Written by • 11:19 pm• Actualidad

El cerro es de todas y todos: el sinsentido de empadronar a los ciclistas en el San Cristóbal 

Por Michelle Raposo 

El Parque Metropolitano es, por excelencia, el gran pulmón verde y el templo del deporte al aire libre para Santiago. Día a día, miles de personas recorren sus laderas a pie, en bicicleta o corriendo. Sin embargo, el reciente anuncio del ministro Iván Poduje sobre exigir un empadronamiento obligatorio, junto con el uso de chalecos reflectantes provistos de un código identificatorio para las y los ciclistas que deseen subir el Cerro San Cristóbal, encendió inmediatamente las alarmas de la comunidad pedalera.

Desde la lógica de la autoridad, esta es una respuesta para controlar los excesos de velocidad. Para los ciclistas, sin embargo, este anuncio fue recibido como una solución desproporcionada, punitiva y desconectada de la realidad del parque. Lejos de construir una convivencia vial armoniosa en un espacio público de carácter libre y gratuito, la propuesta instala un sesgo sobre quienes se mueven sobre dos ruedas, apelando a un golpe mediático más que a una política pública seria y respaldada por la evidencia.  

Las multas para quienes incumplan la normativa podrían superar los 350 mil pesos.

Cuando el remedio es peor que la enfermedad

Desde las agrupaciones y usuarios frecuentes del cerro, la reacción no se ha hecho esperar, especialmente en las redes sociales. Christian Blanco, integrante de la Mesa de Ciclistas Parquemet, es crítico del enfoque de la autoridad y advierte sobre el impacto que tendría esta exigencia.  «Vemos que el diagnóstico está mal interpretado, al menos, si no exagerado o equivocado definitivamente. Vemos también que la solución no corresponde al problema que se quiere enfrentar, es una solución completamente desproporcionada, poco focalizada, y que finalmente puede tener efectos adversos, colaterales, no deseados, como el desincentivo al uso de la bicicleta».

Christian señala además la falta de comprensión técnica sobre las distintas disciplinas que conviven en la ladera y aclara que las medidas coercitivas no han funcionado en el ámbito internacional. «Lo primero que hicimos fue ir a mirar las políticas internacionales de empadronamiento de ciclistas para controlar este tipo de cosas, y lo que notamos es que, en general, en todo el mundo, se habían descartado». 

Christian Blanco, integrante de la Mesa de Ciclistas Parquemet

Asimismo, enfatiza que la responsabilidad de la seguridad debe abordarse de forma compartida y no responsabilizar a un solo actor: «Ha habido una especie de reduccionismo de que todas las conductas de riesgo que se pueden producir en el tránsito del Cerro San Cristóbal provienen de los ciclistas, y eso no puede estar más lejano de la realidad. Las conductas de riesgo pueden venir de los peatones, pueden venir de los vehículos motorizados, pueden venir incluso del personal del parque».

Por su parte, Carola Pozo (@Carolaenbici), ciclista y creadora de la iniciativa «Mi primer San Cris», enfatiza cómo estas medidas afectan directamente la democratización y el disfrute del espacio. «Uno lo ve como una medida súper restrictiva, en vez de educar tanto a personas que andan en bici como a peatones. Nos bajonea un poco que nos vayan cerrando espacios, porque ya restringieron el tema del horario, se van cerrando espacios en vez de ir al revés».

Carola Pozo, creadora de la iniciativa Mi primer San Cris

Frente al desafío de la convivencia vial, las soluciones expresadas por la comunidad apuntan hacia la educación, la señalética adecuada y las mejoras en infraestructura antes que a la sanción masiva. Christian destaca que «las soluciones tienen que ser participativas, basadas en la educación, y fundamentalmente sobre una base de infraestructura que mejore la demarcación, la señalización, la segregación de los flujos cuando sea necesario», proponiendo alternativas concretas como la instalación de radares pedagógicos de velocidad en puntos críticos conocidos por su complejidad, como la curva de bajada hacia Pedro de Valdivia o el sector de Anahuac. 

En esa misma línea, Carola recalca la efectividad del acompañamiento en terreno: «Antes recuerdo que habían vigías, ellos te educaban y decían ‘mira, por este sector caminan los peatones, por aquí van las bicis’, eso se dejó de hacer, entonces obviamente uno espera medidas más educativas y preventivas a que sean más restrictivas».

Sin sustento técnico ni legal

En la misma línea, Tomás Echiburú, en su columna “Regular desde el desconocimiento: La improvisación en el San Cristóbal”, hace un análisis más profundo, tomando en cuenta los puntos de vista técnicos y legales de la propuesta. 

Según cifras de Parquemet entre enero y agosto de 2026 se han registrado 81 atenciones médicas, lo que equivale a una reducción del 38,2% en la tasa de accidentabilidad en lo que va de 2026.

De acuerdo con el académico e investigador del Cedeus, la medida “amenaza garantías constitucionales, desconoce la legislación vigente y no resiste análisis desde el punto de vista operativo”. Entre los argumentos claves que destaca en su columna se encuentran:

  • Discriminación arbitraria: El Parque Metropolitano es un bien nacional de uso público, por lo que condicionar su acceso a un registro exclusivo para ciclistas constituye una discriminación que vulnera el Artículo 19 N° 2 de la Constitución, imponiendo barreras de entrada injustificadas a un grupo específico de usuarios.
  • Vulneración de la Ley de Tránsito: En Chile rige el principio de reserva legal. La Ley de Tránsito —norma de rango superior que regula la vialidad— no exige empadronamiento ni patente a los ciclos, de modo que un decreto ministerial o un reglamento interno de Parquemet carece de facultades para imponer una “patente de facto”.
  • Inviabilidad operativa y falacia de fiscalización: Pretender que un código impreso en la espalda permita cursar partes por exceso de velocidad es un argumento falaz, dado que las infracciones de tránsito deben ser cursadas estrictamente in fraganti por Carabineros o inspectores municipales.
  • Error de diagnóstico: Pretender resolver la convivencia vial mediante registros y chalecos evidencia el desconocimiento de las herramientas efectivas de gestión de movilidad, omitiendo que la accidentabilidad se combate con diseño urbano, segregación de flujos y educación vial integral.

Aún queda tiempo para diciembre y el mismo que dirá cómo evoluciona esta polémica, hasta entonces, el consenso de la comunidad ciclista es que el foco debe mantenerse en reforzar la educación vial, el respeto mutuo y las soluciones colaborativas entre todos los actores que dan vida al Parque Metropolitano.

(Visited 7 times, 9 visits today)

Si te gustó, compártelo.

Etiquetas: , , , Last modified: octubre 2, 2026
↑
Close