Escrito por: 9:55 am Opinión

Que montar en bici, no nos cueste la vida.

Por Coordinación BiciRedColombia

La situación de robo, violento o no, de bicicletas en Colombia ha aumentado considerablemente durante la emergencia sanitaria que estamos viviendo; dicho aumento deja mucho que pensar en las garantías que da el Estado colombiano de lo seguro, hablando de seguridad personal y vial.

Existen en varias plataformas públicas y privadas de ciudades y a nivel nacional que permiten registrar previamente la bicicleta, que luego de ser robadas y si las mismas aparecen o son recuperadas por la autoridad, permiten la identificación del propietario. Buena intención, sin embargo, lo que menos queremos es que seamos víctimas de este delito. 

Al ser éste un tema álgido desde la BiciRed Colombia se quiso dar una mirada desde las leyes, entonces:

Sobre la compra y venta de bicicletas

Se puede decir, que, al hablar de compra y venta de bicicletas, nuevas o usadas, es importante hacer compra legal, es decir, que se exijan documentos de compra, como la factura, sin embargo, si no se cuenta con una factura de compra, porque ha pasado el tiempo, se sugiere hacer un documento muy sencillo donde se establezcan los datos de la transacción. 

Sobre ¿Qué podemos hacer cuando nos roban? 

Se debe tener en cuenta que este delito, está dentro de las leyes penales, en el artículo 240 dentro del Código Penal colombiano, como Hurto Calificado con una pena de hasta 8 años, pena que puede pasar a ser de hasta 12 años si el hurto se hace en grupo. Y para tener una idea de qué hacer, dejamos aquí el ABC a seguir cuando suceden estos hechos es:

  • Poner la denuncia en una estación de Policía, o hacerlo de forma virtual.
  • Se inicia el proceso legal con la denuncia, puede tardar de 6 meses a un año, entre audiencias y otros.
  • Si el presunto ladrón es encontrado culpable, debe purgar una pena, de hasta 8 años. 

Estos procesos, pueden ser bastante tediosos y largos, sin embargo, la recomendación es denunciar el hecho. Como ciclistas muchas veces dudamos del sistema penal, ¿el delito es excarcelable? ¿cuantías de las bicis? ¿que si fue cortando la guaya o seguro de la bici y/o con daños de integridad?, aquí se quiso dejar una pequeña aclaración sobre los casos más comunes dentro de nuestra comunidad: 

  • Bici sin seguridad, simplemente se deja la bici en algún lugar público, es un hurto agravado, hurto menor, con una pena de hasta 4 años y puede ser un delito querellable, el cual nos indica que entra a procesos de conciliación.
  • Bici robada con agresión y lesiones personales, es un hurto calificado y puede entrar a tener un concurso de delitos, es decir, además del hurto, lesiones personales y tal vez otros.
  • Robo de la bici y el uso de la legítima defensa, esta figura tiene requisitos:
  • Que el peligro existente, sea generado por los otros.
  • La agresión debe ser injusta y no provocada por nosotros.
  • La reacción nuestra debe ser inmediata, no debe ser antes o después.
  • La proporcionalidad, donde se determina si se obra de acorde al acto, es decir, la conducta asumida para salir del peligro.

Sabemos que en muchas partes del mundo se piensa que quien usa la bicicleta como medio de transporte o como herramienta de trabajo, es alguien que merece poca importancia, y desde el inicio se le resta la relevancia a estos hechos en nuestros territorios, observando bien, es alguien quien pierde su vehículo y muchas veces inicia un calvario, tanto por la ineficacia del sistema, como por la gravedad de hecho sobre su persona. 

Como ciclistas, procuremos hacer lo que esté a nuestro alcance para prevalecer frente a una situación como esta, aquí algunas sugerencias de pequeñas acciones que pueden ayudar un poco:

  • Si vemos que el robo presenta una situación de peligro de la vida, entregar todo, primero se debe preservar la vida.
  • Invertir en un buen candado, aparcar la bici al alcance de la vista.
  • Si se deja parqueada, amarrarla de forma segura, siempre al marco de la bicicleta, adicional llantas y si lo considera, el sillín.
  • Definir las rutas previamente y variarlas. Siempre escuchar la intuición propia sobre los trayectos determinados y que podrían generar intranquilidad.
  • Usar bicicletas que no llamen la atención y si las tiene, definir cuándo, por dónde y a qué horas transita por la ciudad.
  • Tomar el centro del carril de la calzada así haya ciclovía o ciclorruta como decimos en Colombia, sobre todo en horas de menor frecuencia en el flujo vial. 
  • Evitar las vías estrechas y solitarias pueden ser peligrosas, recordar primero la seguridad personal.

Y como decimos en Colombia, no dé papaya; para finalizar, hablar de justicia en un país donde los expedientes de nuestra violenta sociedad se amontonan en los anaqueles, las cárceles están tan llenas que superan su capacidad, realizar denuncios con un aparato judicial tan ocupado e ineficiente para “delitos menores”, deja la gran pregunta para los ciclistas colombianos, si seguimos pedaleando exponiendo la vida o volvemos a medios que aparentemente son más seguros como el transporte motorizado particular.

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