Gyro bike: seguridad en accesorios hechos a medida para instalar en la bicicleta.

Por Myriam Salazar

 

Fanáticos del ciclismo Belén Cáceres y Sebastián González se convirtieron en emprendedores debido al éxito que causó el carro de arrastre que diseñaron para su hija.

 

Hoy se dedican a fabrican parrillas, canastos y sillas para niños, los más pedidos por sus clientes quienes llegan a su casa donde tienen instalado el taller familiar. En sus 5 años de trabajo ya se han hecho de un nombre en el mundo del pedal.
Belén (26) sicopedagoga y Sebastián (29) chef, son una joven pareja ciclista de Conchalí. Hace 5 años con la llegada de su primera hija tuvieron la necesidad de crear un carro de arrastre que les diera la seguridad que necesitaban para pedalear en familia.

Se conocen desde niños ya que iban en el mismo colegio. En ese tiempo Belén ya andaba en bicicleta para todos lados. Cuando dejaron de ser amigos y se pusieron a pololear ella lo invitó a pedalear. “Lo sacaba a andar en bici por Santiago tipo 3 de la mañana, le decía que Santiago cambia de noche, llevábamos  unos mates, galletitas y las bicicletas”.

Con el tiempo comenzaron a practicar y a saber más de bicicletas e incluso ir a competencias de MTB. “Llevábamos a nuestra hija Emily y como no es común andar con niños en esas competencias  nos daban premio por todo”, cuenta Belén.

_MG_7076-web¿Cómo surgió Gyro bike?

-Belén: En ese tiempo ya éramos papás y nos surgió la duda ya que pedaleábamos mucho. Quisimos ver la opción de llevar a nuestra hija a pasear y desafié a Sebastián a hacer un carrito de arrastre. Anteriormente habíamos comprado uno, el que modificamos para que quedara como queríamos. Partió como un tema de necesidad para salir a pedalear en familia, se lo plantee y él lo hizo.

Antes de Gyro bike Sebastián trabajaba como chef en hoteles y restoranes. “Ese  trabajo no me permitía compartir con mi familia. Teníamos unos ahorros y coincidió con la necesidad del carro para nuestra hija. Cuando ella tenía 8 meses partió esta aventura, queríamos hacer algo mejor y más bonito, que fuera único. Lo pintamos fucsia con amarillos flúor, le añadimos un sistema de luces intermitentes, llamaba mucho la atención. Por una necesidad solucionamos un problema”.

De eso ya van 5 años, Belén estudió fotografía para la difusión de los productos y Sebastián soldadura. “Me especialicé en Inacap, soy certificado en soldadura, ahora puedo soldar cualquier material. Al principio tuvimos que alternar con un trabajo de banquetería. Todo esto cambió al mes de que fabriqué el primer carro, lo vendimos al tiro.

Los precios de los carros de arrastre van desde los $90.000 hasta los $300.000 los más complejos con suspensión, energía solar, luces intermitentes y  telas reflectivas.

Al llegar un cliente lo primero que preguntan es para qué va a ocupar el accesorio y le dan una pequeña asesoría. “Aquí llegan clientes que trabajan con alimentos y no saben si necesitan carro o parrilla. Les pregunto cuanto peso moverán y les recomiendo dependiendo de sus necesidades. En vez de verlos como clientes los vemos de igual a igual porque somos ciclistas, así comienza la confianza y se forma comunidad”, afirma Sebastián.

¿Qué productos tienen?

-Belén: lo que el cliente quiera para la bicicleta jajaja desde parrillas delanteras, traseras, sillas a medida para niños, para mascotas, todo a medida y lo hacemos entre los dos.

Están 100% dedicados a su emprendimiento desarrollando nuevos productos como estacionamientos para bicicletas, trípodes y parrillas. También los soportes para dar mantención de bicicletas, lo que les permite abarcar otra área: los talleres ciclistas.

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El producto que más venden son las parrillas delanteras y traseras. Las parrillas más básicas como para cicloturismo o llevar una mochila delantera tienen un valor de $35.000 y la trasera $45.000, todas con el mismo diseño y sirven tanto para frenos de disco como para frenos V-break, para todos los aros, solo cambia la talla. Trabajan en acero y varían los grosores, las parrillas pesan entre  900 gramos y  1.2 kilos.

Para el futuro sueñan con fabricar una bicicleta familiar y viajar por el mundo con sus hijas Emily y Julieta. Además de seguir creciendo e innovando y preparándose para la temporada que saben se viene fuerte.

 

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