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Cómo afrontar la movilidad y prevenir contagios por covid-19

Por Daniela Suau Contreras
Periodista, activista movilidad sustentable y feminista.

Ensanchamiento de veredas, más kilómetros de ciclovías y restricción de calles para uso exclusivo de peatones, son algunas de las medidas que a nivel mundial muchas ciudades se encuentran implementando para afrontar el desconfinamiento posterior a la crisis sanitaria.

Si bien Chile no está cerca de esa etapa, debido a que nos encontramos en el quinto mes y todavía no se aplana la curva de contagios por covid-19, es importante saber cómo tendremos que afrontar la movilidad durante el desconfinamiento y qué medidas serán esenciales para retomar una vida en la ciudad que no experimentamos desde hace tiempo.

Conversamos con Christian García, médico y doctorado en Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh y académico de la Universidad de Santiago, quien considera que sobretodo en la primera etapa del desconfinamiento, se debe tener en cuenta que el contagio es una probabilidad que aumenta al acercar a las personas en el tiempo y en el espacio, por lo tanto, los medios de transporte deben mantener condiciones de separación al máximo posible para evitar el contacto, evitar aglomeraciones y evitar horarios punta. En este sentido, estima que el sector del trabajo va a tener que estar muy involucrado, permitiendo horarios flexibles y teletrabajo, porque eso va a ayudar a reducir las aglomeraciones. 

En el transporte público va a ser importante aumentar los horarios y la cantidad de buses, o del Metro en el caso de Santiago. Sabemos que es difícil, pero al menos hay que aumentar los horarios de ingreso y salida, de forma que las personas no se aglomeren a los mismos horarios. Hay que mantener ventilados los espacios, se está haciendo aseo y desinfecciones permanentes en las micros y vagones del Metro, pero es importante antes de entrar y al salir, ocupar el alcohol gel, mantener la distancia y usar mascarillas, ya que eso va a ayudar bastante”, afirma García. 

Con relación al uso de la bicicleta y considerando que viene al alza como medio de transporte desde el estallido social, es de esperar que muchos nuevos usuarios la prefieran durante el desconfinamiento, considerando que permite un mayor distanciamiento físico entre las personas. 

Para Patricio Canales, kinesiólogo, magíster en Ciencias Médicas y Biológicas y coordinador de Educación Continua de la Universidad de Santiago, su elección es una muy buena iniciativa, ya que también aporta beneficios para la salud, sin embargo, se deben tomar una serie de medidas para no exponer a la comunidad. 

Respecto al uso de Elementos de Protección Personal (EPP), ya sea para realizar actividad física en espacios públicos o el uso de bicicleta, deben ser las mismas que ya conocemos, y esto es muy relevante de entender, porque no solo se trata de usar una mascarilla para reducir el riesgo de contagio mientras pedaleamos, es necesario mantener el distanciamiento social y el correcto lavado de manos sobre todo si utilizamos bicicletas de uso masivo o público”, afirma Canales.

Desde abril, la medida asociada al uso de mascarillas a nivel nacional, sólo estaba fijada en ascensores y lugares donde hubiesen 10 o más personas en espacios cerrados, recintos como establecimientos de salud, lugares de trabajo, establecimientos educacionales, residencias de adultos mayores, recintos deportivos, lugares de fabricación de alimentos y medicamentos, transporte público y privado, aeropuertos, locales comerciales y hoteles. Sin embargo, desde el pasado 10 de julio, el Gobierno decretó la obligación del uso de mascarillas en los centros urbanos de todo el territorio nacional.

Considerando que al pedalear, el factor de sudor es una preocupación al utilizar mascarilla, el kinesiólogo confirma esta situación, sin embargo, señala que no es lo único: “Desde el punto de vista cardiorrespiratorio, cualquier aumento de la demanda física con niveles distintos de intensidad por sobre el basal, provocará un aumento de nuestro metabolismo y con ello del volumen del minuto de aire exhalado, lo cual aumentará la saturación de vapor de agua en la mascarilla, reduciendo el tiempo de vida útil de esta. La recomendación en este caso, es llevar una de reemplazo y cambiarla cuando esté visiblemente húmeda o sucia, pues bajo estas condiciones las propiedades de filtración y respirabilidad se podrían ver afectadas”.

Al mismo tiempo, el especialista señala que no hay que olvidar que la probabilidad de infección no se reduce simplemente con el hecho de colocarse la mascarilla, también influyen factores como: no tocar la máscara por la parte externa cuando la estamos usando, ajustarla adecuadamente a la nariz- mejillas-mentón, eliminarla cuando esté visiblemente sucia o húmeda, posteriormente desecharla en un recipiente o una bolsa cerrada y acompañar con un muy buen lavado de manos. 

Otra desmitificación con relación al uso de las mascarillas, la hace Roberto Vera, kinesiólogo y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago: “El CO2 no se acumula en la mascarilla al momento de realizar actividad física. El CO2 es un gas muy volátil. No hay riesgo de ahogo usando mascarilla quirúrgica o N95, como se mencionó en una noticia falsa”, afirma el especialista.

A juicio de Vera, al momento de optar por la bicicleta, lo ideal es usar rutas menos congestionadas, privilegiar ciclovías menos transitadas y tratar de mantener una distancia ideal de 15 metros con el o la ciclista que antecede y ubicarse en sentido diagonal. Con él también coincide Patricio Canales, quien asegura que en relación con el distanciamiento, tema que ha sido publicado por la prestigiosa revista Lancet en junio de este año, mantener distancia de más de un metro disminuye progresivamente el riesgo absoluto de contagio del virus versus distancias menores y una medida complementaria adecuada sería el uso de protector ocular, lo que reduciría aún más la probabilidad de contagio: “Las medidas anteriores deben ser incorporadas para el uso de la bicicleta, aumentando el distanciamiento entre los ciclistas y asumiendo una posición en diagonal respecto al que antecede”, señala el magíster en Ciencias Médicas y Biológicas.

Roberto Vera destaca otras consideraciones relacionadas a que reintegrarse después de muchas semanas sin hacerlo, será más dificultoso para aquellas personas poco habituadas al uso de la bicicleta de manera cotidiana. “Todas aquellas personas que se reintegren y sufran dolores musculares especialmente glúteos y muñecas, deben saber que es normal y que es propio del reintegro a la actividad. Estos dolores duran aproximadamente cuatro días y cesan sin tratamiento específico. Si persisten y aumenta la intensidad del dolor, es necesario consultar con un kinesiólogo”.

El cansancio, asegura, también será mayor al momento de reintegrarse: “La capacidad aeróbica tiende a disminuir desde los valores preconfinamiento a los actuales en aproximadamente cuatro semanas, lo que hace que la sensación subjetiva de cansancio también aumente. Te sentirás más cansado pedaleando la misma cantidad, incluso menores distancias, pero es parte normal del reintegro. En la medida que aumente la frecuencia de salida a pedalear, aumentará paulatinamente la capacidad aeróbica y te sentirás más cómodo con el esfuerzo” asegura el académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago.

Le preguntamos al kinesiólogo y coordinador de Educación Continua de la Universidad de Santiago, Patricio Canales, si es necesario invertir en mascarillas especializadas: “La verdad es que no, es innecesario invertir en dispositivos más sofisticados, ni siquiera en respiradores con niveles de filtración mayor como los N95 o equivalente, que son los que efectivamente han demostrado reducir el riesgo de contagio para el personal de salud. El mensaje para la comunidad debe ser de tranquilidad, porque no se ha logrado demostrar contagio a través de aerosoles en espacios públicos y bien ventilados. Por lo tanto, la recomendación para este tipo de actividades es la mascarilla quirúrgica”.


Comprendiendo que mantener un distanciamiento, incluso entre ciclistas, será necesario, Christian García, doctorado en Salud Pública, asegura que el cambio de modalidad de transporte jugará un rol muy importante: “La bicicleta y la caminata deberían ser incentivados, cerrar derechamente calles completas en ciertos horarios, calles importantes, no las principales quizás pero sí importantes para que permitan el desplazamiento fácil en otros modos. Así como se hace en las vías reversibles, hacer vías exclusivas para bicicletas, que permitan desplazarse de manera fácil y estimular este medio de transporte, que permite que las personas estén separadas, hagan ejercicio y eviten la aglomeración en otros sistemas de transporte para personas que no pueden desplazarse de manera activa (física)”, concluye el médico.

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