Por Catalina Le-Bert
Fotos: Myriam Salazar
FemiBike es un taller creado por Sol Vidal hace aproximadamente 4 años. El lugar cuenta con un sello característico, que se ha mantenido con el paso del tiempo. Y es que FemiBike atiende únicamente a mujeres.
Lo que motivó a su fundadora fue un hecho puntual pero frecuente entre los ciclistas. Tras pinchar a las dos de la madrugada y volver a su casa caminando desde la comuna de Providencia hasta Conchalí, se percató de un problema extendido en el género femenino. Aunque hubiera contado con las herramientas necesarias para reparar su rueda, no las sabía usar. Entonces decidió aprender.
“Me asocié con un amigo, que ahora es mi compañero. Él empezó a enseñarme mecánica. Me preguntó si quería aprender y yo contesté que sí. Me dijo que, si me veía realmente motivada y que efectivamente le pegaba al tema, me iba a enseñar. Mi primera tarea fue, de dos bicicletas malas, armar una sola. Y como lo logré, de a poco seguimos con cosas más difíciles. Y ahí empezó este tema”, comenta.

Sol, administradora de empresas con mención en marketing, elaboró algunos estudios de mercado para garantizar que el negocio fuera viable. Lo primero que hizo, en un nicho que estaba abandonado y que efectivamente requería atención, fue atender a domicilio. Sus clientas, que en su mayoría llamaban desde el sector oriente de la capital y otras, en menor porcentaje, que solicitaban sus servicios desde Cerro Navia o Maipú, pedían alguna de las mantenciones que Sol ofrecía.
Con el tiempo, además, y según los relatos de distintas clientas sumados al de su propia experiencia, pudo corroborar que en varios locales y talleres, a las mujeres se les cobraba de más o simplemente se les entregaban diagnósticos incorrectos.
“Una de las experiencias que yo siempre cuento en mi taller, es que le solté una biela a mi bicicleta. La llevé a un taller común y corriente, el tipo que me atendió me dijo que era el motor y me cobró 20 mil pesos. Yo se los pagué y al tiempo después, mi amigo llevó la misma bicicleta, con la misma biela suelta. Pero a él le dijo que, efectivamente ese era el problema y se la arregló sin cobrarle nada”, afirma.

¿Por qué pasa eso?
Pasa netamente porque se asume que la mujer no sabe. Porque se supone que la mecánica es un tema de hombres. Entonces, al asumir que la mujer no sabe, ellos se dan la libertad de cobrar de más, de dar diagnósticos que no son los que corresponden, o de poner piezas que no son las que deberían ser. Tengo varios ejemplos. Una vez, una niña me dijo que le habían puesto un motor y no estaba segura si servía, porque su bicicleta seguía sonando. La revisé y claro, a ella nunca le cambiaron el motor y le cobraron 25 mil pesos. El tema es que no puede seguir pasando.
Para cambiar la situación y gracias a su expertiz, Sol expandió el negocio y empezó a dar clases. Entre sus objetivos, quiere que las mujeres se atrevan, porque para ella, andar en bicicleta no es nada del otro mundo.
“Los talleres parten por un tema de solidaridad. Yo dije, pucha yo sé mecánica, ¿Qué me impide ayudar a las mujeres? Para que no se las sigan cagando, porque ese es el tema. Y partí atendiendo solo a mujeres y después de unos meses, empecé a hacer clases de mecánica para mujeres, con instrucciones básicas, como por ejemplo, hacer una mantención, ajustar los frenos, los cambios o cambiar piolas. En el fondo, todo lo que pueden hacer en la casa, en caso de que encuentren un desperfecto en su bicicleta”.
Hasta la fecha, Sol ha hecho 4 exitosos talleres en la Universidad de Santiago (USACH) y otros 6, entre espacios públicos y su actual lugar de trabajo, que es cerrado. Para acceder a este último, donde el cupo es de 5 a 6 personas, hay que estar atento a las redes sociales de FemiBike.
“Yo público el afiche del taller, el contenido general, las 4 sesiones y qué tiene cada una, cuánto dura, cuánto vale y me empiezan a llegar mensajes. Me aseguro de que lean toda la información y que no falten a ninguna clase. Casi siempre hago los talleres los días sábados, de 11:00 a 15:00 horas. La primera clase es muy teórica, no se toca la bicicleta. Vemos cuáles son los tipos de bicicletas o las distintas partes que la componen. Después, vemos en sus propias bicicletas qué herramientas van a necesitar para desarrollar el taller y ya desde la segunda clase, tiene que traer sus herramientas compradas. ¿Por qué? Porque si tus haces un taller de mecánica, se entiende que lo estás haciendo para reparar tu vehículo, por lo tanto, no lo puedes hacer sin herramientas. Y ya no hago un examen final. Eso se cambió y ahora ellas tienen que hacer una mantención como las que hago yo. En las últimas versiones, hemos ido incluyendo el tema de seguridad puntualmente para mujeres”.

¿Y qué precauciones deben tener las mujeres en cuenta en la actualidad?
Yo abogo a que la mujer debe ser más cuidadosa que el hombre al andar en la calle. Lamentablemente, en este país tú no puedes andar sola sin que alguien te diga algo, sin que alguien te pueda manosear. Entonces, yo les digo a las mujeres que traten siempre de usar vías más iluminadas, sobre todo si es de noche, ojalá que no anden solas, sino que anden de a dos, por lo menos. Ahora, si van a andar solas, que lo hagan con hartas luces. Y a lo mejor a no todas les gusta, pero les recomiendo que anden con un silbato. Es mucho mejor que una bocina, es más llamativo. La gente se da vuelta altiro si escucha un silbato porque piensa que es un carabinero. Y te van a prestar atención en caso de que te esté pasando algo. También les enseño, por ejemplo, que tienen que andar con un poco de efectivo en caso de que les robaran la billetera, siempre con el teléfono cargado o que no tienen que esperar a pinchar para parchar, sino que tienen que andar con una cámara de repuesto y así el proceso es más rápido. O sea, pueden cambiar la cámara y seguir. Y la que pincharon, la parchan en la casa y la dejan de repuesto. Son cosas de seguridad básica, pero que toman más relevancia cuando las mujeres me dicen que es más fácil andar en bicicleta que caminar. Porque la bicicleta es más rápida, entonces caminando pueden pasar cosas que en la bici no. Si partimos de esa base, de que la bicicleta les da una seguridad extra, entonces tienen que tomar conciencia de que hay cosas que deben aprender y saber para mantenerse más seguras aún.
¿Por qué es importante que una mujer sepa de estas cosas?
Antes de hacer esto, yo vendía autos y el lugar también tenía un servicio técnico. Cuando bajaba al patio y estaban los asesores que reciben tu vehículo, te lo juro que decían, viene la señora Juanita y viene sin el marido, mejor porque le puedo meter el dedo en la boca. O decían, viene la señora Juanita sin el marido, pero cuando la veían llegar y se daban cuenta que sí estaba el marido, decían puta vino con el marido. O sea, la intención era cagarse a la mujer que venía con el auto a hacerle la mantención. Entonces, respondo a tu pregunta ¿Por qué es importante? Porque así la mujer ya no depende tanto de un taller. Es más que nada por un tema de emancipación y libertad de las mujeres con su vehículo, el saber repararlo y no depender de nadie más.
¿Y el nombre del taller tiene que ver con esa emancipación?
Femibike tiene un origen. Cuando yo recién me lancé con esto, me lancé solo como Sol Vidal, arreglando bicicletas exclusivamente a mujeres. Y bueno, en las ferias cleteras todos los hombres decían, ¡Qué feminazi, qué feminazi! Entonces dije sí, soy feminazi, y esto es FemiBike. O sea, si soy feminazi por querer empoderar a las mujeres, soy feminazi.
@femibike1