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Inclusión en la movilidad sustentable: la bicicleta para todos

Este 03 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Por Eduardo Inostroza Villarroel

La inclusión es un elemento transversal en cualquier ámbito de la vida, y para hablar de movilidad activa y sustentable, es imperante interiorizarla para la transformación hacía ciudades inclusivas, pues cada vez más personas con discapacidad se están subiendo a la bicicleta.

Respecto a la convivencia vial, falta educación para, por ejemplo, compartir calles, veredas y ciclovías con personas usuarias de bicicletas adaptadas o sillas de ruedas, además de la carencia de infraestructura de calidad. Los prejuicios y discriminaciones de la sociedad se reflejan en que el espacio público no se dispone de forma equitativa.

En la ruta de visibilizar diversas realidades, les mostramos tres historias donde el vínculo con la bicicleta sirve para supera cualquier dificultad física, intelectual o sensorial. 

Viajando en una bicicleta tándem

Carolyn Ortiz, tiene 43 años, es lingüista de profesión, y trabaja en el área de la fonoaudiología y la educación diferencial. Además, es instructora de DanceAbility, por lo que el movimiento en su vida es fundamental por temas de salud.

Ella tiene un remanente visual, por lo que su baja visión interfiere en el pedaleo, por eso debe hacerlo asistida. Quien siempre la apoya es Cristián, su pareja desde hace más de 20 años. Por ahí en el 2003, mientras caminaban por la calle encontraron una bicicleta tándem a la venta, y no dudaron en comprarla, porque ya estaba en busca de una.

Desde ahí en adelante que se movilizan en dos ruedas, pero en cuatro pedales, y ahora comparten su experiencia en su cuenta en Instagram @bicicletandem . Así describe Carolyn su experiencia, “al principio cuesta coordinarse, porque es trabajo en equipo, yo tengo que saber por sus movimientos lo que hará y él también debe estar atento a mis movimientos, es una acción coordinada”. De esta forma y superando todas las barreras, han ruteado desde Santiago hasta Las Cruces, en un viaje cansador pero reconfortante.

Carolyn Ortiz junto a amigos y su bicicleta tándem

Para Carolyn es importante aclarar que las tándem “no tienen que ver con romanticismo, tiene que ver con posibilidades y a mí me gustaría que la gente entienda que cuando ven a una persona en bici doble, sepan que la persona que va atrás es alguien ciega o con dificultades visuales”.

Aunque para Carolyn pedalear es un goce y una terapia, destaca que hay algunos inconvenientes al movilizarse en estas bicicletas, por ejemplo, “la ciclovía de Dublé Almeyda en Ñuñoa, tiene muchas curvas y con la tándem no logramos andar por ahí, porque no podemos doblar como una bicicleta normal, ya que no da el espacio para ese tipo de curvas, y yo diría que eso es un problema”.

La felicidad de un paseo en bicicleta

Genaro Soto es padre de Valeria de 28 años, quien nació con un autismo en nivel severo, por lo que ella es dependiente. Desde hace cuatro años que dejó de ir al colegio y las actividades estimulantes fueron escaseando. Hasta que hace un año le compró una bicicleta a su hija menor y se le ocurrió buscar una opción para que su hija mayor, también disfrute el viento en el rostro.

Luego de mucho buscar, llegó hasta el taller de José Cárdenas “Monster Bikes”, con quien tuvo una importante conexión en la idea de crear una bicicleta linda, cómoda y segura. El primer paseo fue en la ciclorecreovía de Ñuñoa, y según Genaro “al principio Valeria estaba algo nerviosa, pero después ya estaba contenta. Ella va en la bicicleta sonriendo y a veces le da hasta por aplaudir de forma repetitiva y eso lo hace cuando está feliz. Yo la conozco y sé que no va asustada”.

Sobre la bicicleta, Genaro la califica como mágica, “en esta bicicleta ella va en primera fila viendo el viaje. Una vez cuando íbamos por la ciclovía, un papá nos vio y me dijo que le encantaría poder hacer lo mismo con su hija autista, y yo siento que eso me va a pasar muchas veces, porque esta bicicleta es única, y sirve para terapia”.

Ponte en mis pies

En la historia de Sofía González la palabra valentía ha sido la protagonista. Ella es educadora de párvulos y registra sus experiencias en su cuenta en Instagram @ponte.en.mis.pies

Al mes de nacida le diagnosticaron una hernia inguinal, muy común en la niñez chilena. Lamentablemente durante la operación le dio un paro cardiorrespiratorio, el que afectó el área motora de su cerebro, por eso ha tenido que operarse de los pies, caderas y rodillas.

Sofía González en su bicicleta adaptada por Gyro bike

Gracias a las sesiones kinesiológicas y su fuerza para enfrentar las largas recuperaciones, logró pedalear en una bicicleta estática, y soñaba con pasear por si sola. Lo contó en una publicación en su perfil y le respondió el taller Gyro Bike de Conchalí, quienes le adaptaron, con unas ruedas de apoyo, una bici que le regaló una amiga.

Sofía siempre había querido andar en bicicleta, “la emoción que sentí fue inexplicable, poder hacer este deporte fue una emoción muy grande. Tanto así que en la primera salida, no vi que la calle tenía un desnivel y me caí. Me rompí el escafoide de una muñeca y me tuve que operar. Ahora recién estoy recuperándome, pero apenas pueda me voy a volver a subir, porque sentir la independencia es algo impagable”. En estos tres testimonios vemos la importancia de las bicicletas adaptadas, las que representan sueños y oportunidades de las personas que las usan para mejorar su calidad de vida, para estimular el cerebro y los músculos como terapia frente a la discapacidad.

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