Escrito por: 10:30 am Mi primera bicicleta

Marcela Paz Peña: “Me gustaría prender una llama rebelde en el alma de la gente”

Más conocida como @Isonauta en Instagram, Marcela Paz Peña es activista visual por un mundo sin abusos. Su trabajo aborda temáticas socioculturales, promueve el buen trato y visibiliza formas no violentas de convivencia. Releva los derechos de las mujeres, niñas y disidencias sexuales, por medio de ilustraciones, ejemplificando diversas formas de la lucha contra el abuso de poder.

Por Daniela Suau Contreras

¿Cómo ha sido tu experiencia con las bicicletas, desde la primera que tuviste?
Mi primera bicicleta, era la típica de los años 90, entre comillas, como de niña, porque era rosada con blanco. Tenía rueditas y un canasto adelante, donde ponía mis peluches, mis muñecas y tenía flecos blancos colgando del manillar. Hasta los 15 años vivía en un barrio industrial y aprendí a andar practicando en la vereda de mi casa, ya que era bastante peligroso. Recuerdo que a menudo había choques en la esquina, entonces sólo tenía permiso para andar de ida y de vuelta por la vereda. Cuando tenía 7 años, le saqué las rueditas. He tenido varias bicis después. Tuve una mountain bike que compré en San Diego y me duró infinito, hasta que los cambios murieron. De ahí me cambié de casa y me llevé la de mi mamá, que era una de paseo Oxford, la encontraba súper bonita porque tenía un marco que parecía antiguo, pero después me di cuenta de que era muy pesada, entre el tapabarro y el canasto, tenía hasta una bocina de metal, entonces era como un tanque para andar en la calle. Como la quería para movilizarme en la ciudad, la terminé vendiendo. Años después hice un trueque de un atril que tenía por una bicicleta Bianchi, modelo Fox. La amé, porque fue mi bicicleta favorita por años, lo único es que no tenía buena suspensión y sufría con los hoyos, pero fue la que más aperró. Eso hasta la que tengo actualmente, que es una fixie y lo bacán es que es súper suavecita para andar en cualquier lugar.

@isonauta

¿Qué es lo que más te gusta de pedalear?
Siento que lo que más me gusta es el “peluseo” en la bici, como he pasado muchas horas arriba de ella y en distintos momentos de la vida, disfruto mucho andar sin manos arriba de la bici o cuando voy de bajada apoyar los pies en el marco interno para descansar. O lo que se podía hacer antes de que llegara esta extraña normalidad del toque de queda, que era andar de noche por la calle, cuando hay menos autos y la sensación de libertad y el frío son una buena mezcla para mí.

¿Cómo conectas la bicicleta con tu trabajo como artista visual?
Mi mayor homenaje a la bicicleta está en el libro “Azul”, donde soy coautora de las ilustraciones y José Andrés Murillo, director ejecutivo de la Fundación Para la Confianza, es el escritor del cuento.
En Azul se relata la historia de un niño que anda en bicicleta en un parque y donde una persona adulta lo bota y él recorre un camino para volver a levantarse. Si bien es una metáfora sobre las personas que son sobrevivientes de la violencia sexual, como él debe recuperar su confianza después de una situación terrible como ésta, tanto el texto como las ilustraciones hablan de un viaje en bicicleta. Los dibujos hablan de las sensaciones, esa era mi intención mayor, comunicar por qué esta historia se retrata de manera literal. Por ejemplo, en una parte el texto dice “lo mejor es soltar el manubrio, abrir los brazos y seguir pedaleando sin miedo” y yo dibujo a un niño –que es el protagonista-, sobre una pajarita y ambos llevan una expresividad de felicidad, van con los brazos abiertos y se puede ver la libertad en él. Cuando ando en bicicleta, lo que más me gusta es soltar el manubrio y para mí, la mixtura con mi trabajo, es cómo podía transmitir esa experiencia. Entonces justo coincidió que, tanto José como yo, utilizamos la bicicleta y cuando dijimos que queríamos hacer un libro y hablar de la violencia, pero no sabíamos cómo mostrarla, la bicicleta surgió como la respuesta, el lugar común de los dos y al final fue el eje central de esta historia.

¿Cómo ha sido tu experiencia como adulta en bicicleta?
Yo siento que el tiempo más significativo, fue cuando viví sola por primera vez. En ese entonces estaba en una agencia de publicidad que quedaba en Los Leones y trabajaba con un mejor amigo con quien nos íbamos por Santa Isabel; él en skate y yo en bicicleta. Cuando salíamos de la oficina paseábamos y veíamos mucho la ciudad y teníamos una necesidad de poder expresarnos en ella, de apropiárnosla pero no sabíamos cómo. Queríamos rayar con spray, por ejemplo, pero no sabíamos bien cómo, ya que ninguno tenía experiencia. Siento que ese tiempo fue lo que cocinó toda la experiencia que hoy tengo de poner mis dibujos en las calles, de apropiarme más de la ciudad y que nació de esos paseos. Todo gracias a la bicicleta, que era el transporte autónomo que teníamos y sin gastar nada.

¿Qué te apasiona hacer por medio de tu trabajo y cuáles son las causas que transmites?
Me gusta dibujar y comunicar por medio de mis dibujos. Actualmente mi trabajo está en @Isonauta en Instagram, pero también los he puesto sobre estampados, como poleras y polerones, pero también he sentido la necesidad de llevarlos a otros formatos. Así fue como llegué a la calle. En primera instancia, con la lucha del aborto, por un aborto legal seguro y gratuito. Durante el estallido social se volvió un ícono poder expresarse en el GAM, donde pegué el “Estado opresor” o “La nueva Constitución”, como una manera de hacer que mi trabajo no sólo estuviese en una red, sino que las personas pudieran compartir en la vía pública con estos dibujos. Las causas que me motivan son pocas y muy específicas. La primera es la lucha contra el abuso sexual y esto lo trato en Azul, de una manera que se pueda conversar fuera del tabú y que sea accesible en la infancia, por medio de dibujos que son metáforas que transmiten el mensaje. También los lesbicidios, que son asesinatos perpetrados contra lesbianas en Chile y que hasta al día de hoy están en la impunidad. El caso actual más icónico es el de Nicole Saavedra, de quien se conoce su secuestrador, torturador, violador y asesino; pero también el de Anna Cook, cuyo crimen está impune; o el de Mónica Briones, a quien mataron en 1984, a pocas cuadras de la Alameda, en Baquedano. Todas estas causas se pueden levantar por medio de dibujos en la vía pública, permitiendo que la gente converse o se informe si no los conoce.

¿Cuando la gente ve tu trabajo, ¿qué es lo que deseas que interpreten?
Me gustaría prender una llama rebelde en el alma de la gente. No sé si sea posible por medio de un dibujo, pero creo que si éste es capaz de mostrarte una parte de la realidad que desconocías y abre tu conciencia a esa perspectiva y realidad, yo siento que mi trabajo ya ha sido hecho. Yo muestro las causas que siento que deben ser levantadas y que no se les da la importancia adecuada. Si bien la interpretación de cada persona es subjetiva, si están delineadas por un acto político que no es un bando, sino luchas sociales históricas en el contexto de la mujer y que no van a detenerse mientras no tengamos conciencia de que esto sigue pasando, yo misma podría ser una víctima el día de mañana. Yo soy mujer, soy lesbiana y hago esto por todas mis compañeras, porque no quiero que esa realidad siga siendo la nuestra.

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