Escrito por: 11:30 pm Mi primera bicicleta

Caterina Dall’Orso: Para mí, la bicicleta es un estilo de vida

Periodista y ciclista, parte del equipo de Specialized Chile

Mi primera bicicleta me llegó de regalo la Navidad del 98, cuando tenía 3 años. Era roja y con rueditas. Y con ella nacieron mis primeros recuerdos. Al día siguiente aprendí a andar y no me bajé más. Es el regalo más especial que me han hecho, porque no era solo una bici. Me regalaron un mundo. 

Fue mi papá quien me enseñó a pedalear en esa misma bici roja en el patio de mi casa, y al tiempo le pedí que me sacara las rueditas y aprendí sola. Soy la menor de tres hermanas, y después de mi bici roja, heredé todas las bicicletas. Hasta que con mi primer trabajo de verano, me compré una bicicleta de paseo. Y con mi primer trabajo como periodista, me compré mi segunda bici, que me acompaña hasta hoy.

A las tres semanas de haber entrado a trabajar a Specialized, que es como la NASA de la industria de la bicicleta, un día iba camino a la oficina, en bicicleta, por supuesto, y perdí el control y me saqué la cresta. Perdí el conocimiento y quedé con la cara moreteada entera. Era realmente como si me hubiese agarrado a combos. Y tuvieron que ir a buscarme de la oficina a la calle, yo estaba ahí tirada con la bici. Y hasta el día de hoy, me da mucha mucha vergüenza, porque en la oficina son todos ciclistas pro, y yo, la nueva, mostré la hilacha.

Siempre que viajo, arriendo una bici para recorrer. Pero tengo muy pendiente hacer un viaje en bicicleta de principio a fin. Porque considero que recorrer en bicicleta es distinto. Es diferente que hacerlo caminando, en auto o incluso en moto, porque uno ve lo que de otra forma no vería. Son otros tiempos y es otra experiencia. Conoces de forma distinta, porque conoces de verdad, vas a lugares que jamás habrías llegado de otra manera. Te bajas de la bici y conversas con las personas, hay tacto de por medio, y eso no tiene precio.

Respecto a los lugares, me quedo con recorrer Barcelona en bicicleta. Estudié ahí cuando estuve en la universidad, y la pedaleé de punta a punta, es una ciudad muy amigable para andar en bici, porque el sistema de transporte está totalmente integrado, puedes subirte con la bici al metro y a la micro, donde hay lugares para dejarlas. Tienen buenas ciclovías, existe una cultura de convivencia vial, donde la prioridad al peatón y al ciclista, se respeta por sobre todas las cosas.

También anduve en bici por algunas islas de Indonesia, y fue una linda experiencia. Pero la más adrenalínica fue la ruta de la muerte en Bolivia, que en realidad no es tan peligrosa como la pintan, pero tiene lo suyo.

Soy de Viña, y he pasado buena parte de mi vida en Limache, y me encanta ir al embalse Lliu Lliu, que lamentablemente ahora está casi seco. Me gusta porque son caminos que se van metiendo entre zonas rurales, y puedo rutear y está a los pies de un cerro, por lo que puedo hacer MTB.

Ahora que trabajo en Specialized, mi locura por las bicicletas ha escalado a otro nivel. Aún tengo mi bicicleta urbana p3 con parrilla, que la uso para moverme a todas partes, es liviana, y pasa muy desapercibida, por lo que es ideal para moverme por la ciudad. Para MTB tengo una de doble suspensión, la Stumpjumper, una bici súper versátil para el cerro. Sube muy bien, y baja aún mejor. Y para rutear, tengo una Tarmac SL6, que me ha cautivado por completo. De hecho, la tengo en mi living, y cuando está lavada, es mi adorno estrella.

La bicicleta es mucho más que un medio de transporte, es una herramienta de democratización, de empoderamiento y lo mejor es que no contamina. Arriba de la bici eres libre, te mueves a donde quieres y haces lo que quieres. Para mí, la bicicleta es un estilo de vida, te entrega una libertad única, experiencias, historias y momentos de conexión con uno y con el entorno, ya sea con amigos, naturaleza o incluso con la misma ciudad.

Cuando vas en la bici, eres testigo y protagonista de lo que está pasando a tu alrededor, porque te empapas del entorno, y eso te llena de energía. Para mí, no hay como partir el día pedaleando.

En nuestras ciudades, es una locura ver que por un auto, va una persona. Y es que realmente no tiene sentido! Lamentablemente, la falta de políticas públicas enfocadas en la movilidad y la convivencia vial, retrasan el desarrollo de una cultura ciclista. La solución no es agrandar las calles para que haya más autos, hay que construir más espacio en la ciudades para incentivar el uso de la bicicleta. Trabajé en un Ministerio, y fui testigo de la falta de trabajo intersectorial, de ganas de hacer las cosas, y de hacerlas bien.

Cada día somos más personas arriba de la bici, es un movimiento que va creciendo a pasos agigantados, y lamentablemente, las políticas públicas no avanzan a la velocidad que la ciudadanía lo amerita.

Es imposible arrepentirse de subirse a las dos ruedas, porque no hay vuelta atrás. Toma la bici y dale.

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