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La necesidad de infraestructura: Carta Pública por las ciclovías de Valdivia

Por Michelle Raposo

Fotos: Gentileza Otto Lührs

Estas son cosas que uno se pregunta, con toda la información que hay, cómo siguen pasando. Pero siguen ocurriendo. A raíz de unos automovilistas enojados por los tacos que se formaron debido a la construcción de unas ciclovías en Valdivia, se generó un debate si era necesario construir este tipo de infraestructura. Del lado de los que están en contra, el cuestionamiento era para qué gastar esos recursos en una minoría que se mueve en bicicleta. 

Por parte de ciclistas, expertos y académicos, nos quedamos sin dedos de las manos casi, para explicar los beneficios de las ciclovías, que obviamente no solo benefician a los que se mueven en bicicleta, sino a todo el entorno.

Justamente, desde Valdivia, un grupo de ciclistas, académicos, trabajadores y activistas nos invitan a leer -y compartir- esta carta abierta, para reflexionar sobre nuestros hábitos de movilidad, y especialmente la dependencia al petróleo, que ha llevado a un deterioro de la calidad de vida de las personas, aunque no se vea a simple vista.  

CARTA PÚBLICA POR CICLOVÍAS EN VALDIVIA

1. La controversia en Valdivia a raíz de la construcción de ciclovías es algo mucho más importante y complejo que una redistribución de las calles y su impacto en la duración de viajes de las personas, ya que se trata del diseño de la vida que podremos tener cuando ya no dispongamos de petróleo. Toda decisión sobre los hábitos de movilidad cotidiana del estado central, los gobiernos locales, las comunidades o incluso de cada persona, incide en la creación o destrucción de resiliencia eco social (1). Exponer y fundamentar esto último, es el principal propósito de esta carta.

2. Los combustibles fósiles se crearon antes de la existencia humana, son limitados y no se regeneran. En las sucesivas revoluciones industriales la humanidad ha utilizado estos combustibles en magnitudes tales que ha generado: a) una enorme dependencia de ellos y b) un grave deterioro de las condiciones para la vida, al punto que términos como Antropoceno y Colapso Civilizatorio han ganado presencia entre la ciencia, la ciudadanía y la política.

3. En esta transformación el automóvil ha tenido un rol protagónico. Surgió tecnológicamente en el cambio del siglo XIX al XX y luego se impulsó su uso desde la política, economía y legislación con adaptaciones gigantescas del diseño de las ciudades y la vida en ellas. El petróleo convencional que sostuvo estos cambios alcanzó su máximo nivel de extracción en el año 2005, lo que se conoce como Cenit del Petróleo o Peak Oil (2), a partir del cual su extracción está decayendo. Es decir, la sociedad mundial se ha vuelto muy dependiente de una fuente energética cuya disponibilidad se acaba. Algunos territorios son más dependientes del petróleo que otros y en ellos, unas personas más que otras. Una alta proporción de uso de automóviles acentúa esta dependencia; en cambio el uso de bicicletas, masificado en sociedades industriales tempranas con anterioridad al automóvil, la atenúa.

4. La electromovilidad alienta la esperanza de superar el fin del petróleo sin hacer cambios significativos en los estilos de vida, sin embargo, no es reemplazable la tecnomasa actual de vehículos de combustión en circulación por un volumen equivalente de vehículos electromóviles, por limitaciones de materias primas necesarias para ese recambio.

5. Hemos enfatizado el vínculo entre movilidad y el fin del petróleo por ser algo tan crucial como extrañamente ausente en análisis que se exponen a la opinión pública, pero a la vez, somos conscientes y nos preocupan las relaciones entre movilidad automovilista y el cambio climático, contaminación atmosférica y acústica, la ocupación inequitativa del espacio público y el deterioro de la salud humana, tanto física como mental.

6. La movilidad total, considerando el conjunto de cantidad, tamaño y masa de vehículos, así como las distancias, frecuencias, cargas y velocidades de viajes, se reducirá inevitablemente al disminuir la disponibilidad energética. Sociedades como la nuestra, que aún no inician la gestión inteligente de esta transición, deben asegurar criterios éticos de equidad evitando al realizarla perpetuar las inequidades actuales. En esta línea, adherimos a una planificación de proximidad (3) como una estrategia urbana con respaldo académico y de a poco también ciudadano y político, de la cual ya existen referentes de buena convivencia entre personas caminando, en sillas de rueda, coches de bebés, ciclos (4), transporte público y también automóviles cuando su presencia no es dominante y a velocidades máximas bajas. Por el contrario, no existen casos de buena convivencia con una presencia automovilística como la que padecemos en Valdivia. Un modelo de corrección es la Pirámide Invertida de Movilidad, que cuida la prioridad del caminar y a la cual el Gobierno de Chile y la Municipalidad de Valdivia han adherido.

7. El elevado uso de automóviles y la baja cantidad de ciclistas en Valdivia no es casual, sino que son síntomas de las desiguales condiciones para cada alternativa. Decidir obras de infraestructura según el uso actual de cada modo de transporte, como postulan algunas personas que se sienten perjudicadas por las ciclovías, significaría mantener esta injusta distribución de condiciones. Es llamativo que el crecimiento del parque automotriz (5) sea usado como argumento tanto por quienes defendemos las ciclovías como por quienes defienden conservar o aumentar el espacio para automóviles. Esta última postura debe resolver la imposibilidad de su planteamiento, pues nada puede crecer infinitamente dentro de algo limitado, como lo es el espacio público. Llamamos a personas automovilistas a reflexionar si la causa de sus problemas es la presencia de ciclistas, caminantes, vías exclusivas para buses, insuficiente espacio para circular o estacionar, o la abundante presencia de más automovilistas. Una reducción de la cantidad de automóviles beneficiará también a aquellas personas que encuentran solución sólo en el automóvil a sus requerimientos de movilidad cotidiana. 

8. Es de primera importancia considerar que muchas personas en situación de automovilidad (6) no desean serlo. El argumento de que las ciclovías priorizan a una minoría y sacrifican a la mayoría de la ciudadanía, ignora a quienes se trasladan con temor y por eso usan forzadamente un automóvil como refugio motorizado. Es inadmisible validar social y políticamente el miedo y la ley del más fuerte como reguladores de nuestra convivencia en el espacio público. En este sentido, el dato más importante que justifica las ciclovías no es el porcentaje de personas que las usan en comparación a los demás modos, sino la proporción entre ellas de mujeres, niñas y niños, personas adultas mayores o con alguna situación de discapacidad. Quienes opinan que las ciclovías perjudican la movilidad familiar, debieran darse cuenta de que hay familias en Valdivia desplazándose en bicicleta, siendo muchas más las que quisieran hacerlo pero no se atreven.

9. Invitamos a la ciudadanía a soñar una Valdivia con el 100% de las calles inclusivas para ciclistas. Esta meta, que tiene un sentido ético, técnicamente no es factible sólo a través de ciclovías, lo que nos obliga a abrir la imaginación ciudadana, política y profesional a otras opciones disponibles, para las cuales es clave enfrentar los cambios culturales que una buena convivencial vial requiere. Por lo tanto “un peso en infraestructura, un peso en educación” debe ser más que una frase atractiva expresada por nuestras autoridades comunales. Los cambios de infraestructura requieren complementarse con acciones educativas que dinamicen el cambio cultural en la conducción de automóviles, bicicletas y demás vehículos, bajo parámetros de convivencia amable y empática. Sumar kilómetros de ciclovías sin sumar educación, debilitará los positivos propósitos perseguidos y promoverá resistencias a estas urgentes transformaciones.

10. Finalmente, expresamos nuestra inquietud de que la legítima sensibilidad de personas que se sienten perjudicadas por las ciclovías, tan legítima desde la dimensión individual como la de quienes se sienten perjudicadas por su ausencia, sea distorsionada por intereses de las elecciones de gobernadores, consejeros regionales, alcaldes y concejales durante este año. Ante este riesgo, hacemos un llamado a cada persona en un cargo político o con aspiraciones a serlo, independientes, de derecha, centro o izquierda, o con definición política fuera de este eje, a la ciudadanía votante y no votante (menores de edad), a defender la buena política, que hoy tiene el desafío ineludible de conectar crisis locales (caos vial y sus múltiples efectos asociados) y globales (energética y climática), con una perspectiva que comprendiendo los problemas del presente desde las decisiones del pasado, supere la falsa confrontación entre lo individual y lo colectivo apoyando las acciones necesarias para proyectar un futuro con cuatro cualidades que nos reúnan en un gran consenso: viable, sustentable, saludable y justo.

Puedes adherir a esta carta en este link

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Etiquetas: , , Last modified: junio 14, 2024
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