids de Puerto Varas. En medio de una lluvia que apenas dejaba ver, un grupo de niños y niñas pedalean como si fuera el mejor día de sus vidas.

Camila Leonelli, profesora de la escuela, llegó hace cinco años desde Concepción a Puerto Varas y confiesa que aún se está acostumbrando a la magnitud de algunas lluvias locales. “En verdad siempre nos puede llover en las clases y no suspendemos a no ser que haya un temporal anunciado. Vamos revisando el viento, porque obviamente con viento ya es más peligroso por el tema de los árboles. Pero ese día fue impresionante; los niños estaban tan contentos que fue como ya, sigamos haciendo la clase no más”, recuerda entre risas.

Semillero sureño

Fundada en 2017 bajo el alero de la tienda Blackline (franquicia de Specialized en la zona), Bykids nació con el propósito de conectar a los más chicos con el entorno natural a través de la bicicleta. Hoy la escuela se reúne todos los viernes a las 15.30 horas, y el requisito es que los más pequeños ya sepan pedalear sin ruedas de apoyo para hacer las clases en el cerro Phillipi. Si bien el cerro tiene pistas para los más grandes, con saltos y raíces, las clases para los más pequeños se adaptan en una zona más fácil de pedalear para su edad.

“El nivel de la escuela es de 4 a 7 años. Funcionamos los días viernes en la tarde, y dentro de la clase hacemos subgrupos donde están los niños que están recién empezando y otros que ya empezaron a agarrar más vuelo, que ya tienen 6 o 7 años. Obviamente se diferencian harto de los que están partiendo. Somos dos profesores que estamos nivelándolos”, cuenta Camila.

Desde su fundación, la escuela se ha transformado en un semillero, ya que algunos de sus participantes, ya con 15 o 18 años, han pasado a otras escuelas para edades más grandes con un enfoque en carreras y se encuentran compitiendo a nivel nacional ya sea en descenso o en enduro.

Mirada al frente

Aprender mountain bike a tan corta edad va mucho más allá de pedalear con fuerza. Camila explica que el foco principal está en el equilibrio por un lado, y combatir la dispersión natural de la infancia.

“Los preparamos para bajar el cerro. Hacemos obstáculos con raíces, bajaditas de escaleras, curvas cerradas y abiertas. Les enseñamos mucho con conos de colores para que enfoquen bien su mirada para cuando están bajando. Es muy común en los niños que son ansiosos, y obviamente más dispersos, como parte de su edad, les llama la atención el que está jugando más allá. Entonces le enseñamos mucho a concentrarse en los colores de los conos, pasar por entre medio de guías, hacer curvas más técnicas en la bicicleta. Lo más importante es que la mirada acompañe la salida de la curva y jamás mirar la rueda, porque la bicicleta va a seguir esa trayectoria. Todas esas cosas se las potenciamos a los más chiquititos”.

La técnica se complementa con posturas físicas básicas, como colocar bien los pedales en paralelo al descender, y aprender a dosificar la potencia de ambos frenos para no saltar lejos.

El invierno por su parte ofrece la ventaja del barro, para practicar en superficies más resbaladizas.

Compromiso familiar

El miedo a mojarse o las caídas no parece ser un problema para madres y padres de Puerto Varas, quienes incentivan activamente la participación de sus hijos. De hecho, a Camila le sorprende lo relajados que son, aunque ha tenido que ponerse firme en algunas cosas, como el uso del casco.

”Es obligatorio el casco sí o sí. De hecho, si a alguien se le olvidó, tratamos de conseguir uno como sea, pero nadie puede hacer la clase sin casco”. En la oportunidad también aprovecha de enseñar tanto a los niños como a los papás cómo amarrarlo bien, y fijarse en los movimientos de la cabeza para una mejor sujeción.

El compromiso familiar también se pone a prueba físicamente. Realizar las clases en la cumbre del cerro, obliga a los adultos a realizar una caminata de diez minutos con una pendiente muy pronunciada. Según cuenta Camila, “los papás llegan apenas arriba con los chicos, pero les gusta también, porque a veces son papás que no están haciendo deporte y me dan las gracias porque no se habían movido en toda la semana”.

Día del Niño en expansión

El próximo gran hito en la agenda de la escuela es la segunda versión de su carrera del Día del Niño, programada para el próximo 8 de agosto en el Parque Kewle. Tras el éxito del año pasado, la organización amplió los cupos de 60 a 100 participantes, con categorías desde los 2 años (en bicicleta de equilibrio) hasta los 12 años, que también vienen de otros lugares como Osorno, Valdivia e incluso Chiloé.

“El año pasado salió muy bueno. El parque Kewle es hermoso y está diseñado para que puedas competir de forma segura. Obviamente no es tanto descenso, sino más como enduro, cross country. Después de la competencia los invitamos a llevar sus parrillas, carpas y todo para pasar una tarde entretenida con los niños”.

El año pasado tuvieron la suerte de tener un día soleado para la carrera, y están deseando que se mantenga igual. De todas maneras, la competencia no se suspende si es que llueve, a menos que haya un temporal.

Los interesados en la carrera o en las clases pueden comunicarse con la escuela y encontrar más información en el Instagram de Bykids.

(Visited 5 times, 5 visits today)

Si te gustó, compártelo.

Etiquetas: , , Last modified: julio 12, 2026
Close