Escrito por: 10:38 am Mi primera bicicleta

Daniel Greve: Me llegó la bicicleta equivocada

Por Michelle Raposo

 

foto 2-webEn la visión del periodista gastronómico, el cambio que queremos como sociedad no se da tanto por desincentivar lo malo, sino por algo tan simple como cambiar nuestros hábitos y ser más civilizados unos con otros. Además recuerda cómo su primera bicicleta no era exactamente la que tenía en mente.

La gira Celler de Can Roca BBVA 2016, que trae a Chile la experiencia gastronómica de uno de los mejores restoranes del mundo a fines de agosto y principio de septiembre, tiene a Daniel Greve un tanto ocupado. El cronista gastronómico, conductor de varios programas televisivos dedicados al vino y la buena mesa, se encuentra escribiendo la visita de los hermanos Roca al país lo que quedará plasmado en el libro “Roca, homenaje a Chile”.

Ese no es el único proyecto en las manos del periodista. A través de su empresa Emporio Creativo – espacio que por un lado se dedica al área editorial con la elaboración de libros y el sitio Nirvino.cl; y por el otro funciona como productora con talleres y eventos relacionados con la cocina- se prepara para la feria Food & Service a fines de septiembre y ya para el próximo año está desarrollando una revista (digital y en papel) enfocada en la coctelería, destilados, vinos, cervezas y cafés, con harto de gastronomía, sin dejar de lado las tendencias.

 

La bicicleta equivocada

Su relación con las dos ruedas partió desde muy chico, cuenta Greve. Una relación que se ha mantenido con el tiempo y que también le ha servido para ser más consciente de su entorno cuando se mueve en distintos medios de transporte.

 

¿Cuál fue tu primera bicicleta?

Me acuerdo perfecto. Me acuerdo perfecto, porque me la compraron por error. No recuerdo bien el lugar, pero debió haber sido San Diego y era bien chico, tenía como 6 años. Estábamos con mi mamá detrás de un ventanal y había un montón de bicicletas. No sé por qué las vimos a distancia y empieza a apuntarlas y preguntarme si me gustaban, hasta que finalmente apunta a una y le digo que sí. Y cuando llega a la casa le digo: ¡pero mamá, no era esta!

 

El modelo en cuestión era una de las típicas bicicletas CIC de paseo, color concho de vino, mucho más grande para su porte.

 

“Recuerdo perfecto además que en esa época estaba muy de moda E.T, y Elliot, que era el personaje principal, tenía una BMX. Entonces mis amigos tenían esta bicicleta chiquitita y más deportiva y yo tenía esta bici de paseo, gigante, con freno torpedo. Me sentía rarísimo y era súper frustrante”, recuerda Greve con cariño. “Al final andaba igual, si era mi bicicleta, no tenía otra. Le tenía el asiento puesto al mínimo pero igual me quedaba un poco grande. Fue una bici que me duró muchos años. Como desde los 6 a los 15”.

 

La infancia de Greve recuerda un poco a lo que se vio en la serie “Los 80”. La calle Glamis, en el barrio El Golf, fue el escenario donde aprendió a pedalear y tuvo sus primeras aventuras: “Estaba el Vinapa, que es un minimarket que ha estado ahí de toda la vida, y el dueño, don Guillermo, que me puso “bailongo” porque le hacía el baile de Don Francisco, fue el que me empujó para aprender a pedalear”, cuenta el periodista, “y éramos súper locos con mis amigos. Nos tirábamos del cerro San Luis para abajo. Claro que no había ni un tercio de los autos que hay actualmente, ahora es impensable hacer eso”.

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Los pantalones más grandes no te hacen más flaco

Ya grande, el pedaleo siguió siendo una opción para el especialista. “Siempre fui muy de bicicleta porque no tuve auto hasta como los 27 años. No era obligatorio usarla, pero era la salida económica y realista para moverme entre ciertos lugares”.

 

Ahora tiene una Trek híbrida -antes fueron todas montañesas- que está propiamente equipada para un uso urbano. “Tiene su parrilla, su pulpito para amarrar cosas, la patita para estacionarla, dos luces delantera y una trasera. Ahora he tenido que moverme más en el auto, pero por lo general trato de usarla para hacer cosas cortas y rápidas por el barrio”, cuenta.

 

Para el miembro del directorio del Círculo de Cronistas Gastronómicos, al igual que con la comida, la clave para lograr una sociedad y una ciudad más sanas es mirar las cosas desde punto de vista diferente. “Tengo una amiga peruana que es experta en urbanismo y conversando de esto mismo me decía una cosa que es súper cierta. En el fondo hay dos formas de hacer que una ciudad fluya. Una es mejorando el transporte público y lo otro efectivamente es hacer circuitos de vías conectadas para las bicicletas. Me decía que la gente cree que todo pasa por ensanchar las calles y tampoco pasa por eso. Ensanchar las calles para resolver el problema vial, es el equivalente a creer que por agrandar tus pantalones estás adelgazando. No, estás igual de gordo”.

 

En ese sentido opina Greve, el tema “no pasa tanto por desincentivar el auto. Pasa más por incentivar lo otro y eso es la clave”. Algo similar a lo que ocurre con el nuevo etiquetado de alimentos: “debió haber sido al revés, mostrar los productos altamente recomendables. Un sello de calidad porque tienes un snack saludable rico en antioxidantes, por ejemplo. Y lo que pasa ahora es que en una góndola, de 100 productos, hay 90 con etiquetados, entonces a la larga hay un océano de etiquetado tan grande que se pierde el foco”.

 

Mirar al otro y hacerse ver

Yendo más lejos, la idea para una mejor sociedad tiene que ver con los cambios de hábito y algo tan básico como la civilidad. “Uno de los grandes errores de la educación en Chile es haber eliminado la educación cívica de la malla curricular de los colegios. Que la gente piense en el del lado. Si tienes una camioneta grande y te da igual usar dos espacios, claramente no estás pensando en nadie más que en ti. Y cuando pasas en plena luz roja porque estaba la amarilla y en vez de frenar, aceleras, es lo mismo. Y cuando vas pedaleando y frenas y no le haces señas al de atrás, lo mismo”.

 

La falta de comunicación entre todos los actores que usan la calle es otro punto en el que se puede mejorar en la visión de Greve. “La gente maneja con una individualidad en todo sentido. En la bicicleta, en el auto, incluso como peatones. La gente ve un paso de cebra y cruza y no hace contacto visual. Si vas a cruzar mira si viene alguien y si ese alguien te está mirando, porque la persona puede estar contestando el Whatsapp o cazando pokemones y te puede arrollar. Y claramente el peatón y el ciclista están en desventaja, por lo tanto también es responsabilidad de uno protegerse”.

 

Esto significa también ser más consciente de cómo hay que “verse” en las calles, especialmente para los que se mueven en bici. “Para ser ciclista hay que entender también que se es parte de un sistema y que hay ir muy a la defensiva. Me pasó la otra vez que iba manejando de noche y un tipo iba pedaleando con ropa oscura y sin luces. En el minuto que te subes a la bicicleta y te decides a usarla como tu medio de transporte, tienes que estar consciente que tienes que ir protegido todo el tiempo. El casco, no se si es fundamental todo el tiempo, pero sí es fundamental, sin lugar a dudas, todo los elementos reflectantes y las luces. Sobretodo de noche, ¡porque los autos no te ven!”.

 

Ser conductor, ciclista y peatón le ha ayudado a comprender eso de ponerse en el punto de vista del otro, algo que aún nos falta como sociedad para comprendernos entre nosotros. Una de las anécdotas relacionadas con esto son los malos ratos que pasó en su primera oficina ubicada en Antonio Varas: “La ciclovía pasaba justo en frente de la casa y me pasaba que todos los santos días me agarraba con algún ciclista, porque la única forma de salir a la calle era pasando por encima de la ciclovía y obviamente tienes que asomarte de a poco y tapar por varios segundos el camino. Entonces fijo que me tocaba un ciclista que empezaba a golpearme el auto con las manos y yo les decía: viejo si solo estaba tratando de salir a la calle”.

 

Finalmente, reflexiona el cronista gastronómico, otro ingrediente que se le puede agregar a este tema es la cortesía. “Como sociedad hay que funcionar distinto. Vas al metro y todo el mundo sube y baja por cualquier lado. Usen la derecha, si todo es por la derecha. Lo mismo en la escalera mecánica, la gente se pone en la mitad. Y después vas afuera del país y ves que afuera sí funciona. Ves en un aeropuerto, donde se mezclan personas de todo el mundo, y en general la gente es tremendamente civilizada. Es una cuestión de respeto, totalmente de respeto”.

 

Rico y saludable para pedalear con ganas

Conocedor de muchas cosas ricas, Daniel Greve pasa el dato de un snack salvador para tener energía para pedalear. “Me encantan unas barras que se llaman Nakd, que son exquisitas y no tienen nada de azúcar, porque usan fructosa para endulzar. Es parecida a una barra de granola, pero con pulpas naturales, libres de gluten, lactosa y veganas. Son chiquititas pero con una quedas listo”. Las barras Nakd se pueden encontrar en tiendas online y de productos naturales.

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