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Pedalear y votar, la mejor forma de luchar

Por Daniela Suau Contreras
Periodista, activista movilidad sustentable y feminista.

La bicicleta como una herramienta para denunciar, concientizar y expresar causas sociales y políticas, no es nueva. A lo largo de la historia, la simpleza y versatilidad de este medio de transporte ha permitido que las personas vean en él una forma práctica para manifestarse y hacer visibles sus luchas.

El vehículo de dos ruedas llegó a manos de las mujeres antes que su derecho a votar, transformándose en un aliado para obtenerlo. A finales del siglo XIX, fueron muchas las usuarias que se sumaron a la revolución con pedales, desafiando las reglas establecidas de la época sobre lo que podían hacer y lo que no.

Así fue como se constituyó en un instrumento que le permitió conseguir más libertades, erigiéndolo como un símbolo para luchar por la igualdad. En 1890, se llegó a hablar de una “Nueva Mujer”, que rompió con las convenciones sociales, movilizándose de manera libre, llegando a lugares que antes no le estaban permitidos –gracias a la bicicleta- y del mismo modo que los hombres.

En los 60, los provos holandeses, que llamaban al despertar de la sociedad de consumo, invadieron la ciudad con bicicletas blancas para denunciar el uso del automóvil particular y como una alternativa para que las personas y las autoridades tomaran conciencia sobre la vida en las urbes. Por medio de su Plan Blanco de las Bicicletas, repartieron 50 unidades por todo Ámsterdam, a libre disposición de las personas, constituyéndose en el primer sistema de bicicletas públicas totalmente gratuito.

Este año, en Nueva York, Estados Unidos, el movimiento Street Riders NYC comenzó convocando a unos cuantos ciclistas que apenas se conocían y que se unieron para manifestarse contra la violencia policial y la injusticia racial, tras la muerte de George Floyd, a manos de cuatro oficiales en Minneapolis, Minnesota. En pocas semanas congregaban a más de 10.000 personas pedaleando por la ciudad.

Chile no ha sido ajeno al uso de la bicicleta como herramienta de lucha social histórica. El episodio más reciente tuvo su génesis justo hace un año, cuando se gestó la Revolución Ciclista Plurinacional. Miles de ciclistas autoconvocados comenzaron a reunirse todos los domingos y a recorrer las calles de Santiago, en señal de apoyo a las demandas levantadas durante el estallido social de octubre de 2019, que se expresaban a lo largo de todo el país. 

La bicicleta toma un rol importante ya que el transporte público se ve disminuido, sobre todo los días viernes, cuando básicamente no había cómo llegar a la Plaza Dignidad y para poder devolverse a su hogar la gente empezó a tomar la bicicleta antigua que tenía tirada en la casa”, cuenta Natalia Véliz de Revolución Ciclista Fem.

Agrega, además, que el espíritu de la Revolución “es la unión, la unión de todas las agrupaciones que por años han luchado por tener un espacio en la calle y que ahora está dando frutos. Eso es bonito, porque además de unirse con agrupaciones antiguas, nuevas y que nacieron desde la Revolución Ciclista, se genera un ambiente muy grato y pese a las diferencias siempre encontramos un punto donde todos llegamos al mismo lugar, que es la lucha por la dignidad, por todas las consignas que gritan en la cicletada, así que el espíritu de la revolución es la unión”.

Tras la pausa de este año, debido a la cuarentena por la pandemia sanitaria y la reciente apertura paulatina de la ciudad, la Revolución sobre dos ruedas ha vuelto a las calles de cara al proceso de votación popular de este domingo 25 de octubre. Esta vez, llamando a pedalear por el Apruebo y la Convención Constitucional. 

Las cicletadas que se han gestado han sido fundamentales, no sólo porque han permitido visibilizar y mantener vivo este espíritu de lucha que se gestó en octubre (2019) sino también porque ha permitido la incorporación de manera intergeneracional y también intercomunal de distintas personas que posiblemente de otra manera no se habrían incorporado a esta lucha, a esta manera de visibilizarlo y decir fuertemente que estamos en la calle, que estamos más vivos que nunca, que estamos despiertos y qué es importante seguir manteniendo la movilización social”, afirma Valentina Pineda, integrante de Ciudad Feminista.

Por el derecho a la ciudad de disidencias, mujeres y niñas, el derecho a los cuidados y a una vida libre de violencia, entre otras temáticas, organizaciones feministas asociadas a ciclismo, ciudad y urbanismo, organizaron la Cicletada Feminista por el Apruebo y la Convención Constitucional. El pasado 17 de octubre, fueron miles quienes salieron pedaleando desde el Parque Almagro, para hacer un trayecto de 25 km aproximadamente, recorriendo cuatro comunas de la zona sur de Santiago, donde fueron recibidas y recibidos con mucho cariño y solidaridad por parte de vecinas y vecinos, quienes sacaban sus mangueras para refrescar a las y los asistentes.

Para Vicente Paz de Bicidencias, una de las organizaciones participantes, ellos se sumaron a ”la cicletada convocada para feministas y disidencias, porque aunque somos una agrupación muy nueva, encontramos que es un espacio necesario instalar disidencias, no en el espectro feminista sino dejar de ser un anexo y para ello tenemos que ser más visibles, mostrarnos más y eso es lo que buscamos transmitir: la revolución va a ser con nosotros arriba de los pedales o simplemente no va a ser, porque una revolución no puede ser si se deja afuera a los marginados”.

En el caso de Ciudad Feminista, Valentina Pineda cuenta que: “Una de las demandas que levantamos es el derecho a la ciudad para las mujeres, niñas y disidencias. La importancia de la bicicleta para los movimientos sociales es que es un símbolo de resistencia frente a la hegemonía y el poder, disputando espacio a uno de los elementos para los que ha sido pensada y diseñada la ciudad: para el automóvil privado”.

A votar #Apruebo en bicicleta

Desde hace años, por no decir décadas, los colectivos ciclistas chilenos vienen impulsando el ir a votar en bicicleta, dando a conocer a las personas los beneficios de hacerlo en este medio, por lo expedito y cómodo que es. De hecho, el Colectivo Muévete ya lanzó su campaña #AVotarEnBici la que está difundiendo en sus distintos canales de comunicación.

Para Revolución Ciclista Fem, afirma Natalia Véliz, la mejor opción para votar, “obviamente es ir en bicicleta, porque es mucho más rápido, más expedito y el hecho de hacer actividad física. Ahora a asegurarse de tener un buen candado, un ulock, para que no te roben la bicicleta, porque eso es lo principal y averiguar en qué lugar va a ser tu votación para asegurarte de dejar la bici en un buen establecimiento. Los invito a que voten #Apruebo y que vayan en bicicleta”. 

Valentina Pineda, de Ciudad Feminista, asegura que “es una de las maneras más seguras de movilizarnos hacia los centros de votación, hacia nuestros lugares donde tengamos que dirigirnos, independiente si son parte de nuestra comuna o no. En primer lugar, obviamente que es más seguro en términos de salud, ,es decir, vamos a estar muchísimo menos expuestos a la carga viral que pudiese darse, por ejemplo, en el transporte público. Y, por otro lado, va a permitir mayor fluidez y rapidez a la hora de ir a votar, porque si vamos todos en automóviles privados, la cantidad de tacos puede ser muy, muy grande y, por lo tanto, impedir que sea fluido tanto hacer la votación como regresar a nuestros hogares. Por eso creo que es una estrategia de hacerlo todos seguros y en menor tiempo también”, afirma.

El aporte de las cicletadas por el #Apruebo, para Vicente Paz de Bicidencias, “es que es un tipo de carnaval, son personas, ciclistas que nos juntamos a cletear por el apruebo, que vamos por distintas partes de la ciudad gritando apruebo. Así nosotros vamos a aprobar y somos una masa y la gente igual sale con las mangueras, tocan las bocinas aunque estén media hora ahí tocando por el apruebo. Entonces es una cosa de carnaval, de festejo y de unión”.

Por su parte, Natalia Véliz, considera que ”el aporte de la bicicleta en el apruebo, es que se genera un ambiente de gratitud de que el apruebo es algo positivo, que nos va a llevar a un cambio. Quizás no sea un cambio tan pronto, pero sí va a ser un cambio a largo plazo y que necesitamos realizar. Si votamos apruebo podemos dar el primer pie, el inicio de algo nuevo, una nueva posibilidad y la esperanza de generar una nueva forma de hacer las cosas. Eso es lo que quiere transmitir la cicletada del apruebo, que el vecino y la vecina salgan a votar y que aprueben para que así podamos iniciar una nueva etapa”, concluye la activista.

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