Ciclismo: no es un pasatiempo, pero forma parte de una política integrada para una ciudad habitable.

Por Harman Idema, Embajador del Reino de los Países Bajos en Chile.

 Accesibilidad, habitabilidad, sostenibilidad y salud: como ya sabemos, son muchos los beneficios que tiene el ciclismo. Mientras la población urbana seguirá creciendo en los próximos años, enfrentar al cambio climático es una preocupación clave, y el papel que juega el ciclismo en esto es cada vez más importante.

Holanda es un país de bicicletas. Tenemos (al igual que Chile), una población alrededor de 17 millones de personas, y casi 23 millones de bicicletas. Un 25% de todos los viajes en Holanda se realizan en bicicleta. Al construir una nueva infraestructura, es inconcebible que no se incluyan las ciclovías y el uso de la bicicleta. Incluye instalaciones de estacionamiento de bicicletas, semáforos, túneles, puentes y sistemas inteligentes de tráfico. Ahora los Países Bajos tienen más de 35.000 km de ciclovías.

Pero esto no siempre fue así. Ámsterdam, a los principios de los años ’70, fue un lugar donde el automóvil aún era el modo de transporte dominante. Había smog, congestión, mal comportamiento en las vías y demasiadas muertes causadas por accidentes de tráfico, incluyendo muchos niños. Especialmente lo último fue motivo de indignación y manifestaciones públicas. Como resultado de la presión pública, las políticas de planificación urbana evolucionaron de manera gradual y la bicicleta se incluyó como parte de la movilidad.

Es fácil de contar una historia de éxito como esta, que se desarrolló en otra parte del mundo. Hay muchos chilenos que me animan a promover el uso de la bicicleta en Chile. Yo también regularmente voy a la embajada en mi bicicleta. Al mismo tiempo, recibo críticas. Escucho que la ciudad tiene un gradiente, que en Santiago se recorren distancias mayores que en Ámsterdam, que la gente vive demasiado lejos de su trabajo. Que el uso de la bicicleta sigue siendo tan bajo que no debería tomarse tan en serio.

Parte de esta crítica es fácil de refutar. Un poco de gradiente no debería ser un problema. La lluvia, tormenta y nieve en los Países Bajos tampoco lo son. Pero parte de la crítica toca acertadamente un tema más amplio y nos recuerda firmemente que debemos evitar que miremos los méritos del ciclismo en una manera aislada, hay que ponerlo siempre en la perspectiva más amplia de la movilidad urbana como la integración con el transporte público, la infraestructura, las distancias entre el hogar y el trabajo y los espacios públicos. También se trata de la necesidad de una visión del futuro con respecto a la conexión de la vida, el trabajo y el uso del espacio público.

Hay que darse cuenta de que nunca se puede copiar modelos enteros, pero buenos ejemplos sí pueden ayudar a crear conciencia sobre las posibilidades innovadoras que han demostrado su éxito. No solo abogo por soluciones de ‘hardware’: la educación y la cultura son al menos tan importantes.  En los Países Bajos los niños aprenden cómo usar una bicicleta alrededor de los dos años; y aprenden las reglas de tráfico para el ciclismo en la escuela primaria.

A pesar de que muchos habitantes de Santiago fruncirán las cejas: en la actualidad Santiago se encuentra relativamente bien dado su tamaño y cantidad de habitantes y automóviles en comparación con otras capitales latinoamericanas. Hay un metro que funciona y la ciudad ciertamente no está inmovilizada con tacos. Un gran problema es la cantidad de smog, pero desafortunadamente parece casi un hecho aceptado. Con la riqueza creciente donde la posesión de un automóvil aún pertenece a un ideal para la clase media en crecimiento, esta situación relativamente buena puede ser mucho peor en 5-10 años.

Es una necesidad para Santiago de pensar en otras formas de desplazarse. Una solución sostenible sería hacer más uso del transporte público, los automóviles eléctricos, el fin del petróleo y, sí, también el uso de bicicletas, bien coordinado con el transporte público. Eso también significa mejores instalaciones para estacionar bicicletas. Lograr llegar a todas las partes de Santiago con esa política, es el gran desafío. Estoy positivo sobre el despliegue de la Ministra de Transporte Gloria Hutt, ella necesita el apoyo y los consejos de parte de todos nosotros.

¿Estamos listos con la ‘solución de la bicicleta’ en los Países Bajos? En ninguna manera, es un trabajo continuo. Por ejemplo, el gobierno holandés ha reservado recientemente 80 mil millones de pesos para lograr que otros 200.000 automovilistas se animen usar la bicicleta para ir a su trabajo (225 pesos por km de bicicleta) y construir más ciclovías.

Una política integrada que tenga en cuenta, y haga un buen uso del ciclismo no solo es necesaria para la habitabilidad de la ciudad, sino también para frenar el aumento del cambio climático y para la salud de nuestros niños en el futuro.

 

 

 

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